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domingo, 9 de febrero de 2020

VALDEMORILLO (MADRID). PLAZA DE TOROS DE "LA CANDELARIA". SÁBADO, 8 DE FEBRERO DE 2020. CORRIDA DE TOROS. FERIA TAURINA EN HONOR A SAN BLAS Y LA CANDELARIA


SOLITARIA OREJA PARA JOSÉ GARRIDO
ANTE UN SALDO GANADERO DE “ALCURRUCÉN”


José Garrido cortó la única oreja de la primera corrida de toros de la Feria Taurina de San Blas y La Candelaria de 2020 de la localidad madrileña de Valdemorillo. Sus compañeros de terna Juan Ortega y David de Miranda no pasaron de la ovación con saludos. Se lidió un saldo ganadero, por lo que a la presentación se refiere, de la ganadería toledana de “Alcurrucén” que, sin embargo, resultaría manejable, aunque sin mucha fuerza. Destacó el que hizo segundo que fue ovacionado en el arrastre.

Gran interés despertó la primera corrida de toros de la Feria Taurina de San Blas y La Candelaria de 2020 de la localidad madrileña de Valdemorillo. Un festejo, a priori, interesante que aglutinaba a la ganadería toledana de “Alcurrucén” y a los espadas Juan Ortega, torero muy del gusto de la afición venteña; José Garrido, uno de los toreros que sigue despertando las esperanzas de los aficionados; y David de Miranda, uno de las jóvenes sorpresas de la pasada temporada taurina. Tanto fue el interés despertado entre la afición que el coso de “La Candelaria” se llenó en las tres cuartas partes de su aforo. Sin embargo, la inicial expectación creada no se vio correspondida con lo que sucedido en el ruedo.

Fundamentalmente, dos fueron las cuestiones que motivaron esta situación. Primero, el encierro de la vacada toledana que, por su presentación, pareció un saldo ganadero impropio de ser lidiado en una corrida de toros por muy de tercera categoría, como es el caso de Valdemorillo, sea el coso en el que se lleve a cabo el festejo. Y segundo, porque los diestros actuantes no se acoplaron con sus oponentes que, todo hay que decirlo, fueron manejables, aunque no estuviesen sobrados de fuerzas. Del lote enviado por los hermanos Lozano, destacó el jugado en segundo lugar, ejemplar de gran fijeza, nobleza y transmisión que fue ovacionado en el arrastre.

Abrió plaza el sevillano Juan Ortega quien no se acopló con su lote. Ortega, en primer lugar, sorteó un ejemplar de digna presentación. Tuvo nobleza, el de “Alcurrucén”, aunque le faltó fuerza. Fue el toro propicio para el toreo de Juan Ortega. Sin embargo, el sevillano no se acopló con él en ningún momento. No consiguió lucirse con el capote. Solo una exigua verónica en el turno de quites llevó el sello de Ortega. Ya con la muleta, no acertó ni con las distancias ni con las alturas y el trasteo resultó deslucido. Solo destacaron los toreros doblones con los que inició el trasteo. Su segundo oponente tuvo feas hechuras, fue vareado de cartenes y acapachado de cuerna. Al igual que el anterior, resultó noble, aunque carente de fuerza. Ortega esbozó el toreo con el capote en dos verónicas y una media en el saludo. Y con la muleta, llevó a cabo un largo e insustancial trasteo en la distancia corta en el que atosigó y ahogó la embestida del “alcurrucén”.

