El pasado viernes 8 de mayo,
comenzaba la Feria de San Isidro de presente año y lo hacía con el triunfo de
Alejandro Talavante quien cortaba las dos orejas al cuarto toro de la corrida
de Núñez del Cuvillo, un ejemplar que respondía al nombre Ganador, herrado con
el número 80, colorado meano de pelo, nacido en noviembre de 2021, que dio en
la báscula un peso de 552 kilos y que fue premiado con los honores de la vuelta
al ruedo en el arrastre.
No vamos a entrar en si la
faena de Talavante fue de dos orejas o no ni tampoco en si fue o no fue justo
el premio para el de Núñez de Cuvillo, pero sí tomaremos este hecho como
referencia para lo acontecido en la novillada picada celebrada en el coso venteño
la tarde del 26 de mayo de 2008, decimonoveno festejo de abono de aquel ciclo
isidril
LA VUELTA AL RUEDO DESDE EL DESOLLADERO

Imagen de archivo que no se corresponde con el momento descrito
El lunes 26
de mayo de 2008, la madrileña plaza de toros de Las Ventas acogía la
celebración de la tercera y última de las novilladas con picadores del ciclo
isidril de aquel año. Esta novillada, que suponía el decimonoveno festejo del
abono, anunciaba a los entonces novilleros Manuel Ocaña “El Sombrerero”, Juan
Luis Rodríguez, que hacía su presentación en el coso capitalino, y José Manuel
Mas quienes lidiarían utreros pertenecientes a la divisa sevillana de Guadaira.
El hecho
curioso llegó tras la lidia del cuarto ejemplar. Este novillo atendía al nombre
de Grosero, estaba herrado con el número 98, negro mulato de pelo, de 484 kilos
y nació en enero de 2005. A pesar de que no le hicieron bien las cosas en los
primeros tercios, resultó bravo y encastado en la muleta. Correspondió su lidia
al “Sombrerero” quien vería premiada su actuación con un protestado apéndice. Y
es aquí donde llegó anécdota: cuando Grosero comenzaba a ser arrastrado, el
respetable rompió en una estruendosa ovación reconociendo la gran condición del
novillo; según se iba acercando el tiro de mulillas al desolladero, la ovación
se hacía cada vez más fuerte, tanto fue así, que el presidente del festejo, don
Trinidad López-Pastor, se vio obligado a sacar el pañuelo azul con el que se
premiaba al de Guadaira con la vuelta al ruedo en el arrastre, pero lo hizo tan
tarde, que los mulilleros, enfilando ya prácticamente el túnel del desolladero,
no pudieron percibir la citada orden. Así, tras la advertencia de uno de los
alguacilillos, el tiro de mulillas tuvo que volver con el novillo desde el
patio del desolladero para que Grosero fuese arrastrado con los debidos honores
recibidos.
Por cierto,
hay que apuntar que, durante el tercio de banderillas del primer novillo de la
tarde, el banderillero Juan José Rueda “El Ruso” resultaría herido de mucha
gravedad.




