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domingo, 7 de junio de 2026

LAS VENTAS (MADRID). FERIA DE SAN ISIDRO 2026. CORRIDAS DE TOROS DE LOS DÍAS 29 DE MAYO Y 4 DE JUNIO

La madrileña Feria de San Isidro del presente año toca a su fin y De celeste y plata ha estado presente en dos festejos, los celebrados el viernes 29 de mayo y el jueves 4 de junio. Dos eventos cuyas crónicas y reseñas os dejamos a continuación:

Decepcionante tarde a pesar del trofeo obtenido por Talvante


Viernes 29 de mayo. Uno de los varios carteles raros de la feria: Morenito de Aranda, Alejandro Talavante y Pablo Aguado se acartelaban para dar cuenta de un encierro de la divisa salmantina de Garcigrande. Un cartel que, sin embargo, levantó expectación y llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Sin embargo, esa expectación se fue diluyendo según iba transcurriendo la tarde. Ni siquiera el trofeo obtenido por Talavante consiguió paliar la decepción en la que, poco a poco, se iban sumiendo los asistentes al festejo.

El encierro de la divisa salmantina estuvo mal presentado y resultó desrazado y falto de fuerzas. No obstante, vio cómo dos de sus pupilos, concretamente los corridos en tercero y quinto lugar, fueron devueltos a los corrales. Por si esto fuese poco, el primer sobrero (un mostrenco de setecientos quince kilos), también perteneciente a la divisa titular, que se jugó como sexto al correrse turno tras la devolución del tercero, también fue devuelto a los corrales. Los sobreros lidiados finalmente lucieron el hierro de Torrealta y no desentonaron, en absoluto, de los de la divisa titular.

Abrió plaza Morenito de Aranda quien se la jugaría en la protagayola con la que la recibió al primero de la tarde, un ejemplar que se dejaría por el derecho y que resultaría incierto por el izquierdo. Anduvo porfión el de Aranda y conseguiría algún pasaje estimable sobre la mano diestra. Con el cuarto, soso animal que se dejaría por el derecho, se mostraría airoso manejando el capote, tanto en el saludo, como en el quite, y conseguiría algún pasaje estimable con la mano diestra en la faena de muleta.

Por su parte, Alejandro Talavante se gustaría en el recibo capotero ante el soso segundo, mientras que, con la muleta, solo dejaría algún detalle en el torero inicio de un trasteo que se iba diluyendo a la par que perdía fuelle el soso burel. Con el noblote, pero soso sobrero de Torrealta que hizo quinto, llevaría a cabo una populista actuación que sería premiada con un protestado trofeo.

Cerró el cartel Pablo Aguado. En tercer lugar, el sevillano lidió al designado como sexto tras devolverse el titular y correr turno; y en último lugar, se las vio con el tercer sobrero, perteneciente al hierro de Torrealta que sustituyó al mostrenco de setecientos quince kilos de Garcigrande designado como primer sobrero. Los dos astados que lidió, finalmente, el sevillano fueron dos inválidos de esos que tanto gusta para su toreo Aguado; de esos que hay que enseñar a la gente a no protestar porque son los que sirven para su toreo… Pero nada, ni por esas. Solo destacar el ramillete de verónicas y la media con las que recibió al tercero bis y el galleo por chicuelinas con el que puso al toro en suerte.

Reseña:

Plaza de toros Las Ventas (Madrid).

Viernes, 29 de mayo de 2026. 19:00 horas. Feria de San Isidro

Corrida de toros

Se lidiaron cuatro toros de Garcigrande  y dos sobreros de Torrealta corridos en 5º y 6º lugar (este último sustituyendo al sobrero de la ganadería titular que saltó en esta posición tras devolverse el 3º y correrse turno). Desiguales de presentación y de feas hechuras. Resultaron desrazados.

-Morenito de Aranda: ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso.

-Alejandro Talavante: silencio y oreja con protestas.

-Pablo Aguado: silencio en ambos.

Plaza: No hay billetes (22964 espectadores).

Observaciones:

Saludó Iván García tras banderillear al tercero.

Oportunidad perdida


El jueves 4 de junio, se programaba, a priori, uno de los carteles más interesantes de la feria. Emilio de Justo, Borja Jiménez y Víctor Hernández se anunciaban ante la cátedra madrileña para despachar un encierro de Jandilla/Vegahermosa. Una vez más, la expectación era máxima y se volvió a colgar el cartel de “No hay billetes”. Sin embargo, se cumplió el dicho aquel de “corrida de expectación, corrida de decepción”. Y esta vez, no fue por el juego de los astados que, a excepción del que cerró plaza, y con matices, ofreció oportunidades de lucimiento a la terna actuante que, sin embargo, no llegó a aprovecharlas.

El encierro titular no llegó a lidiarse completo. Fueron cuatro los astados que lucieron el hierro de la estrella perteneciente a la divisa de Jandilla. Completaron el conjunto dos astados, corridos en quinto y sexto lugar, de la divisa de Santiago Domecq. El conjunto ganadero, variado de pelo, estuvo mal presentado. Algunos se taparon por la cara y otros por la vistosidad de su pelo. Y, en general, ofreció oportunidades de lucimiento, a excepción del incierto sexto.

Abrió plaza Emilio de Justo que, sin duda, se llevó el lote de la tarde. El primero resultó abanto de salida, pero llegó a la muleta con nobleza, aunque sin estar sobrado de fuerzas. Y el cuarto, adoleció de fuerzas en los primeros tercios, pero se vino arriba en banderillas y fue un gran toro en la muleta, sobre todo, por el pitón izquierdo. Sería fuertemente ovacionado en el arrastre. Con este material, De Justo firmaría una primera actuación que no llegó a encontrar eco en los tendidos. Mientras, el trasteo ante el gran cuarto, fundamentalmente, al natural, fue vibrante e irregular. En él, llegarían a convivir momentos de bella factura, con otros que resultaron ayunos de temple, poso y ceñimiento. No anduvo fino con los aceros y vio como sus dos actuaciones fueron avisadas por partida doble desde el palco presidencial.

Por su parte, Borja Jiménez pareció no estar presente mentalmente en el festejo. Llevó a cabo sus trasteos en los terrenos donde más molestaba el viento, especialmente, ante el primero de su lote, ejemplar incierto en los primeros tercios, pero que se dejó en la muleta y con el que el torero sevillano nunca llegó a confiarse. Mientras, con el quinto, acortaría las distancias y ahogaría las embestidas del animal, el cual reclamaba sitio y distancia.

Cerró la terna Víctor Hernández quien, ante el noblote, pero soso tercero, firmaría un trasteo valiente y porfión en los terrenos donde más molestaba el viento que solo dejó para el recuerdo una serie con la diestra y el broche por ajustadas bernadinas. Mostraría su indomable valor ante el incierto y feo de hechuras de Santiago Domecq que hizo sexto. Este cornúpeta le propinó un espeluznante y tremendo volteretón en el recibo capotero que hizo pensar lo peor. Sin embargo, el de Santos de la Humosa, de manera milagrosa, no evidenció herida aparente, más allá del tremendo golpetazo. Se levantó sin mirarse, se quitó la maltrecha chaquetilla y continuó la lidia que derivó en otro porfión trasteo muletero en el que volvería a ser prendido de forma dramática y milagrosamente, otra vez, sin aparentes consecuencias.