El siguiente en actuar fue el pacense José Garrido quien cortaría el único trofeo del festejo. Fue ante el quinto de la tarde. Un ejemplar más propio para lidiarse en un festival que en una corrida de toros. Brocho, gacho y escurrido de carnes fue muy protestado por su impropia presentación, sobre todo, durante los primeros tercios de la lidia. Es verdad que el de “Alcurrucén” tuvo nobleza, aunque con un punto de sosería. Con él, Garrido no pudo estirarse en el saludo capotero. Con poca fortuna, intervino en quites intentando tornar el ambiente adverso creado por la presentación del burel. Ya con la pañosa, inició el trasteo de rodillas. Luego, enhiesto, continuó el mismo sobre la mano zurda. No fueron lucidas las series pues faltó temple, ceñimiento y abundó el toreo en línea lo que hizo que el animal pareciese salir desentendido del engaño. No mejoró la serie con la diestra que precedió a las manoletinas de rodillas que fueron recriminadas por un sector del público. A pesar de lo anterior y de que la espada cayese en el rincón, Garrido fue premiado con el citado apéndice auricular. Una ovación saludaría ante el primero de su lote. Fue este un astado chico y anovillado, pero fue el mejor del encierro. Embistió bien al capote de Garrido. Apretó en el caballo montado por Aitor Sánchez que recetó un buen puyazo. Acudió alegre en banderillas. Y tuvo fijeza, nobleza y transmisión en la muleta. Garrido lo recibiría con un airoso saludo que remató con buena media. Quitó por garbosas chicuelinas. Garboso también sería el inicio del trasteo muletero. Una aseada tanda con la zurda, sería seguida por otra más descompuesta. Cambió de mano, Garrido. Acortó las distancias. Y la faena se perdió en un sinsentido. Entró a matar a recibir y cobró una estocada caída que no resultó suficiente por lo que tuvo que echar mano del verduguillo. Como quedó reseñado, Garrido saludaría una ovación como premio a su actuación tras el ovacionado arrastre de este buen “Alcurrucén”.

Completó la terna el onubense David de Miranda quien saludaría una ovación tras sus dos actuaciones. Su primer oponente estuvo bien presentado y resultó noblote a pesar de la lesión que se le suponía al de “Alcurrucén” pues arrastró los cuartos traseros de forma ostensible durante toda la lidia. De Miranda se mostró airoso en el recibo capotero y derrochó valor en el quite por saltilleras. Inició su trasteo muletero también por valerosos pases cambiados por la espalda. Acortaría las distancias en el toreo fundamental con lo que ahogó la embestida del toro y el trasteo resultó embarullado y sin argumento. Anovillado y escurrido de carnes sería el ejemplar que cerró plaza. Tuvo nobleza, aunque apenas tuvo fuerza. El onubense no pudo estirarse con el capote ni en el saludo ni en el turno de quite que siguió al buen puyazo que interpretó José Cartes. Ya con la pañosa, inició su trasteo por estatuarios para, posteriormente, continuar la faena con desiguales series con ambas manos llevadas a cabo en la corta distancia en las que hubo pasajes aislados de cierta estimación.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de “La Candelaria”, Valdemorillo (Madrid).
Feria Taurina en honor a San Blas y La Candelaria.
Sábado, 8 de febrero de 2020. Corrida de toros.
Tres cuartos del aforo cubiertos.
Se lidiaron seis toros de la ganadería de “Alcurrucén”. Excepto primero y tercero, mal presentados. Resultaron manejables, aunque no estuvieron sobrado de fuerzas. Destacó el jugado en segundo lugar que fue ovacionado en el arrastre.
-JUAN ORTEGA: ovación con saludos tras aviso y ovación tras aviso.
-JOSÉ GARRIDO: ovación con saludos tras leve petición y oreja.
-DAVID DE MIRANDA: ovación con saludos y ovación con saludos.
Observaciones:
Al terminar el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional.
Entre las cuadrillas, destacaron los picadores Aitor Sánchez y José Cartes que fueron ovacionados tras los tercios de varas del segundo y sexto toro, respectivamente.

sábado, 28 de diciembre de 2019

CANTALEJO (SEGOVIA). SÁBADO, 17 DE AGOSTO DE 2019. CORRIDA DE TOROS. FERIA TAURINA DE LA ASUNCIÓN Y SAN ROQUE


JOSÉ GARRIDO SALE A HOMBROS ACOMPAÑADO POR “EL ADOUREÑO”


El torero pacense se ganó el derecho a salir por la puerta grande tras cortar las dos orejas al primero de su lote. Por su parte, “El Adoureño” cortó tres orejas a los astados que le tocaron en suerte. El sevillano Juan Ortega, que sustituyó a Tomás Campos, herido en la localidad madrileña de Cenicientos tres días antes, solo pudo saludar dos ovaciones. Se jugó un encierro dispar de presentación y manejable, en general, de la divisa salmantina de “Charro de Llen”.

El plato fuerte de la programación taurina de la localidad segoviana de Cantalejo con motivo de sus Fiestas Patronales de la Asunción y San Roque del presente año fue una corrida de toros en la que se acartelaron los diestros José Garrido, Tomás Campos y el francés, aunque afincado en esta localidad segoviana, “El Adoureño” para estoquear reses de la ganadería salmantina de “Charro de Llen”. Pero, debido a la cogida sufrida por Tomás Campos tres días antes en la localidad madrileña de Cenicientos, entró en el cartel el sevillano Juan Ortega, quien dos días antes puso en pie a los aficionados venteños con un puñado y medio de naturales.

