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domingo, 7 de junio de 2026

LAS VENTAS (MADRID). FERIA DE SAN ISIDRO 2026. CORRIDAS DE TOROS DE LOS DÍAS 29 DE MAYO Y 4 DE JUNIO

La madrileña Feria de San Isidro del presente año toca a su fin y De celeste y plata ha estado presente en dos festejos, los celebrados el viernes 29 de mayo y el jueves 4 de junio. Dos eventos cuyas crónicas y reseñas os dejamos a continuación:

Decepcionante tarde a pesar del trofeo obtenido por Talvante


Viernes 29 de mayo. Uno de los varios carteles raros de la feria: Morenito de Aranda, Alejandro Talavante y Pablo Aguado se acartelaban para dar cuenta de un encierro de la divisa salmantina de Garcigrande. Un cartel que, sin embargo, levantó expectación y llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Sin embargo, esa expectación se fue diluyendo según iba transcurriendo la tarde. Ni siquiera el trofeo obtenido por Talavante consiguió paliar la decepción en la que, poco a poco, se iban sumiendo los asistentes al festejo.

El encierro de la divisa salmantina estuvo mal presentado y resultó desrazado y falto de fuerzas. No obstante, vio cómo dos de sus pupilos, concretamente los corridos en tercero y quinto lugar, fueron devueltos a los corrales. Por si esto fuese poco, el primer sobrero (un mostrenco de setecientos quince kilos), también perteneciente a la divisa titular, que se jugó como sexto al correrse turno tras la devolución del tercero, también fue devuelto a los corrales. Los sobreros lidiados finalmente lucieron el hierro de Torrealta y no desentonaron, en absoluto, de los de la divisa titular.

Abrió plaza Morenito de Aranda quien se la jugaría en la protagayola con la que la recibió al primero de la tarde, un ejemplar que se dejaría por el derecho y que resultaría incierto por el izquierdo. Anduvo porfión el de Aranda y conseguiría algún pasaje estimable sobre la mano diestra. Con el cuarto, soso animal que se dejaría por el derecho, se mostraría airoso manejando el capote, tanto en el saludo, como en el quite, y conseguiría algún pasaje estimable con la mano diestra en la faena de muleta.

Por su parte, Alejandro Talavante se gustaría en el recibo capotero ante el soso segundo, mientras que, con la muleta, solo dejaría algún detalle en el torero inicio de un trasteo que se iba diluyendo a la par que perdía fuelle el soso burel. Con el noblote, pero soso sobrero de Torrealta que hizo quinto, llevaría a cabo una populista actuación que sería premiada con un protestado trofeo.

Cerró el cartel Pablo Aguado. En tercer lugar, el sevillano lidió al designado como sexto tras devolverse el titular y correr turno; y en último lugar, se las vio con el tercer sobrero, perteneciente al hierro de Torrealta que sustituyó al mostrenco de setecientos quince kilos de Garcigrande designado como primer sobrero. Los dos astados que lidió, finalmente, el sevillano fueron dos inválidos de esos que tanto gusta para su toreo Aguado; de esos que hay que enseñar a la gente a no protestar porque son los que sirven para su toreo… Pero nada, ni por esas. Solo destacar el ramillete de verónicas y la media con las que recibió al tercero bis y el galleo por chicuelinas con el que puso al toro en suerte.

Reseña:

Plaza de toros Las Ventas (Madrid).

Viernes, 29 de mayo de 2026. 19:00 horas. Feria de San Isidro

Corrida de toros

Se lidiaron cuatro toros de Garcigrande  y dos sobreros de Torrealta corridos en 5º y 6º lugar (este último sustituyendo al sobrero de la ganadería titular que saltó en esta posición tras devolverse el 3º y correrse turno). Desiguales de presentación y de feas hechuras. Resultaron desrazados.

-Morenito de Aranda: ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso.

-Alejandro Talavante: silencio y oreja con protestas.

-Pablo Aguado: silencio en ambos.

Plaza: No hay billetes (22964 espectadores).

Observaciones:

Saludó Iván García tras banderillear al tercero.