Reseña:

Plaza de toros Las Ventas (Madrid).

Jueves, 4 de junio de 2026. 19:00 horas. Feria de San Isidro

Corrida de toros

Se lidiaron cuatro toros de Jandilla y dos (5º y 6º) de Santiago Domecq. Mal presentados y, en general manejables. El cuarto fue fuertemente ovacionado en el arrastre. El peor, el incierto sexto.

-Emilio de Justo: silencio tras dos avisos y leves pitos tras dos avisos.

-Borja Jiménez: silencio tras aviso y silencio.

-Víctor Herández: ovación con saludos tras aviso en ambos.

Plaza: No hay billetes (22964 espectadores).

Observaciones:

 

lunes, 11 de diciembre de 2023

RESUMEN DE LA TEMPORADA TAURINA 2023 DE "DE CELESTE Y PLATA" V: DESPEDIDA DE JULIÁN LÓPEZ "EL JULI" DE LAS VENTAS

En el repaso de los festejos que presenciamos en la plaza de toros de Las Ventas no reseñamos el del sábado 30 de septiembre, festejo que inauguraba la Feria de Otoño y en el que se despedía de la afición madrileña el diestro Julián López "El Juli". Por lo significativo de este festejo, le hemos dedicado una entrada aparte que os traemos hoy.

Sacaron al "Juli" por la puerta grande en su despedida de Las Ventas

El torero madrileño se "ganó" este premio tras concederle las dos orejas del quinto toro del festejo. También tocó pelo el toledano Tomás Rufo del astado que cerró plaza. De vacío se fue Uceda Leal al que no le terminaron de echar cuentas en el primero de la tarde. Se lidiaron cuatro toros de Puerto de San Lorenzo y dos de La Ventana del Puerto.

Que la última tarde de Julián López "El Juli" en Las Ventas iba a acabar con la salida en hombros del de Velilla por la puerta grande lo sabían hasta los legos en la materia que paseaban por la explanada venteña con la intención o no de pasar al coso para presenciar el festejo. Desde luego, esa era la sensación que transmitía el ambiente cuando se llegaba a la mentada explanada. Sensación que se acrecentaba cuando se accedía a la localidad correspondiente. Poco o nada importaba quién más interviniese junto a Julián. Y, por supuesto, poco o nada importaba la ganadería a la que perteneciesen los toros a lidiar en esta tarde. Lo que se palpaba en el ambiente es que la gente solo quería ver al "Juli" y sacarle por la puerta grande cuando finalizase el festejo.

Los toros, esos que poco importaban a los "julistas" (permítaseme la expresión) pertenecieron a las ganaderías de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto, los lidiados en segundo y tercer lugar. Un conjunto que tuvo una buena presentación y que resultó manso, pero que, en general y salvo excepciones, ofreció posibilidades para el lucimiento de los espadas.

Y los compañeros que compartían tarde con "El Juli" y que tampoco importaban mucho a los "julistas" no fueron otros que Uceda Leal, encargado de abrir plaza, y Tomás Rufo. Pero daba igual. Solo importaba "El Juli".

Y al "Juli" lo sacaron en hombros a la finalización del festejo tras concederle, de manera poco rigurosa y muy benevolente, las dos orejas del quinto toro de la tarde. Un doble trofeo que fue solicitado de manera amable, cariñosa y triunfalista. Ese quinto, con el hierro de Puerto de San Lorenzo, fue un ejemplar que manseó durante toda la lidia y que, además, estuvo justo de fuerza. No se puedo estirar, Julián, con el capote y, tras brindar su último toro en Madrid al público, firmó una meritoria faena con ambas manos en la que consiguió pasajes de lucimiento manteniendo al toro en pie. Cobró una certera estocada en su peculiar y poco ortodoxa forma de entrar a matar al que, de forma despectiva, se denomina julipié. Cayó el burel y se desencadenó la clamorosa petición de las dos orejas que, sin duda, fue un premio excesivo. Quizá a esta desaforada petición contribuyese alguna voz censora surgida a destiempo desde el sector más crítico de la plaza en el inicio del trasteo muletero (por cierto, que desencadenó una retahíla de voces desaprobatorias, primero, y , segundo, una cantidad de vivas al Juli, vivas a España sin sentido y sin venir a cuento desde otros sectores de la plaza) y que predispuso, todavía más, a la petición de las orejas de los "julistas", o el hecho de que no se hubiese atendido la petición de oreja tras la actuación de Julián en el primer toro de su lote, segundo de la tarde. Sea como fuere, lo cierto es que "El Juli" paseó las dos orejas de este quinto de la tarde, último de la carrera del madrileño en Madrid. Cuando el madrileño terminaba de dar la vuelta al ruedo y se dirigía hacia tablas, empezaron los cánticos de Juli, quédate; Juli, quédate; Ju-li, qué-da-te al más puro estilo futbolístico desde las gradas de sol... En fin... Con el primer toro de su lote, ejemplar del Puerto que resultó manso, aunque manejable en la muleta hasta que se paró, se gustó el madrileño manejando el capote: lo recibió por verónicas que remató con tres buenas medias; lo puso en suerte galleando por chicuelinas; y lo quitó por chicuelinas y cordobinas poniendo en pie al entregado y enfervorecido público. Ya con la muleta, tras brindar a Isabel Díaz Ayuso, llevó a cabo un desigual trasteo por ambos pitones mientras duró el toro que remató con una estocada trasera en esa peculiar y poco ortodoxa manera de entrar a matar que practica el diestro madrileño. No había caído el toro cuando el enardecido público comenzó a solicitar el trofeo para el diestro madrileño, trofeo que esta vez, no fue concedido.

Media verónica del "Juli" al primero de su lote.

Antes, abrió plaza Uceda Leal quien, en primer lugar, sorteó un ejemplar manso, abanto y distraído en los primeros tercios que, sin embargo, embistió con nobleza en la faena de muleta. Y José Ignacio, tras no poderse estirar con el capote, llevó a cabo una faena de muleta por ambos pitones en la que hubo muletazos de mucho gusto. Sin embargo, pocos se enteraron de lo realizado por Uceda. Con el cuarto, un manso de libro de Puerto de San Lorenzo, fue el diestro madrileño el que pareció no echar cuenta a lo que sucedía en el ruedo.

Derechazo de Uceda Leal al de Puerto de San Lorenzo
que abrió plaza.

Y completó la terna el toledano Tomás Rufo quien, con el tercero, ejemplar de La Ventana del Puerto, noble, aunque con fondo de mansedumbre, se gustó manejando el capote, sobre todo en el quite por verónicas en el que hubo una en la que se llegó a parar el tiempo. Ya con la muleta, inició el trasteo sin probaturas sobre la mano diestra, mano en la que basó la desigual faena que no fue acertadamente rematada con los aceros. Con el que cerró plaza, del hierro de Puerto de San Lorenzo, ejemplar que se dejó en la muleta hasta que se rajó, no pudo estirarse con el capote. Una serie inicial de rodillas con la mano diestra sin probaturas fue lo más destacado de un trasteo que perdió intensidad según se iba rajando el animal. Una certera estocada precedió a la concesión de una oreja.