El festejo resultó entretenido a lo que colaboró el juego de los toros de “Charro de Llen” pues, en conjunto, los cornúpetas de la divisa salmantina, aunque lucieron una dispar presentación, fueron manejables, aunque con matices. Tan fue así que propiciaron que, tanto José Garrido, como “El Adoureño, saliesen en hombros por la puerta grande tras cortar dos y tres orejas, respectivamente.

Garrido cortó las dos orejas al primero de su lote, segundo de la tarde. Fue este un ejemplar de escasa presencia que resultó muy noble, aunque con las fuerzas justas. El pacense se mostró voluntarioso con el capote y, ya con la muleta, llevó a cabo una templada faena por ambos pitones en la que dio mucho tiempo al toro. Una destacada labor en la que sobresalieron los pasajes al natural. Una estocada defectuosa, pero de efecto fulminante, precedió a la concesión del doble trofeo. Con el quinto, astado bien presentado, noblote, aunque soso, justo de raza y fuerza, Garrido manejó el percal suavemente. Ya con la pañosa, inició su labor por templados doblones para, posteriormente, pasar al de “Charro de Llen” con ambas manos consiguiendo pasajes estimables sobre la mano diestra. Tras un pinchazo y un descabello, vería silenciada su actuación.

Natural de José Garrido ante el segundo.
Por su parte, “El Adoureño” cortaría un apéndice del tercero de la tarde, burel bien presentado, noble, sobre todo por el pitón izquierdo, pero que amagó con rajarse durante el trasteo muletero. El francés se mostró voluntarioso en el recibo capotero. Con la muleta, firmaría una labor con ambas manos en la que hubo pasajes estimables sobre la mano zurda, mientras que los interpretados con la diestra resultarían más descompuestos. El trofeo llegaría tras una estocada trasera y caída cobrada al segundo intento. Las dos orejas cortaría ante el toro que cerró plaza, un ejemplar bien presentado, mansurrón, pero que, a pesar de tomar dos puyazos, lució una encastada nobleza y transmisión en la faena de muleta. El torero galo firmaría una labor en la que intercalaría los momentos arrebatados y bullidores –los más– con otros de gusto –los menos–. Caló su labor en el público quien premiaría al joven diestro con el citado doble trofeo tras una estocada trasera y caída.

Pasaje al natural de "El Adoureño" ante el tercero.
Completó la terna Juan Ortega quien solo dejó detalles ante sus dos oponentes. Con el bien presentado y noble, pero soso ejemplar que hizo primero, el sevillano se perdió en una labor sin fundamento en la que solo dejó algún detalle pinturero al final del trasteo. Y con el cuarto, astado chico, mansurrón y sosote, pero que se dejó, solo se lució en los doblones con los que inició el trasteo muletero y con los que sometió al burel y en una serie con la mano diestra.


Doblón de Juan Ortega al cuarto.
El festejo fue amenizado por la A. C. "Alborada Musical" de Cantalejo.

sábado, 21 de diciembre de 2019

LAS VENTAS (MADRID). JUEVES, 15 DE AGOSTO DE 2019. CORRIDA DE TOROS. FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LA PALOMA


JUAN ORTEGA Y SU RAMILLETE Y MEDIO DE NATURALES


El sevillano hizo crujir la monumental madrileña en la faena de muleta ante el noblote y desrazado toro de Martín Lorca que hizo tercero con un ramillete y medio de naturales conseguidos de uno en uno y sin atosigar al descastado animal. Fernando Robleño y Sebastián Ritter no pudieron pasar de voluntariosos y decididos ante un encierro imposible de la ganadería de Martín Lorca remendado con un sobrero de José Luis Osborne.