Oportunidad perdida


El jueves 4 de junio, se programaba, a priori, uno de los carteles más interesantes de la feria. Emilio de Justo, Borja Jiménez y Víctor Hernández se anunciaban ante la cátedra madrileña para despachar un encierro de Jandilla/Vegahermosa. Una vez más, la expectación era máxima y se volvió a colgar el cartel de “No hay billetes”. Sin embargo, se cumplió el dicho aquel de “corrida de expectación, corrida de decepción”. Y esta vez, no fue por el juego de los astados que, a excepción del que cerró plaza, y con matices, ofreció oportunidades de lucimiento a la terna actuante que, sin embargo, no llegó a aprovecharlas.

El encierro titular no llegó a lidiarse completo. Fueron cuatro los astados que lucieron el hierro de la estrella perteneciente a la divisa de Jandilla. Completaron el conjunto dos astados, corridos en quinto y sexto lugar, de la divisa de Santiago Domecq. El conjunto ganadero, variado de pelo, estuvo mal presentado. Algunos se taparon por la cara y otros por la vistosidad de su pelo. Y, en general, ofreció oportunidades de lucimiento, a excepción del incierto sexto.

Abrió plaza Emilio de Justo que, sin duda, se llevó el lote de la tarde. El primero resultó abanto de salida, pero llegó a la muleta con nobleza, aunque sin estar sobrado de fuerzas. Y el cuarto, adoleció de fuerzas en los primeros tercios, pero se vino arriba en banderillas y fue un gran toro en la muleta, sobre todo, por el pitón izquierdo. Sería fuertemente ovacionado en el arrastre. Con este material, De Justo firmaría una primera actuación que no llegó a encontrar eco en los tendidos. Mientras, el trasteo ante el gran cuarto, fundamentalmente, al natural, fue vibrante e irregular. En él, llegarían a convivir momentos de bella factura, con otros que resultaron ayunos de temple, poso y ceñimiento. No anduvo fino con los aceros y vio como sus dos actuaciones fueron avisadas por partida doble desde el palco presidencial.

Por su parte, Borja Jiménez pareció no estar presente mentalmente en el festejo. Llevó a cabo sus trasteos en los terrenos donde más molestaba el viento, especialmente, ante el primero de su lote, ejemplar incierto en los primeros tercios, pero que se dejó en la muleta y con el que el torero sevillano nunca llegó a confiarse. Mientras, con el quinto, acortaría las distancias y ahogaría las embestidas del animal, el cual reclamaba sitio y distancia.

Cerró la terna Víctor Hernández quien, ante el noblote, pero soso tercero, firmaría un trasteo valiente y porfión en los terrenos donde más molestaba el viento que solo dejó para el recuerdo una serie con la diestra y el broche por ajustadas bernadinas. Mostraría su indomable valor ante el incierto y feo de hechuras de Santiago Domecq que hizo sexto. Este cornúpeta le propinó un espeluznante y tremendo volteretón en el recibo capotero que hizo pensar lo peor. Sin embargo, el de Santos de la Humosa, de manera milagrosa, no evidenció herida aparente, más allá del tremendo golpetazo. Se levantó sin mirarse, se quitó la maltrecha chaquetilla y continuó la lidia que derivó en otro porfión trasteo muletero en el que volvería a ser prendido de forma dramática y milagrosamente, otra vez, sin aparentes consecuencias.

Reseña:

Plaza de toros Las Ventas (Madrid).

Jueves, 4 de junio de 2026. 19:00 horas. Feria de San Isidro

Corrida de toros

Se lidiaron cuatro toros de Jandilla y dos (5º y 6º) de Santiago Domecq. Mal presentados y, en general manejables. El cuarto fue fuertemente ovacionado en el arrastre. El peor, el incierto sexto.

-Emilio de Justo: silencio tras dos avisos y leves pitos tras dos avisos.

-Borja Jiménez: silencio tras aviso y silencio.

-Víctor Herández: ovación con saludos tras aviso en ambos.

Plaza: No hay billetes (22964 espectadores).