Así quitó por verónicas Tomás Rufo al tercero.

Casi no había terminado Rufo de dar la vuelta al ruedo con el apéndice obtenido, cuando el entregado y triunfalista público se echó al ruedo para llevar a cabo su objetivo de sacar en hombros por la puerta grande de Madrid a Julián López "El Juli" quien, tras veinticinco años de figura del toreo, actuaba por última vez -por lo menos momentáneamente- en el madrileño ruedo venteño.

Reseña de la corrida

Plaza de toros de Las Ventas (Madrid).
Sábado, 30 de septiembre de 2023. 18:00 horas.
Corrida de toros. Primer festejo de la Feria de Otoño.
Se lidiaron cuatro toros de Puerto de San Lorenzo y dos, segundo y tercero, de La Ventana del Puerto, bien presentados y mansos, aunque, en general, ofrecieron posibilidades para el lucimiento.
-Uceda Leal: ovación con saludos y silencio.
-"El Juli": ovación con saludos tras petición y dos orejas.
-Tomás Rufo: silencio tras aviso y oreja.
Plaza: Lleno de "No hay billetes".
Observaciones: 
Julián López "El Juli", que se despedía de la afición venteña, saludó una ovación tras finalizar el paseíllo.
Saludó Fernando Sánchez tras banderillear al tercero.

lunes, 4 de diciembre de 2023

RESUMEN DE LA TEMPORADA TAURINA 2023 DE "DE CELESTE Y PLATA" IV: LAS VENTAS

Seguimos son este particular resumen de la temporada 2023. En esta ocasión, presentamos los festejos presenciados en la madrileña plaza de toros de Las Ventas.

Oreja sin petición para Adrián de Torres

Comenzamos con la corrida desafío de ganaderías que tuvo lugar el domingo 2 de abril, festividad del Domingo de Ramos.

Se lidiaron tres toros de Pallarés, los tres primeros, mal presentados: el primero, inválido que fue devuelto en banderillas y sustituido por un sobrero de Martín Lorca, bien presentado que peleó bien en varas, pero que llegó parado a banderillas y muleta; el segundo, de más a menos en varas y noble en la muleta; y el tercero, inválido que debió ser devuelto a los corrales. Y tres toros de Cuadri, los tres últimos -sustituyeron a los anunciados de Los Maños-, excepto el cuarto, feo de hechuras, bien presentados; los tres pelearon bien en varas (el sexto, llegó a tomar tres puyazos), y se pararon en los siguientes tercios; el quinto, se lesionó en un lance antes del tercio de varas, lesión que acusó durante toda la lidia y que le hizo defenderse en el tercio final.

La terna actuante en este festejo estuvo compuesta por Esaú Fernández (silencio y pitos) que anduvo un tanto inhibido de las lidias; Adrián de Torres (palmas tras dos avisos y oreja sin petición mayoritaria), dispuesto con el noble segundo y con el quinto al que mató de una certera estocada; y Gómez del Pilar (silencio tras aviso en ambos) que llevó a cabo una faena sin ton ni son con el inválido tercero, mientras que, con el sexto, realizó una labor en la que lució al toro en el caballo, pero con el que no se entendió en la muleta.

Entre las cuadrillas, destacó la buena lidia de Curro Javier en el segundo y el buen tercio de varas de José Manuel Sangüesa en el sexto que fue ovacionado al abandonar el ruedo.

Adrián de Torres con el segundo de la tarde.

Orejas para Ventura y Marín

Ya en la feria de San Isidro, asistimos a la corrida mixta que tuvo lugar el sábado 13 de mayo en la que se anunciaban Diego Ventura, con dos toros de María Guiomar Cortés de Moura, y Paco Ureña y Ginés Marín, con cuatro toros de Montalvo.

Diego Ventura (ovación con saludos y orejas) tuvo dos actuaciones entonadas con dos astados mal presentados y de poco juego. Destacó en su primero con una banderilla al quiebro sobre Lío y con dos banderillas sobre Bronce y en tres cortas al violín sobre Guadiana en el cuarto.

Paco Ureña (ovación y silencio) se lució toreando con el capote, tanto en el recibo que remató con una soberbia segunda media, como en el quite por gaoneras con el que replicó a las chicuelinas con las que quitó Marín, ante el noble montalvo que hizo segundo que se paró en la muleta. Con su segundo, un inválido mal presentado, nada pudo hacer.

Ginés Marín (silencio y oreja tras aviso) quedó inédito con el mal presentado e inválido tercero que, además, fue muy mal picado por Guillermo Marín. Y se inventó una faena ante un toro discreto de presentación que tuvo nobleza, pero que se apagó en seguida.

Paseíllo con Ventura, Ureña y Marín.

Oreja para Gómez del Pilar, un importante Robleño y un escolar de vuelta al ruedo en la despedida madrileña de López Chaves

Al día siguiente, presenciamos la corrida de José Escolar que fue estoqueada por López Chaves, que se despedía de la afición venteña, Fernando Robleño y Gómez del Pilar.

Los de José Escolar conformaron un importante y variado encierro bien presentado y de juego desigual que contó con un gran toro en tercer lugar, de nombre Cartelero, que fue premiado con la vuelta al ruedo, aunque no se acabó de ver en el caballo.

López Chaves (ovación con saludos tras aviso y silencio) se la jugó con un manso y complicado primero y no estuvo a gusto con un cuarto muy encastado y con mucho dentro que embistió mal en el capote y que se paró en la muleta.

Fernando Robleño (ovación con saludos tras aviso en ambos) pinchó un intensa actuación ante el segundo, ya desde el saludo capotero, en la que aguantó y acabó sometiendo a un ejemplar encastado y muy complicado en la muleta con buenos pasajes sobre la mano diestra y una meritoria serie con la zurda. Sin embargo, tardó en acoplarse con el encastado quinto, toro que a pesar de parecer estar deñado de los cuartos traseros, tuvo mucho que torear.

Y Gómez del Pilar (oreja tras aviso y silencio tras aviso), con el premiado Cartelero, dibujó una labor más intensa y vibrante que rotunda, aunque con momentos buenos en la que sufrió una voltereta sin consecuencias. Con el sexto, animal de buena condición, pero que no se tuvo en pie, solo pudo mostrarse airoso manejando el percal.

Fernando Robleño con el quinto de Escolar.

No ayudó el viento

El miércoles 17 de mayo, presenciamos la primera de las novilladas del ciclo isidril en la que, para lidiar utreros de Los Maños, actuaron Diego García, Cristian Parejo y Mario Navas que sustituyó al lesionado Marcos Linares.

El encierro de Los Maños estuvo mal presentado y, en general, fue complicado, una circunstancia que, además, se agravó con el viento reinante durante toda la tarde.

Abrió plaza Diego García (silencio tras aviso en ambos) que se lució con el capote en el recibo y en la réplica por verónicas al quite por tafalleras que interpretó Cristian Parejo ante un primer novillo de noble embestida. No pudo estar a gusto con el manso cuarto que buscó la huida.

Cristian Parejo (silencio tras dos avisos y ovación con saludos tras aviso) no pasó de aseado en el recibo capotero con el complicado segundo que se dejó por el izquierdo, aunque sin humillar, que no tuvo ni uno por el derecho y al que le hicieron todo mal. No pasó de voluntarioso con un quinto que tuvo cierta nobleza, aunque con un punto de sosería.