La del 15 de agosto, es una fecha marcada en rojo en la temporada taurina de la monumental plaza de toros de Las Ventas. No obstante, la capital de España celebra a su patrona oficiosa, la Virgen de la Paloma. Por lo que la cita taurina es más que obligada. Como viene siendo habitual, para el presente año, se confeccionó un cartel de toreros que se podrían calificar como modestos, pero muy del gusto de la afición madrileña. A saber: Fernando Robleño, quien reforzó su cartel entre la afición madrileña en el anterior San Isidro; Juan Ortega, quien mantenía el crédito obtenido ante esta cátedra justo un año antes, a pesar de haber pasado de puntillas por este ruedo en la presente campaña; y el colombiano Sebastián Ritter, quien volvía a anunciarse en el ruedo venteño tras el percance sufrido en el último serial isisdril. Una terna interesante que se las tendría que ver ante un encierro de la ganadería de Martín Lorca.

Sin embargo, el festejo resultó anodino por el encierro enviado por la divisa sevillana. Muy mal presentado, grande, con muchos kilos, de vastas y feas hechuras, desrazado y ayuno de fuerza. El segundo, incluso, fue devuelto por su extrema invalidez. Fue sustituido por un sobrero de José Luis Osborne que, tras correrse turno, fue jugado en quinto lugar. No desentonó el sobrero con los de la divisa titular pues lució unas hechuras y un comportamiento más propio de un buey.

El segundo ejemplar del deslucido encierro de Martín Lorca fue devuelto a los corrales.
Con este material, solo Juan Ortega hizo crujir los tendido venteños con un ramillete y medio de naturales en la faena de muleta ante el noblote, aunque descastado y flojo tercero. Fue una faena justa, medida, en la que no atosigó al de Martín Lorca. Los naturales brotaron de uno en uno. Fueron cuatro o cinco, quizá seis..., no sé. Uno de ellos excelso, sublime, perfecto… Suficiente para emocionar a los aficionados que se rompieron las gargantas con ese óle seco, ronco y emocionado que solo se escucha de cuando en cuando. No duró más el toro. La faena estaba hecha. La plaza entregada… Pero Ortega falló con los aceros por lo que, tras recibir un recado presidencial, tuvo que saludar desde el tercio una fuerte ovación. Al que cerró plaza, animal de similar condición, pero que tendió a defenderse por la justeza de fuerza, no lo quiso ver y, tras mostrarse desconfiado y precavido, abrevió.

Natural de Juan Ortega al tercero.
Abrió plaza el madrileño Fernando Robleño quien tuvo que saludar una clamorosa ovación tras romperse el paseíllo. No tuvo opciones el torero de San Fernando de Henares con el descastado y flojo ejemplar que hizo primero que lució el hierro de Escribano Martín –también propiedad de Martín Lorca–. El que hizo cuarto, tuvo bondad y sosería a partes iguales. Con él, Robleño se mostraría aseado manejando el capote en el recibo que remató en los mismos medios con una airosa media. Tras ser bien picado por “El Legionario” y banderilleado por César del Puerto, el diestro madrileño andaría porfión y tesonero en un trasteo muletero que tuvo pasajes estimables sobre la mano diestra. No estuvo acertado con los aceros y saludó una ovación desde el tercio.

Media verónica de Fernando Robleño ante el cuarto de la tarde.
Este ejemplar fue bien picado por "El Legionario"...
... y banderilleado por César del Puerto.
Por su parte, Sebastián Ritter quien brindó su primera faena al doctor Máximo García Padrós no pasó de voluntarioso ante un lote que ofreció nulas opciones de lucimiento. Su primer ejemplar lució una extrema invalidez por lo que fue devuelto a los corrales. Se corrió turno y saltó al ruedo el designado como quinto que fue un auténtico marmolillo. Y en quinto lugar, saltó al ruedo el sobrero de José Luis Osborne que, como quedó apuntado anteriormente, lució hechuras y comportamiento más propio de un buey que de un toro bravo.

Sebastián Ritter recibiendo de capote al sobrero de José Luis Osborne.


lunes, 22 de abril de 2019

LAS VENTAS (MADRID). DOMINGO, 21 DE ABRIL DE 2019. CORRIDA DE TOROS. DOMINGO DE RESURRECCIÓN





LA VUELTA DE JUAN ORTEGA

El diestro Juan Ortega firmó los mejores pasajes de la segunda corrida de toros de la presente temporada venteña con motivo de la festividad del Domingo de Resurrección, un festejo que suponía la vuelta del diestro sevillano al coso madrileño tras su destacada actuación del pasado 15 de agosto. Completaron el cartel el gaditano David Galván y el también sevillano Pablo Aguado que no tuvieron la suerte de cara. Se corrió un encierro de juego desigual de Toros de El Torero remendado con un ejemplar de Lagunajanda.