Observaciones:

 

lunes, 2 de marzo de 2020

ARANDA DE DUERO (BURGOS). PLAZA DE TOROS DE "LA RIBERA DEL DUERO". SÁBADO, 29 DE FEBRERO DE 2020. FESTIVAL TAURINO CON PICADORES "LOS ÁNGELES DEL TOREO" A BENEFICIO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CIRUGÍA TAURINA



LOS DE GARCÍA JIMÉNEZ DESLUCEN EL HOMENAJE
A “LOS ÁNGELES DEL TOREO”

·        Los astados de la divisa salmantina tuvieron nobleza, cierto es, pero les costó mantenerse en pie.
·        Emilio de Justo fue el único que cortó las dos orejas de su oponente; una oreja cada uno, aunque de distinto peso, pasearon Morante de La Puebla y Cayetano; por su parte, José María Manzanares, Pablo Aguado y el novillero “El Rafi” saludaron sendas ovaciones.
·        El festival fue un éxito en lo que a la asistencia de público se refiere, pues el coso arandino se llenó en más de sus tres cuartas partes.

El pasado sábado, 29 de febrero, el coso de la “Ribera del Duero” de la localidad burgalesa de Aranda de Duero se vistió de gala para acoger un festival taurino con picadores con el que se rendiría un más que merecido homenaje a “Los ángeles del toreo”, a los cirujanos taurinos. Un festival cuyos beneficios se destinarán a la Sociedad Española de Cirugía Taurina con el fin de formar a nuevos cirujanos en materia de cirugía taurina.

Para la ocasión, se escogió un cartel de lujo en el que se mezclaban figuras del toreo con toreros emergentes muy del gusto de la afición. A saber: Morante de la Puebla, José Mari Manzanares, Cayetano, Emilio de Justo, Pablo Aguado y el novillero “El Rafi”. Un plantel de toreros de máxima expectación que se vería las caras ante un encierro perteneciente a la vacada salmantina de Hnos. García Jiménez, propiedad de la familia Matilla.

El público respondió a la expectación creada por el cartel y llenó el coso arandino en más de sus tres cuartas partes. Sin embargo, lo ocurrido en el ruedo no respondió a la expectación generada. ¿La causa principal? El encierro de la divisa salmantina. Fue este un conjunto excesivamente cómodo. Es verdad que era un festival y que, por tanto, la exigencia en la presentación del ganado no puede ser la misma que en una corrida de toros. Eso es algo, totalmente, comprensible, pero es que hubo animales, como los corridos en primer y cuarto lugar que no llegaban a cumplir los tres años. Cierto es que el conjunto tuvo nobleza, todo hay que decirlo, pero no es menos cierto que le costó mantenerse en pie debido a su más que evidente falta de fuerzas. Así el lote enviado por la familia Matilla dio al traste con las esperanzas de los diestros actuantes.

Abrió plaza uno de los erales del encierro. Un ejemplar chico, noble, aunque muy, muy, muy flojito que perdió las manos en varias ocasiones durante toda su lidia. Correspondió en suerte al sevillano Morante de La Puebla quien, a pesar de las dificultades, se gustó, por momentos, meciendo el capote por verónicas en el recibo y en el quite, además de en el galleo a una mano con el que puso en suerte al novillo ante el caballo de picar. Brindó al público su trasteo muletero en el que bastante hizo con mantener en pie a su oponente, pero en el que consiguió algunos pasajes de mucho gusto sobre la mano diestra. A pesar de rubricar su obra con un bajonazo, fue premiado con una oreja.

En segundo lugar, saltó al ruedo otro ejemplar justo de fuerza, que embistió con nobleza, hasta que acabó rajándose mediada la faena de muleta. Fue sorteado por el alicantino José Mari Manzanares quien no pudo estirarse manejando el capote. Y con la muleta, firmó el alicantino buenos momentos sobre la mano diestra antes de que el de Matilla se rajase. Se puso incómodo el novillo a la hora de la suerte suprema por lo que a Manzanares le costó cuadrarle para cobrar la estocada que llegó al volapié tras un primer pinchazo en la suerte de recibir. Saludó una ovación.

