martes, 12 de mayo de 2026

ANECDOTARIO TAURINO II

El pasado viernes 8 de mayo, comenzaba la Feria de San Isidro de presente año y lo hacía con el triunfo de Alejandro Talavante quien cortaba las dos orejas al cuarto toro de la corrida de Núñez del Cuvillo, un ejemplar que respondía al nombre Ganador, herrado con el número 80, colorado meano de pelo, nacido en noviembre de 2021, que dio en la báscula un peso de 552 kilos y que fue premiado con los honores de la vuelta al ruedo en el arrastre.

No vamos a entrar en si la faena de Talavante fue de dos orejas o no ni tampoco en si fue o no fue justo el premio para el de Núñez de Cuvillo, pero sí tomaremos este hecho como referencia para lo acontecido en la novillada picada celebrada en el coso venteño la tarde del 26 de mayo de 2008, decimonoveno festejo de abono de aquel ciclo isidril

LA VUELTA AL RUEDO DESDE EL DESOLLADERO

Imagen de archivo que no se corresponde con el momento descrito

El lunes 26 de mayo de 2008, la madrileña plaza de toros de Las Ventas acogía la celebración de la tercera y última de las novilladas con picadores del ciclo isidril de aquel año. Esta novillada, que suponía el decimonoveno festejo del abono, anunciaba a los entonces novilleros Manuel Ocaña “El Sombrerero”, Juan Luis Rodríguez, que hacía su presentación en el coso capitalino, y José Manuel Mas quienes lidiarían utreros pertenecientes a la divisa sevillana de Guadaira.

El hecho curioso llegó tras la lidia del cuarto ejemplar. Este novillo atendía al nombre de Grosero, estaba herrado con el número 98, negro mulato de pelo, de 484 kilos y nació en enero de 2005. A pesar de que no le hicieron bien las cosas en los primeros tercios, resultó bravo y encastado en la muleta. Correspondió su lidia al “Sombrerero” quien vería premiada su actuación con un protestado apéndice. Y es aquí donde llegó anécdota: cuando Grosero comenzaba a ser arrastrado, el respetable rompió en una estruendosa ovación reconociendo la gran condición del novillo; según se iba acercando el tiro de mulillas al desolladero, la ovación se hacía cada vez más fuerte, tanto fue así, que el presidente del festejo, don Trinidad López-Pastor, se vio obligado a sacar el pañuelo azul con el que se premiaba al de Guadaira con la vuelta al ruedo en el arrastre, pero lo hizo tan tarde, que los mulilleros, enfilando ya prácticamente el túnel del desolladero, no pudieron percibir la citada orden. Así, tras la advertencia de uno de los alguacilillos, el tiro de mulillas tuvo que volver con el novillo desde el patio del desolladero para que Grosero fuese arrastrado con los debidos honores recibidos.

Por cierto, hay que apuntar que, durante el tercio de banderillas del primer novillo de la tarde, el banderillero Juan José Rueda “El Ruso” resultaría herido de mucha gravedad.

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