Y Mario Navas (silencio tras aviso y silencio) pasó inadvertido ante sus dos novillos: el tercero, un tanto distraído, pero con mucho que torear, y el sexto, ejemplar que no se terminó de ver por el viento y por la merma de facultades de Navas tras sufrir una fuerte voltereta en el remate del saludo capotero.

Entre las cuadrillas, destacó la brega de Mario Campillo en el primero y de Curro Javier en el segundo. Además, Curro Javier tuvo que saludar tras banderillear al quinto.

Diego García con el primero de Los Maños.

El encierro de Victorino, con un gran Director, por encima de Ureña y De Justo

El domingo, 4 de junio, asistimos a la Corrida de la Prensa, un festejo que ponía fin al ciclo isidril y que contó con la presencia de S. M. El Rey en una barrera del tendido 9.

En este festejo, se lidió una importante corrida de Victorino Martín por presentación y juego con un gran sexto, de nombre Director que fue ovacionado de salida y para el que se pidió la vuelta al ruedo en el arrastre. El mayoral de la ganadería, Félix Majada, tuvo que salir a saludar a la finalización del festejo.

Los encargados de pasaportar este importante encierro fueron los diestros Paco Ureña y Emilio de Justo que se anunciaron mano a mano. Y, aunque el fallo a espadas se llevó un premio mayor de los diestros, estos no estuvieron a la altura de este encierro de nota.

Paco Ureña (ovación tras aviso tras fuerte petición, oreja tras aviso y ovación tras dos avisos) firmó una faena irregular que terminó en épica ante el complicado primero que ofreció ciertas posibilidades por el izquierdo. Anduvo airoso con el capote y firmó una faena de intensidad con la mano diestra con su segundo que tuvo buen pitón derecho y que resultó más complicado por el izquierdo. Y llevó a cabo un largo trasteo con ambas manos con el quinto, ejemplar de nulas posibilidades, un trasteo que brindó a Emilio de Justo.

Y Emilio de Justo (ovación con saludos tras aviso después de fuerte petición de oreja, silencio tras aviso y ovación tras aviso) se llevó el lote de la tarde: encastado que llevaba el triunfo en los dos pitones, el segundo; bravo, el cuarto; y Director, el ejemplar de la corrida al que le hicieron todo al revés en los primeros tercios. De Justo firmó una faena de mucha intensidad ante el segundo, pero sin llegar a redondear. No acabó de confiarse con el cuarto en un trasteo que brindó a Álvaro de la Calle y en el que le molestó el viento. Y llevó a cabo una irregular faena de muleta por ambos pitones que inició sin probaturas con la mano diestra, mano de la que llegaron los mejores pasajes.

Emilio de Justo con el gran Director.

Fin de temporada de saldo

Terminamos nuestra temporada venteña con la asistencia el jueves 12 de octubre a la corrida del Día de la Hispanidad, también último festejo de la temporada de monumental capitalina.

En este festejo, se anunciaban toros de Núñez del Cuvillo para los diestros Morante de la Puebla, Alejandro Talavante e Isaac Fonseca. Pero, Morante de la Puebla cortó la temporada unos días antes por una lesión que viene arrastrando desde fechas atrás y la empresa, tras la finalización de la Feria de Otoño, decidió que el sustituto fuese "E Cid" que, de esta forma, volvía ante la afición venteña en el año de su reaparición. Y la corrida de Núñez del Cuvillo fue rechazada en el reconocimiento veterinario y fue sustituida por lo que pareció un saldo ganadero y limpieza de cercados, en lo que a la presentación se refiere, que estuvo compuesto por dos toros de Garcigrande, los dos primeros, y cuatro de Victoriano del Río, el que hizo tercero, con el hierro de Toros de Cortés. Un encierro que ofreció un juego desigual.

"El Cid" (ovación y palmas tras aviso) llevó a cabo una faena plagada de pases por ambas manos ante un ejemplar de Garcigrande manso que se dejó en la muleta, aunque sin mucho celo. Y con el cuarto, interpretó una faena de más a menos en la que hubo tres primeras series estimables con la diestra ante un toro de Victoriano del Río incierto en los primeros tercios que llegó a la muleta con nobleza y transmisión.

Alejandro Talavante (silencio y ovación con saludos tras aviso) pasó desapercibido ante un Garcigrande manso y descastado y realizó un largo trasteo que se diluyó según se iba apagando el manejable, pero mansote y venido a menos ejemplar de Victoriano del Río que hizo quinto.

Isaac Fonseca (silencio y ovación con saludos tras aviso después de petición de oreja) realizó una vibrante y bullidora actuación, aunque falta de temple, poso y ceñimiento ante el ejemplar del hierro de Toros de Cortés que hizo tercero que resultó manso, aunque embistió con nobleza en la muleta. Y con el manso y desrazado victoriano que cerró plaza, empezó de manera vibrante y bullidora un trasteo que, en su parte central pasaba sin pena ni gloria y que acabó de forma épica y muy jaleada por los tendidos tras sufrir una espeluznante voltereta sin consecuencias aparentes.

Entre los de plata, destacaron Raúl Ruiz y Juan Carlos Rey lidiando y banderilleando, respectivamente, al tercero.

Inicio de la faena de Fonseca al tercero.

Hay que apuntar que este festejo se celebró con un ambiente enrarecido. Comenzó con las protestas del tendido 7 y otros sectores de la plaza contra Plaza 1 y la Comunidad de Madrid por la política de "terraceo" y "discotequeo" con la que se pretende atraer a un público joven que, no en todos los casos, está más pendiente de sus "combinados" y de otras cuestiones que de lo que pasa en el ruedo. Un público joven que, con esa falta de atención, contribuyó a ese ambiente enrarecido entre el que se desarrollo este último festejo de la temporada venteña. Una temporada que, por otra parte, se ha desarrollado entre continuas protestas contra empresa, Comunidad y palcos presidenciales desde los sectores más críticos y vehementes de la plaza por la deriva que, sobre todo, desde que entró en vigor en vigente pliego de condiciones, está tomando la que se dice primera plaza del mundo. Una deriva latente que también se comenta, aunque con menos vehemencia, entre el resto de aficionados.

Así empezó el último festejo de la temporada venteña.

Así empezó la novillada del 17 de mayo.
Esta foto y la anterior resumen el sentir de la afición durante toda la temporada.

domingo, 15 de agosto de 2021

RECUERDOS DEL 15 DE AGOSTO EN LAS VENTAS

 RECUERDOS DEL 15 DE AGOSTO EN LAS VENTAS


15 de agosto. La ciudad de Madrid celebra la festividad de la Virgen de la Paloma, su patrona popular. Quizá la festividad más castiza de cuantas se celebran en la capital. Una fecha que los aficionados taurinos tienen marcada en el calendario para asistir a su cita con la monumental plaza de toros de Las Ventas para festejar esta celebración. Sin embargo, esta cita se ve anulada por segundo año consecutivo por la dichosa pandemia que nos acecha. Aunque, este año, de manera un tanto incompresible pues la capital ya ha acogido festejos taurinos en el presente año. Primero, en la misma monumental madrileña el pasado 2 de mayo; luego en el carabanchelero coso de Vistalegre en aquella denominada Feria de San Isidro; y, posteriormente, otra vez en la monumental capitalina en aquellas corridas extraordinarias llevadas a cabo el último fin de semana de junio y el primero de julio. Y más, cuando se acaban de hacer oficiales las combinaciones de la Feria de Otoño. 