Noble y con transmisión, aunque también con las fuerzas justas, fue el tercero. Quizá fuese este el ejemplar menos flojo del encierro. Un ejemplar que puso en evidencia a Cayetano quien se mostró embarullado, acelerado y vulgar. Lo menos malo de la actuación de Cayetano fue la forma de ejecutar la estocada final cobrada en los mismos medios de la plaza, aunque, todo hay que decirlo, la espada se le fue muy atrás y necesitó tres golpes de verduguillo para finiquitar a su oponente. Fue premiado con una oreja por guapo (eso le gritaron desde los tendidos durante toda su actuación). Cayetano había brindado su actuación a la representación de la Sociedad Española de Cirugía Taurina presente en el festejo encabezada por su presidente el Dr. Pascual González Masegosa.

También fue buen novillo el cuarto –el otro eral del encierro–, aunque con las fuerzas justas, defecto que se agravó con las dos volteretas que sufrió en los primeros tercios. Su lidiador fue Emilio de Justo quien se mostró aseado manejando el percal. Ya con la franela, tras brindar a los médicos, dio mucho tiempo y sitio al astado entre tanda y tanda dejando que este cogiese aire lo que permitió que De Justo pudiese dibujar muletazos suaves, templados y con mucho gusto con ambas manos. Una estocada trasera y caída precedió a la concesión de las dos orejas.

El quinto tuvo la misma condición que sus anteriores hermanos. Con él, Pablo Aguado no podría dejar su sello manejando el capote. Sí lo haría, sin embargo, con la muleta en una faena en la que, tras brindar a los médicos, evidenció temple, gusto y torería en series con ambas manos en las que dio mucho tiempo al animal. Marró con la espada y tuvo que conformarse con saludar una ovación.

El ejemplar que cerró plaza tuvo un similar comportamiento al resto del encierro. Además, como el segundo de la tarde, también se acabó rajando en la faena de muleta. Correspondió su lidia y muerte al novillero francés “El Rafi” quien se mostró variado y bullidor manejando el capote, tanto en el recibo por verónicas y chicuelinas, como en el quite por lopecinas. Brindaría su trasteo al público, tras lo cual iniciaría el mismo con un pase cambiado por la espalda. También se mostraría bullidor en esta fase de su labor en la que, sin embargo, llegaría a conseguir algún pasaje de interés. No estaría fino a la hora de utilizar los aceros y saludaría una ovación tras recibir un recado presidencial.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de “La Ribera del Duero”, Aranda de Duero (Burgos).
Homenaje a “Los ángeles del toreo”.
Sábado, 29 de febrero de 2020.
Festival Taurino con picadores a beneficio de la Sociedad Española de Cirugía Taurina.
Más de tres cuartos del aforo cubiertos.
Se lidiaron seis astados de la ganadería de García Jiménez de muy cómoda presentación. Tuvieron nobleza, aunque les costó mantenerse en pie.
-MORANTE DE LA PUEBLA: oreja.
-JOSÉ MARÍA MANZANARES: ovación con saludos.
-CAYETANO: oreja.
-EMILIO DE JUSTO: dos orejas.
-PABLO AGUADO: ovación con saludos.
-EL RAFI (novillero): ovación con saludos tras aviso.
Observaciones:
Al terminar el paseíllo, se hizo entrega a la Sociedad Española de Cirugía Taurina de una placa conmemorativa por parte de Tauroemoción, ASPROT, UNPBE, Fundación Toro de Lidia, ASDME y la Federación Taurina, además de los diestros actuantes en el festival. La placa fue recogida por una amplia representación de la SECT, encabezada por su presidente el Dr. Pascual González Masegosa.

jueves, 16 de mayo de 2019

VALLADOLID. DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2019. CORRIDA DE TOROS. FERIA TAURINA DE SAN PEDRO REGALADO


TRIUNFO Y PUERTA GRANDE DE PABLO AGUADO
EN TARDE DE ARREBATADA TORERÍA DE MORANTE


El sevillano Pablo Aguado, que sustituía al anunciado Roca Rey, salió por la puerta grande de la plaza de toros de Valladolid tras cortar una oreja a cada uno de los toros de Matilla que le tocaron en suerte. Morante de la Puebla y José María Manzanares obtuvieron sendos trofeos, aunque de distinto calado. Se lidió un encierro mal presentado y escaso de fuerza y raza, aunque manejable, de la Casa Matilla con los hierros de Hnos. García Jiménez y Peña de Francia.