Segunda corrida de toros de la temporada venteña, festejo organizado con motivo de la festividad del Domingo de Resurrección. Para la ocasión, se escogió una ganadería como la de Toros de El Torero que se volvía a anunciar en el coso capitalino en tan señalada fecha después del éxito cosechado el año anterior. Y una terna del gusto de la afición madrileña como son David Galván, Juan Ortega quien volvía al coso capitalino tras la gran impresión ofrecida el pasado 15 de agosto, y Pablo Aguado.

La divisa gaditana no pudo reeditar en la presente edición el éxito de la campaña pasada. El encierro estuvo muy bien presentado, incluso alguno de sus componentes llegó a ser ovacionado de salida. Pero ofreció un juego desigual y, además, no estuvo sobrado de fuerza. Destacó el ejemplar que hizo segundo, también con las fuerzas justas, que fue ovacionado en el arrastre por su clase y nobleza. Debido a la justeza de fuerza, el corrido en quinto lugar, tuvo que ser devuelto a los corrales y fue sustituido por un sobrero de Lagunajanda, también bien presentado y, aunque con matices, manejable. También debió ser devuelto el cuarto, sin embargo, fue mantenido en el ruedo de manera inexplicable por el palco presidencial.

Quien sí reeditó su último éxito venteño, aunque ahora sin cortar trofeos, fue el sevillano Juan Ortega que dio una clamorosa vuelta al ruedo por sus innumerables destellos de torería ante el segundo de la tarde. El sevillano ya dejó constancia de esa torería que atesora en el quinte por chicuelinas ante el astado que abrió plaza. Ya ante el primero de su lote, intentó mecer el capote a la verónica en los lances de recibo. Sí lo consiguió en el quite con un ramillete de toreras verónicas que tuvieron enjundia y que levantaron los olés roncos y secos de los escaños venteños. Ya con la pañosa, tras brindar al público, inició la faena con unos toreros ayudados por bajo. Después, seguirían dos series con la mano diestra con muletazos no menos toreros, muy templados y de gran hondura. Entre serie y serie, Ortega dejaba respirar al noble y enclasado, aunque flojo burel gaditano. Con el animal ya más parado, cambió de mano e instrumentó una desigual serie al natural en la que, de uno en uno, también resultaron muletazos de regusto. La faena estaba hecha y la plaza entregada. Unos muletazos de adorno precedieron a una certera estocada que cayó algo desprendida. Rodó el toro tras haber sonado un recado presidencial y la afición venteña saltó de sus escaños solicitando el trofeo para el sevillano. Trofeo que no fue concedido por el palco lo que redujo el trofeo de Ortega a una clamorosa vuelta al ruedo.

En segundo lugar, Ortega tuvo que lidiar el sobrero de Lagunajanda que sustituyó al blando y flojo titular. Tampoco estuvo sobrado de fuerzas el sustituto, además fue mal lidiado y picado, aun así llegó con cierta manejabilidad al tercio final, sin embargo, ahora el torero no sevillano no acabó de acoplarse y se perdió en un largo trasteo sin fundamento.

Abrió plaza el gaditano David Galván quien, prácticamente, pasó desapercibido ante la afición madrileña. Con el primero, noble, aunque flojo ejemplar, solo pudo dejar algún detalle aislado. Y poco pudo hacer con el flojísimo cuarto que debió ser devuelto a los corrales. Lo más destacado de su actuación fue el quite por chicuelinas que realizó ante el astado que cerró plaza.

Completó la terna el sevillano Pablo Aguado quien no pasó de voluntarioso ante el tercero, abanto animal que iba y venía, pero sin celo ni clase que le llegó a prender durante la faena de muleta, afortunadamente, sin consecuencias. Igual de voluntarioso se mostró ante el sexto, manejable ejemplar, aunque nunca acabó de entregarse. A este lo recibió de forma arrebatadora con el capote para, posteriormente, perderse en un largo y anodino trasteo muletero.


No tuvo la suerte de cara David Galván.Lo más lucido de su actuación fue el quite que
realizó al astado que cerró plaza.
 