Sea como fuere, se echa de menos, desde luego, la cita de hoy con la monumental madrileña y eso que no he sido tan habitual a esta cita, aunque sí he sido un fijo en las últimas cinco ediciones.

La primera vez que asistí a esta cita fue en 2006. Aquel día actuaron Curro Díaz, Gómez Escorial y Sergio Marín que confirmaba la alternativa. Una terna que se debía ver las caras ante un encierro de la ganadería de “Astolfi”. El festejo resultó deslucido debido al juego de los “astolfis” que estuvieron remendados con un sobrero, que hizo cuarto, de la vacada de Torres Gallego. De este deslucido encierro, solo se salvó el astado corrido en último lugar que fue un ejemplar con verdaderas opciones de lucimiento y que fue desaprovechado por el confirmante. Solo se pudo destacar de esta corrida la torerísima actuación de Curro Díaz ante el sobrero por la que daría una vuelta al ruedo.

Volvería a esta cita con la monumental al año siguiente. En esta ocasión, fueron Fernando Robleño, Torres Jerez y Gabriel Picazo, que confirmaba la alternativa, quienes realizarían el paseíllo para lidiar un encierro de los hierros de Manuel Ángel Millares y “Espantalobos”, hierro también propiedad del mentado ganadero onubense. El festejo resultó anodino debido al nulo juego ofrecido por los astados de Millares que, por si fuera poco, resultó un auténtico saldo en lo que a la presentación se refiere. Además, el segundo de los astados tuvo que ser devuelto por su manifiesta invalidez y fue sustituido por un sobrero de Valenzuela. Pero es que, además, también debió ser devuelto el que hizo tercero, sin embargo, fue mantenido en el ruedo lo que provocó airadas protestas contra la presidencia y contra la empresa durante la lidia de este ejemplar y la muerte de este.

Quizá por estas dos no muy buenas experiencias o no sé muy bien por qué, no regresé a esta cita hasta el año 2015. Fue para ver a “Frascuelo”, quien reaparecía ante la afición venteña tras cinco años de ausencia, Ángel Teruel y el sevillano Javier Jiménez, quien confirmaba la alternativa. Una terna que tendría que vérselas ante un encierro de Santiago Domecq. El encierro de Santi Domecq, el segundo con el hierro de Ana María Bohórquez, dio un juego interesante del que destacaron los corridos en primero, quinto y sexto lugar. Entre los espadas, sorprendió la gran dimensión ofrecida por el confirmante quien dio una vuelta al ruedo tras petición de oreja ante el astado de la confirmación y cortó una oreja del ejemplar que cerró plaza.

Volvimos en 2016. Hicieron el paseíllo Eugenio de Mora, Matías Tejela y Román para dar cuenta de un encierro de “El Montecillo”. El encierro de la divisa toledana, remendado con un ejemplar de “Torrealba” que hizo quinto, fue noblote, aunque venido a menos, pero, por lo menos, permitió lucirse al toledano Eugenio de Mora que dio muestras de su torería en sus dos intervenciones, sobre todo, ante el cuarto, burel del que llegaría a pasear una oreja. Un trofeo, aunque protestado, también pasearía el valenciano Román por su firmeza y decisión del animal que hizo tercero.

Eugenio de Mora con el toro al que le cortó la oreja.

Y Román sería el protagonista de la edición de 2017 pues llegó a salir a hombros de la monumental madrileña tras cortar una oreja a cada uno de los ejemplares propiedad del maestro “Joselito” que le tocaron en suerte -por cierto, que se llevó el mejor lote- por su entrega y disposición. Completaron el cartel el madrileño Iván Vicente y el francés Juan Leal. Como decíamos, los toros, cinco con el hierro de “La Reina” y uno, sexto; con el pial de “El Tajo”, fueron propiedad del maestro madrileño José Miguel Arroyo “Joselito”. Hay que destacar que, en este festejo, también destacaron el picador Santiago Morales “Chocolate” y el banderillero “El Sirio”, ambos componentes de la cuadrilla de Román, tras picar y banderillear, respectivamente, al ejemplar que cerró plaza.

Momento de la faena de Román al primero de su lote.

2018. Este fue un año en el que nos encontramos con la grata sorpresa de Juan Ortega. Quizá habrá aficionados que lo conociesen de antes, pero fue esta corrida en la que le descubrimos muchos otros. Fue una tarde en la que el sevillano actuó con Pepe Moral y Francisco José Espada para despachar un encierro de las ganaderías de “Valdefresno” y Hnos. Fraile Mazas. El encierro de los hierros salmantinos resultó mansote, aunque manejable y de él destacaron los astados corridos en segundo, tercero y sexto lugar, ejemplares que ofrecieron muchas opciones de lucimiento y que fueron ovacionados en el arrastre. Ortega se destaparía en la faena de muleta al primero de su lote, segundo de la tarde, en una torerísima faena que sería premiada con un trofeo. Con el quinto, no se llegaría acoplar, pero nos dejó un ramillete de enjundiosas verónicas. Por su parte, Pepe Moral solo dejaría apuntes de su toreo capotero ante el ejemplar que abrió plaza y el joven Francisco José Espada no estaría a la altura de su lote que fue el mejor del festejo. Entre las cuadrillas destacaron José Alberto Aponte “Candiles”, banderilleando al tercero y lidiando al sexto y José Chacón lidiando al cuarto.

Momento de la faena de Juan Ortega al primero de su lote.


Así recibió de capote el sevillano a su segundo.

Y, llegamos a la última edición de las celebradas en este festejo. Y, otra vez, tenemos como protagonista el sevillano Juan Ortega, quien con un ramillete y medio de naturales conseguidos de uno en uno ante un noblote y desrazado zambombo de Martín Lorca hizo vibrar los escaños venteños. Fue lo único destacado de este festejo en el que sus compañeros de cartel, Fernando Robleño y Sebastián Ritter, no pudieron pasar de voluntariosos por el nulo juego del saldo ganadero que, con los dos hierros de la casa, envío Martín Lorca, un encierro, además, que tuvo que ser remendado con un sobrero que hizo tercero de José Luis Osborne que no desentonó, ni por presentación ni por juego, de los titulares. Terminar destacando la labor de “El Legionario” y de César del Puerto, componentes de la cuadrilla de Fernando Robleño, que destacaron picando y lidiando, respectivamente, al cuarto de la tarde.

Juan Ortega hizo vibrar por naturales a los aficionados venteños.

Y estos son los recuerdos de los 15 de agosto vividos en la monumental plaza de toros de Las Ventas. Unos recuerdos que, ojalá, podamos aumentar a partir del año que viene.

lunes, 24 de mayo de 2021

¿POR QUÉ NO TOCA LA MÚSICA EN LAS VENTAS?

¿POR QUÉ NO TOCA LA MÚSICA EN LAS VENTAS?