Valladolid celebró sus fiestas de San Pedro Regalado de 2019 con una corrida de toros en la que se acartelaron los diestros Morante de la Puebla, José María Manzanares y Roca Rey, el diestro que más expectación está levantando en público y aficionados. Sin embargo, el diestro peruano no pudo acudir a la cita vallisoletana debido a una lesión sufrida el viernes anterior en la Maestranza sevillana. Difícil situación para la empresa la de sustituir al diestro peruano. Apostó, la empresa, por dar oportunidad a la última revelación de la temporada, el sevillano Pablo Aguado quien, tras cortar cuatro orejas a un encierro de Jandilla, salía a hombros por la sevillana Puerta del Príncipe el mismo día en que se lesionó el diestro peruano. No se equivocó la empresa, pues esta sustitución apenas lo acusó la taquilla y los tendidos del coso pucelano se llenaron en su totalidad. Ni siquiera el Rey Emérito y la Infanta Elena quisieron dejar de presenciar el festejo. Y, además, el diestro sevillano, que hacía su presentación en Pucela, salió por la puerta grande tras imponerse a sus compañeros de terna. Una terna que se las tuvo que ver ante un encierro de la Casa Matilla con los hierros de Hnos. García Jiménez y Peña de Francia.

El encierro de Matilla estuvo mal presentado. Incluso los corridos en los dos primeros turnos fueron muy protestados de salida. Estos dos animales, además, resultaron de una invalidez extrema y debieron ser devueltos a los corrales, sin embargo, fueron mantenidos en el ruedo por el palco presidencial y dieron al traste con las aspiraciones de sus matadores. Algo más de fuerza, pero poco más, tuvo el resto del encierro. Un conjunto que, aunque justo de raza, resultó manejable, pero a menos.

Como quedó ya reflejado, el triunfador de este festejo fue Pablo Aguado quien salió en hombros por la puerta grande tras cortar una oreja a cada uno de sus oponentes. Aguado recibió el cariño de la afición vallisoletana desde el principio y tuvo que saludar desde el tercio una fuerte ovación justo antes de la salida del primero de su lote. Ya con el toro en el ruedo, un ejemplar con el hierro de Hnos. García Jiménez que manseó en los primeros tercios, pero que resultó noble en la muleta hasta que se apagó, no se pudo estirar, el sevillano, con el capote. Ya con la franela y tras brindar la faena a don Juan Carlos., desplegó temple, gusto y torería en una importante labor en la que dibujó bellas series de derechazos y naturales que llegaron a emocionar a los tendidos del coso pucelano. Tras una eficaz estocada, fue premiado con un trofeo. Con ansia de triunfo y con la puerta grande entreabierta, salió a por todas ante el sexto, manso astado de Peña de Francia que se rajó en mitad de la faena de muleta. Aguado lo recibió con una larga cambiada de rodillas a portagayola. Ya enhiesto, se lució lanceando con el capote, primero en las arrebatadas verónicas del saludo y, después, en un  templado quite por chicuelinas. Brindó al público la faena de muleta en la que mostró firmeza y disposición ante el escaso celo de su oponente lo que le hizo firmar algunos momentos de interés con ambas manos, sobre todo, con la mano diestra. Tardó en hacer efecto la estocada por lo que cayó un aviso lo que obstó, en absoluto, para que el público solicitase con mucha fuerza la oreja que, finalmente, fue concedida por el palco. Así, Aguado se ganaba el derecho a salir en hombros por la puerta grande del coso vallisoletano.
Por su parte, Morante de la Puebla, cortó una oreja del cuarto de la tarde. Ante este toro, noble, aunque flojo ejemplar, Morante salió espoleado por el trofeo obtenido por Aguado en el toro anterior. Así, recibió al de Peña de Francia con una larga de rodillas en el tercio. Ya con la planta erguida, dibujó una verónica a la que siguió un ramillete de arrebatadas chicuelinas que pusieron en pie los tendidos vallisoletanos. Brindó su trasteo muletero al público. Un trasteo inteligente en el que el genio de La Puebla destapó su particular frasquito de las esencias para impregnar el coso pucelano con su singular aroma de torería en series de muletazos por ambos pitones que dibujó en los terrenos de toriles tras cambiar los terrenos al de Matilla. Una obra única en la que hasta los desplantes de final de faena tuvieron sabor. Llegó la hora de la suerte suprema y Morante se atracó de toro por lo que la espada cayó trasera lo que hizo que el burel tardase en echarse, demora por la cual llegó a sonar un recado presidencial. Morante recurrió al descabello y tras un golpe fallido, el toro se echó. Esta tardanza, unida al dantesco espectáculo protagonizado por Sánchez Araujo con la puntilla, enfrió al público pucelano y esta gran obra de Morante solo fue premiada con una oreja. Con el inválido e impresentable astado que abrió plaza, Morante solo pudo dejar algún detalle en la faena de muleta con la mano diestra.