Juan Ortega meció el capote por verónicas en el turno de quites
de su primer toro.
Los muletazos con la diestra tuvieron enjundia.
Solo voluntarioso pudo estar Pablo Aguado en una tarde poco afortunada.
Florito también tuvo que intervenir con su parada de bueyes
al devolverse el quinto del festejo.

sábado, 25 de agosto de 2018

LAS VENTAS (MADRID). MIÉRCOLES, 15 DE AGOSTO DE 2018. FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LA PALOMA. CORRIDA DE TOROS



SOLITARIA OREJA PARA JUAN ORTEGA
POR LA VIRGEN DE LA PALOMA


El sevillano Juan Ortega cortó la única oreja en la corrida de toros celebrada en la monumental plaza de toros de Las Ventas con motivo de la festividad de la Virgen de la Paloma tras una torera faena ante un buen ejemplar de “Valdefreno”. Francisco J. Espada, que sorteó el mejor lote, acusó la inactividad y Pepe Moral pasó con más pena que gloria con un lote desigual.

La cabal afición de Madrid apenas fue capaz de cubrir un cuarto del aforo de la plaza de toros de Las Ventas para presenciar la corrida de toros celebrada con motivo de la festividad de la Virgen de la Paloma. Un festejo que reunía una terna atípica para esta fecha tradicional: los sevillanos Pepe Moral y Juan Ortega y el madrileño de Fuenlabrada Francisco José Espada quienes se las verían ante un encierro de las salmantinas vacadas familiares de “Valdefresno” y Hnos. Fraile Mazas.

El encierro de esta rama de la familia Fraile estuvo desigualmente presentado. En general, el lote resultó manso, aunque se prestó para el lucimiento, a pesar, también de la justeza de fuerza. Solo el cuarto, al que le pegaron fuerte en varas, se paró nada más comenzar la faena de muleta. En este conjunto, destacaron los jugados en segundo, tercer y sexto lugar que fueron ovacionados en el arrastre.

El triunfador del festejo fue el sevillano Juan Ortega quien cortó un apéndice del buen segundo al que instrumentó una faena de mucho gusto y torería sobre la mano diestra que inició con unos templadísimos doblones. Una entonada serie al natural sucedida de una estocada arriba pusieron en la mano del torero sevillano la oreja del “valdefresno”. Con el quinto, ejemplar que manseó en los primeros tercios, pero que se dejó en la muleta, no acabó de redondear su actuación.

El fuenlabreño Francisco José Espada acusó la inactividad ante, quizá, el mejor lote de la tarde compuesto por dos toros de encastada nobleza. Con el tercero, anduvo aseado manejando el percal, y muy voluntarioso y decidido, aunque amontonado y embarullado en el trasteo muletero. Solo dos series con la diestra tuvieron cierto interés. Igual de dispuesto y voluntarioso se mostraría en una larga faena ante el que cerró plaza en la que falto poso y temple.

Por su parte, Pepe Moral se gustó lanceando con el capote ante el noble primero, ejemplar al que, sin embargo, le faltó fuerza. Ya con la muleta, le faltó acople con el animal. Inédito quedaría con el cuarto. Este ejemplar, manseó de salida por lo que Moral no pudo lucirse con el capote. En varas salió huido y recibió un fortísimo puyazo por el picador que hacía la puerta. Acabó acusando el de Fraile Mazas este puyazo en la muleta donde se paró de forma estrepitosa tras embestir con transmisión a la muleta de Pepe Moral en los dos pases cambiados hilvanados con los correspondientes pases de pecho con los que el sevillano inició el trasteo muletero. Se acabó echando el animal cuando Moral se disponía a ejecutar la suerte suprema por lo que tuvo que ser apuntillado.

Terminar destacando la labor de las cuadrillas entre las que destacaron José Alberto Aponte “Candelas” banderilleando el tercero y bregando al sexto y José Chacón en la brega del cuarto de la tarde.



Se lució Pepe Moral con el capote ante el primero.
Por torerísimos doblones inició Juan Ortega su faena ante el segundo.
Voluntarioso y con ganas estuvo Francisco José Espada.
Los pases cambiados con los que inició Pepe Moral la faena ante el cuarto
fueron lo único destacado de actuación.
Juan Ortega quiso componer la figura en el saludo capotero ante el quinto.
Nuevamente, Francisco José Espada estuvo voluntarioso con el que cerró plaza.
José Alberto Aponte "Candelas" destacó banderilleando al tercero...
... y en la brega del sexto.
José Chacón también destacaría en la brega del cuarto.