La madrileña plaza de toros de Las Ventas posee muchas peculiaridades. Una de ellas es que no toca la música durante las lidias de los toros al contrario que de lo que sucede en el resto de plazas. Así la intervención de la banda de música venteña se limita al paseíllo, los entreactos, los momentos de la devolución de los toros a los corrales y a la finalización del festejo. Esta costumbre conocida y asumida por los habituales de los escaños venteños, sin embargo, es desconocida por muchos de los no habituales quienes se delatan cuando rompen ese “run run” madrileño que rodea a esas faenas de relumbrón al solicitar los sones de la banda al grito de “¡música!” que es acallado, a veces, con gracejos, a veces, con incompresibles improperios.

Pero, ¿de dónde viene esa costumbre? La versión más extendida nos dice que esta tradición venteña dataría de la corrida de toros celebrada en la monumental capitalina el 24 de mayo de 1939 en el que fue el primer acontecimiento taurino que acogía el coso madrileño tras la Guerra Civil y a la que el bando ganador denominó como la “Corrida de la Victoria”. En ella, se acartelaron el rejoneador Antonio Cañero y los matadores de toros Marcial Lalanda, Vicente Pastor, Pepe Amorós, Domingo Ortega, Pepe Bienvenida y “El Estudiante” quienes se las verían ante astados de Clairac, Carmen de Federico, Concha y Sierra, Pablo Romero, Antonio Pérez, Sánchez y Fabrés y Marqués de Villamarta.

Según cuenta esta versión, la música tocó durante la faena que Marcial Lalanda realizó al astado de Carmen de Federico. El pasodoble interpretado sería el compuesto en honor al diestro madrileño. Sin embargo, no lo haría durante el trasteo que llevó a cabo Domingo Ortega ante el burel de Antonio Pérez y que sería premiado con los máximos trofeos. Esta situación desembocaría en una gran bronca de los partidarios del diestro de Borox ante la negativa de la banda para iniciar el pasodoble.

Hay quien apunta que esta situación se debió a la rivalidad existente entre Lalanda y Ortega y sus seguidores. Al parecer, el director de la banda se encontraría entre los partidarios del primero y por eso no tocó durante la faena del segundo. Mientras, hay otros que apuntan que esta situación se debió a la “factura” que le pasaron al diestro de Borox por sus supuestas simpatías republicanas.

Esta situación sería la que motivaría que, para evitar malentendidos y enfrentamientos gratuitos, se decidiese no volver a tocar la música durante las faenas de muleta de los diestros. Incluso hay quien apunta que en el resto de festejo que quedaba por celebrar tras la intervención de Ortega no volvió a tocar la música.

Pero, ¿qué hay de cierto en esto? Pues las reseñas del festejo publicadas al día siguiente en El Heraldo de Zamora y en El Imperio. Diario de Falange Española Tradicionalista y de las Jons nos dicen lo contrario. La primera de las citadas publicaciones reseñaría la intervención de Ortega de la siguiente manera: “Sale el quinto de Clairac -esta publicación, dice que todos los astados pertenecieron a la mentada ganadería- y Domingo Ortega logra seis magníficas verónicas, que son coreadas por toda la plaza. Suena la música y el ‘paleto’ de Borox, con la muleta inicia la faena, agarra una media estocada y descabella al primer intento (ovación, oreja y rabo). Y la segunda de ellas lo haría así: “Quinto. Ortega hace seis verónicas artísticas entre grandes ovaciones. Suena la música, muletea y coloca media estocada. Un descabello, ovación, oreja y rabo”. Lo que sí es chocante en ambas reseñas es que en ellas, única y exclusivamente, se hace referencia a la intervención de la música al comentar la actuación del diestro de Borox.

Y también contradiría aquella versión la crónica firmada por “Giraldillo” que fue publicada en ABC también al día siguiente del festejo cuando, al relatar la actuación de Ortega, decía: “El público, que había jaleado en tanto la música, repetía una y otra vez el nombre del torero en las notas del conocido pasodoble…”. Así, podríamos entender que el público jaleó la faena mientras la música interpretaba los sones del pasodoble en honor al diestro de Borox. Por cierto, que esta crónica de “Giraldillo” también destaca que la música sonó durante la posterior actuación de Pepe Bienvenida ante el toro de Sánchez Fabrés y que, al igual que la de Ortega, también sería premiada con los máximos trofeos. Máximos trofeos que, por cierto, también serían recibidos por Vicente Barrera tras lidiar al ejemplar de Concha y Sierra.

Con estos argumentos, no podríamos afirmar que la comentada versión sea la causante de esta tradición. Y más cuando leemos el trabajo “Los toros en la música” firmado por Manuel Delgado-Iribarren Negrao que aparece en la enciclopedia Los Toros, más conocida como “El Cossío”, cuando al hablar sobre la intervención de la música en las faenas de los diestros dice: “Sin embargo, en la Plaza Monumental de Madrid ha sido totalmente erradicada, desde hace bastantes años, no se sabe muy bien por qué. Tal vez por un mal entendido sentido de la seriedad de la lidia…”.

Lo que sí parece más o menos claro es que ese 24 de mayo de 1939 fue la última vez que la banda de música venteña intervino durante la lidia de un toro.

Esta tradición se rompería el 16 de octubre de 1966, día en el que el diestro Antonio Bienvenida se despedía de los ruedos ante la afición madrileña cerrándose con seis toros de distintas ganaderías. Según se relata en el número 1165 de la revista El Ruedo de fecha de 18 de octubre de 1966, todo ocurrió durante el tercio de banderillas del quinto toro de la tarde. Tras colocar dos pares de banderillas, Bienvenida brindó el último par a la banda de música que, sin pensar, correspondió al brindis interpretando el pasodoble “El gato montés”. Según se relata en esta misma publicación, el público también solicitó que sonase la música durante la faena de muleta, sin embargo, fue el mismo Antonio Bienvenida quien, ante la misma cara del toro, hizo señales para que no se atendiese la mentada petición.


Esta costumbre es una regla no escrita de la plaza de toros de Las Ventas que sigue vigente en nuestros días. Así lo reconoce Francisco García, quien fuese miembro de la banda musical venteña durante cuarenta años de los cuales, los siete últimos, los comprendidos entre 2010 y 2017, lo hizo como director de la misma al suceder a Lorenzo Gallego Castuera. Fue en una entrevista concedida a Alexis Redondo que fue publicada en el número 6 de la revista (T)ORO de septiembre de 2017 cuando afirma que “no he encontrado ninguna ley, orden o norma escrita que nos prohíba tocar durante la lidia del toro. (…) Siento que es algo abstracto, algo que respiramos, que está en el aire”. Como curiosidad, también reconoce García que esta tradición estuvo a punto de romperse a mediados de los ochenta ante el “engaño” de un torero pues “Morenito de Maracay estuvo en Madrid poniendo sus famosas banderillas al quiebro. Entonces nos dijo que ya había hablado con el presidente de la plaza para que se tocara la música durante su presentación. A todos nosotros se nos hizo raro. Recuerdo que el director salió corriendo para el palco de la presidencia. Cuando regresó nos dimos cuenta que Maracay por poco nos engaña. Llegó el momento de las banderillas y el venezolano nos miraba desde el ruedo, nos alzaba la cabeza y levantaba sus manos, nosotros ya seguros por haber consultado con el presidente estuvimos tranquilos a sus reclamos”. Sobre si se debería revertir esta situación, García apunta que “para mí lo mejor es como está si tocase la música en la faena el problema es quién va a mandar que yo toque. ¿De quién es la responsabilidad? El presidente me manda tocar, yo toco. Pero si la gente empieza a protestar entonces me señalarían…”.