Y el alicantino José María Manzanares también se llevó un trofeo del segundo de su lote. Un ejemplar que lucía el hierro de Hnos. García Jiménez que resultó noble, aunque muy justo de fuerza lo que le hizo llegar a la muleta con un molesto calamocheo. A este burel, lo recibió Manzanares con una larga cambiada de rodillas en el tercio, sin duda, también espoleado por los trofeos obtenidos por sus compañeros de terna. Posteriormente, se gustó lanceando por verónicas a pies juntos y en un airoso galleo por chicuelinas con el que puso al toro en suerte en el tercio de varas. Sin embargo, en la faena de muleta, el alicantino no fue capaz de corregir el anteriormente señalado defecto del astado en una poco ceñida labor que tuvo muchos –demasiados– altibajos en la que, además, fue molestado por el viento. Poco importó esta situación para que también fuese premiado con un apéndice auricular tras una estocada trasera casi entera. Con el impresentable e inválido astado de Peña de Francia que hizo segundo, solo pudo lucir con el capote, además, de dejar algún detalle con la mano zurda en el trasteo muletero.

Entre los de plata, destacar el tercio de banderillas protagonizado por Daniel Duarte, componente de la cuadrilla de José María Manzanares, en el segundo de la tarde por el que tuvo que saludar montera en mano.


S. M. el Rey Emérito don Juan Carlos y la Infanta Elena presenciaron
el festejo en los tendidos de sombra.
Arrebatada chicuelina de Morante el cuarto del festejo.
Destapó su particular frasquito de esencia torera en la faena de muleta.
Lo más destacado de la actuación de José María Manzanares
fue su toreo de capote.
Natural de Pablo Aguado ante el tercero de la tarde.
Salió a por todas ante el sexto al que recibió a portagayola.
Dibujó muletazos de bella factura hasta que se rajó el toro.
Daniel Duarte, de la cuadrilla de José María Manzanares,
saludó tras banderillear al segundo de la tarde.

lunes, 22 de abril de 2019

LAS VENTAS (MADRID). DOMINGO, 21 DE ABRIL DE 2019. CORRIDA DE TOROS. DOMINGO DE RESURRECCIÓN





LA VUELTA DE JUAN ORTEGA

El diestro Juan Ortega firmó los mejores pasajes de la segunda corrida de toros de la presente temporada venteña con motivo de la festividad del Domingo de Resurrección, un festejo que suponía la vuelta del diestro sevillano al coso madrileño tras su destacada actuación del pasado 15 de agosto. Completaron el cartel el gaditano David Galván y el también sevillano Pablo Aguado que no tuvieron la suerte de cara. Se corrió un encierro de juego desigual de Toros de El Torero remendado con un ejemplar de Lagunajanda.

Segunda corrida de toros de la temporada venteña, festejo organizado con motivo de la festividad del Domingo de Resurrección. Para la ocasión, se escogió una ganadería como la de Toros de El Torero que se volvía a anunciar en el coso capitalino en tan señalada fecha después del éxito cosechado el año anterior. Y una terna del gusto de la afición madrileña como son David Galván, Juan Ortega quien volvía al coso capitalino tras la gran impresión ofrecida el pasado 15 de agosto, y Pablo Aguado.