En la actualidad, la banda venteña está compuesta por veintidós miembros y está dirigida por Rafael Zahonero quien asumió el cargo el 24 de mayo de 2017 tras la jubilación de Francisco García. Zahonero en una entrevista concedida a Adrián Blázquez del Coso en el portal Al Toro sí se mostraría dispuesto a que sonase la música durante la lidia. En ella, Zahonero apuntaría que “ronda mucho en mi cabeza la verdad”. Aunque también muestra ciertas reservas cuando dice que “el temor me asalta, porque no tengo nada claro la reacción que pudiera tener el público o incluso el torero. No me gustaría pasar a la historia como el director de la banda que formó un escándalo en Las Ventas y arruinó una faena de triunfo”. Sin embargo, Zahonero sí ve más factible de que esta cuestión se produjese “en un festival o en una corrida de único espada” y reconoce que en ese caso “sí tenemos previsto acompañar con la música alguna gran faena si se da el caso”.

La puerta para que la música vuelva a sonar en la monumental madrileña durante la lidia de los toros queda abierta, aunque de producirse este hecho, la banda debería aumentar considerablemente y, posiblemente, cambiar su ubicación, pues de no ser así, las notas musicales se perderían entre las grandes dimensiones de la monumental y el clamor de los tendidos.

Ahora, si tenemos en cuenta las divisiones de opiniones que se producen entre los aficionados en los desarrollos de ciertas lidias, ¿se imaginan lo que podría suceder si se arrancase a tocar la música? Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy que decía el otro.

La banda de música de Las Ventas, bajo la dirección de Francisco García, amenizando los prolegómenos de un festejo taurino en la monumental madrileña interpretando el pasodoble "Plaza de Las Ventas" de Manuel Lillo Torregrosa.


domingo, 4 de abril de 2021

RECUERDOS DEL DOMINGO DE RESURRECIÓN EN LAS VENTAS

ECHO DE MENOS UN DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN LAS VENTAS

Domingo de Resurrección. Una fecha tradicional en el calendario taurino. Una cita obligatoria en diversas plazas de nuestra piel de toro. La más conocida y señalada, sin duda alguna, la de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Pero también en la monumental plaza de toros de Las Ventas de Madrid, aunque con menos lustre y boato que la capital hispalense. Una fecha que, sin embargo, desde la pasada campaña no se puede celebrar debido a la situación sanitaria en la que nos encontramos inmersos.

Una fecha esta del Domingo de Resurrección en la que se echa de menos el bajar a Madrid, el encuentro con amigos, las tertulias previas en los bares de alrededor de la monumental madrileña comentando lo que puede dar de sí el festejo que está a punto de comenzar. Una fecha en la que echa de menos visitar el puesto de Matías (qepd) para saludarle y, de paso, aumentar la biblioteca taurina. Una fecha en la que se echa de menos el granito de los escaños venteños y a sus ocupantes; las polémicas, las ovaciones, las broncas; las voces de más, las voces de menos… en definitiva, todo lo que rodea a una tarde de toros.

Fue en 2004 cuando comencé a acudir a esta cita del Domingo de Resurrección con la monumental madrileña. Desde entonces y hasta el último festejo celebrado en tan señalada fecha, solo falté a ella en tres ocasiones. Hoy, tras dos años de obligada ausencia, echo de menos aquellas tardes en las que viví de todo.

Echo de menos aquella más que decepcionante encerrona de Morante de la Puebla con astados de las ganaderías de “Astolfi”, Domingo Hernández, “Alcurrucén”, Lozano, Hnos. (sobrero que sustituyó al titular de “Gavira”), Martín Arranz y Núñez del Cuvillo. Fue el 11 de abril de 2004 y, como señalé antes, fue mi debut venteño en tan señalada fecha.

Morante de la Puebla haciendo el paseíllo el 11 de abril de 2004


Echo de menos la corrida concurso de ganaderías de encaste Santa Coloma que tuvo lugar al año siguiente, concretamente, la tarde del 27 de marzo. Se lidiaron astados de las ganaderías de “La Quinta”, Victorino Martín, Cuadri, Adolfo Martín, “San Martín” y Mauricio Soler Escobar. Compusieron la terna Luis Francisco Esplá, Luis Miguel Encabo y Luis Vilches. Y participaron también en concurso las cuadras de caballos de Las Ventas, Nimes y Sevilla. La tarde fue aciaga por el juego de los astados, tan fue así que el premio al mejor toro quedó desierto, como también quedaron los premios al mejor picador y al mejor banderillero y mejor lidiador. Solo se entregaron los premios al mejor matador de toros, que recogió Luis Vilches por su entrega en la lidia del último toro de la tarde que, por cierto, le propinó una tremenda voltereta que, afortunadamente, quedó en el susto; y el premio a la mejor cuadra de caballos que se llevó la cuadra de Nimes.

Echo de menos la tarde del 16 de abril de 2006 en la que salió por la puerta grande, aunque de forma discutida, César Jiménez tras cortar una protestada oreja a cada uno de sus oponentes. Completaron el cartel los diestros Miguel Abellán y Eduardo Gallo. Y se lidió un encierro de la ganadería de Román Sorando remendado con un sobrero, que hizo tercero, de Martín Arranz.

Echo de menos la tarde de la confirmación de Alejandro Talavante. Hecho acontecido el 8 de abril de 2007. El extremeño salió por la puerta grande tras cortar las dos orejas al último toro de la corrida de “El Puerto de San Lorenzo”. Un manso abanto, al que Talvante consiguió someter, primero en los medios, y después en los terrenos de los tendidos cinco y seis. Una intensa faena en la que Alejandro hizo vibrar los escaños venteños, sobre todo, con dos soberbias series con la mano diestra. Poco importó que la espada cayese baja para que se solicitasen con fuerza -y se concediesen- las dos orejas que abrían la puerta grande para que saliese en volandas el diestro extremeño. Testigos de este acontecimiento fueron “El Juli”, que ejerció de padrino de la ceremonia de confirmación, y José Mari Manzanares, testigo de la misma. Los toros pertenecieron a las ganaderías de “El Puerto de San Lorenzo” y “La Ventana del Puerto”.

Portada de la revista 6TOROS6 con la imagen de Alejandro Talavante
en volandas con las orejas la tarde de su confirmación de alternativa.

Echo de menos la fría tarde del 23 de marzo de 2008 en la que hicieron el paseíllo Julio Aparicio, Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera para lidiar toros de “El Puerto de San Lorenzo” y “La Ventana del Puerto”. Una tarde que dejó para el recuerdo la cornada que recibió Julio Aparicio al entrar a matar al primero de la tarde y el tercio de quites que protagonizaron Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera ante el quinto del encierro. Morante dejó dos exquisitas verónicas y una más que extraordinaria media de remate que fueron replicadas por Perera con una ceñidísimas gaoneras.