La divisa gaditana no pudo reeditar en la presente edición el éxito de la campaña pasada. El encierro estuvo muy bien presentado, incluso alguno de sus componentes llegó a ser ovacionado de salida. Pero ofreció un juego desigual y, además, no estuvo sobrado de fuerza. Destacó el ejemplar que hizo segundo, también con las fuerzas justas, que fue ovacionado en el arrastre por su clase y nobleza. Debido a la justeza de fuerza, el corrido en quinto lugar, tuvo que ser devuelto a los corrales y fue sustituido por un sobrero de Lagunajanda, también bien presentado y, aunque con matices, manejable. También debió ser devuelto el cuarto, sin embargo, fue mantenido en el ruedo de manera inexplicable por el palco presidencial.

Quien sí reeditó su último éxito venteño, aunque ahora sin cortar trofeos, fue el sevillano Juan Ortega que dio una clamorosa vuelta al ruedo por sus innumerables destellos de torería ante el segundo de la tarde. El sevillano ya dejó constancia de esa torería que atesora en el quinte por chicuelinas ante el astado que abrió plaza. Ya ante el primero de su lote, intentó mecer el capote a la verónica en los lances de recibo. Sí lo consiguió en el quite con un ramillete de toreras verónicas que tuvieron enjundia y que levantaron los olés roncos y secos de los escaños venteños. Ya con la pañosa, tras brindar al público, inició la faena con unos toreros ayudados por bajo. Después, seguirían dos series con la mano diestra con muletazos no menos toreros, muy templados y de gran hondura. Entre serie y serie, Ortega dejaba respirar al noble y enclasado, aunque flojo burel gaditano. Con el animal ya más parado, cambió de mano e instrumentó una desigual serie al natural en la que, de uno en uno, también resultaron muletazos de regusto. La faena estaba hecha y la plaza entregada. Unos muletazos de adorno precedieron a una certera estocada que cayó algo desprendida. Rodó el toro tras haber sonado un recado presidencial y la afición venteña saltó de sus escaños solicitando el trofeo para el sevillano. Trofeo que no fue concedido por el palco lo que redujo el trofeo de Ortega a una clamorosa vuelta al ruedo.

En segundo lugar, Ortega tuvo que lidiar el sobrero de Lagunajanda que sustituyó al blando y flojo titular. Tampoco estuvo sobrado de fuerzas el sustituto, además fue mal lidiado y picado, aun así llegó con cierta manejabilidad al tercio final, sin embargo, ahora el torero no sevillano no acabó de acoplarse y se perdió en un largo trasteo sin fundamento.

Abrió plaza el gaditano David Galván quien, prácticamente, pasó desapercibido ante la afición madrileña. Con el primero, noble, aunque flojo ejemplar, solo pudo dejar algún detalle aislado. Y poco pudo hacer con el flojísimo cuarto que debió ser devuelto a los corrales. Lo más destacado de su actuación fue el quite por chicuelinas que realizó ante el astado que cerró plaza.

Completó la terna el sevillano Pablo Aguado quien no pasó de voluntarioso ante el tercero, abanto animal que iba y venía, pero sin celo ni clase que le llegó a prender durante la faena de muleta, afortunadamente, sin consecuencias. Igual de voluntarioso se mostró ante el sexto, manejable ejemplar, aunque nunca acabó de entregarse. A este lo recibió de forma arrebatadora con el capote para, posteriormente, perderse en un largo y anodino trasteo muletero.


No tuvo la suerte de cara David Galván.Lo más lucido de su actuación fue el quite que
realizó al astado que cerró plaza.
 
Juan Ortega meció el capote por verónicas en el turno de quites
de su primer toro.
Los muletazos con la diestra tuvieron enjundia.
Solo voluntarioso pudo estar Pablo Aguado en una tarde poco afortunada.
Florito también tuvo que intervenir con su parada de bueyes
al devolverse el quinto del festejo.