Echo de menos la decepcionante tarde del 12 de abril de 2009 en la que Alejandro Talvante se encerró con seis toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo. Como también echo de menos la no menos decepcionante encerrona de Daniel Luque con toros de Juan Pedro Domecq y Núñez del Cuvillo que se programó para el año siguiente, concretamente, para la tarde del 4 de abril.

Echo de menos la deslucida tarde del 24 de abril de 2011 en la que Curro Díaz, Leandro y Morenito de Aranda se vieron las caras ante astados de “Los Recitales”. Y echo de menos la tarde del 20 de abril de 2014 en la que también actuaron Curro Díaz y Morenito de Aranda, ahora acompañados por Antonio Nazaré con toros de “Gavira”. También fue una tarde deslucida en la que solo Antonio Nazaré rompió la racha silenciosa de la tarde al dar la única vuelta al ruedo del festejo tras su labor ante el astado que cerró plaza.

Echo de menos el mano a mano que protagonizaron Morenito de Aranda e Iván Fandiño el 27 de marzo de 2016. El deslucido juego de los astados de Martín Lorca -que lucieron los dos hierros de la casa- dieron al traste con las expectativas de los diestros. Solo el sobrero de José Luis Pereda que cerró plaza dio alguna opción a un valiente Fandiño que consiguió dar una vuelta al ruedo. Y también echo de menos otro mano a mano programado para el 16 de abril de 2017 en el que participaron Curro Díaz y José Garrido ante astados de la divisa madrileña de “Montealto”. También resultó deslucido este festejo y solo nos pudimos quedar con algún detalle de los de luces.

Echo de menos la puerta grande de Álvaro Lorenzo al cortar tres orejas a un buen encierro de “Toros de El Torero”, ganadería que vio como su último ejemplar, de nombre “Viscoso” y al que Lorenzo cortó las dos orejas, era premiado con la vuelta al ruedo póstuma. Fue el 1 de abril de 2018 y completaron el cartel David Mora que consiguió dar una vuelta al ruedo tras la lidia del cuarto y Daniel Luque que vio silenciadas sus actuaciones.

Álvaro Lorenzo saliendo por la puerta grande el 1 de abril de 2018.

Echo de menos la torería y el gusto de Juan Ortega la tarde del 21 de abril de 2019 ante un manejable ejemplar de “Toros de El Torero” que hizo segundo y por los que tuvo que dar una vuelta al ruedo. Completaron el cartel David Galván y Pablo Aguado que no tuvieron suerte con sus lotes. Los toros pertenecieron a la divisa de “Toros de El Torero” que, al contrario que el año anterior, ofrecieron un juego desigual. Además, el corrido en quinto lugar fue devuelto a los corrales y fue sustituido por un sobrero de “Lagunajanda”.

Juan Ortega lanceando de capote al segundo de "Toros de El Torero"
la tarde del 21 de abril de 2019.

Echo de menos esas tardes del Domingo de Resurrección sentado en los tendidos de Las Ventas que, ojalá, pronto podamos volver a repetir para disfrutar, para emocionarnos y, por qué no, también para aburrirnos y cabrearnos.

martes, 9 de junio de 2020

LOS RABOS CORTADOS EN LA PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

TODOS LOS RABOS CONCEDIDOS EN LA PLAZA DE TOROS LAS VENTAS

Coincidiendo con el segundo aniversario de la concesión del último rabo en la plaza de toros de Las Ventas, en “De celeste y plata” recordamos todos los máximos trofeos concedidos en la monumental madrileña. Solo trece veces se han otorgado estos máximos trofeos en el coso venteño en sus ochenta y nueve años de historia. Juan Belmonte, en 1934, fue el primero al que se le concedió el rabo y Palomo Linares, en 1972, fue el último matador de toros agasajado con tal galardón. El 9 de junio de 2018, el rejoneador Diego Ventura pasó a la historia al convertirse en el primer rejoneador al que se le otorga tal trofeo. Este, hasta el momento, es el último rabo concedido en la plaza de toros de Las Ventas.

El 9 de junio de 2018, Diego Ventura pasaba a la historia de la Tauromaquia al cortar un rabo en la madrileña plaza de toros de Las Ventas. Era el último festejo de rejones de la Feria de San Isidro de ese año y Ventura actuaba mano a mano con Andy Cartagena ante astados de “Los Espartales”. Ambos rejoneadores abandonaron en hombros el ruedo venteño tras repartirse siete orejas y un rabo, aunque de forma desigual, pues Ventura cortó cinco orejas y el citado rabo, mientras que Cartagena, solo obtendría dos apéndices auriculares. Ventura había cortado las dos orejas a su primer oponente. Con la tarde y el público embalado, salió el cuarto de la tarde, de nombre “Biemplantao”. La faena del de La Puebla del Río desbordó, más todavía, la emoción en los tendidos, tanto que llegaron a solicitar con mucha fuerza los máximos trofeos para el caballero hispano-luso. Unos máximos trofeos que fueron concedidos por el presidente del festejo, Gonzalo J. de Villa. La polémica estaba servida pues, aunque el trofeo fue solicitado de forma mayoritaria por el respetable, tras ver la faena, aunque a posteriori, el premio del rabo resultó excesivo. Así, por ejemplo, lo confirmarían las crónicas de Gonzalo I. Bienvenida y Carlos Ilián en “El Mundo” y “Marca”, respectivamente. Bienvenida titulaba su crónica “Ventura hace historia al cortar un rabo excesivo”. Mientras, por su parte, Ilíán titulaba la suya “Diego Ventura corta un rabo en una decisión de injusticia histórica”.

Sea como fuere y polémicas aparte, esa tarde, Diego Ventura pasó a la historia de la Tauromaquia por dos cuestiones. Primera, por cortar un rabo en el ruedo venteño después de cuarenta y seis años. Y, segunda, por convertirse en el primer rejoneador en conseguir tal galardón en la cátedra madrileña. Era el decimotercer rabo que se cortaba en los, entonces, ochenta y siete años de la plaza de toros de Las Ventas.

Fue Juan Belmonte el primero en cortar este trofeo la tarde del 21 de octubre de 1934, fecha de la inauguración oficial de la plaza, pues Las Ventas abrió las puertas por primera vez la tarde del 17 de junio de 1931 para acoger una corrida para paliar la crisis generada por el paro obrero. Esa referida tarde de 1934, Belmonte alternaba con Marcial Lalanda y “Cagancho” para lidiar toros de Carmen de Federico. Y el sevillano pasó a la historia en el cuarto toro de la tarde, de nombre “Desertor”. Fue tal la faena realizada por “El Pasmo de Triana” que, según relataba el crítico “Alfonso” en “El Liberal” del 23 de octubre de 1934, el público “se hallaba extasiado contemplando al ídolo”. Y continuaba diciendo que “aquello no había forma de premiarlo”. Belmonte, tras la concesión de los máximos trofeos, tuvo que dar dos vueltas al ruedo en medio de una atronadora y prolongada ovación. Ovación que siguió mientras el trianero, visiblemente emocionado, se encontraba entre barreras de donde tuvo que volver a salir, casi empujado por Marcial Lalanda, para corresponder, nuevamente, a la gran ovación tributada por el respetable

Solo una semana hubo que esperar para la concesión del segundo rabo. Concretamente, a la tarde del siguiente día 28. En esta ocasión, el agraciado fue Marcial Lalanda quien, en esta fecha, estaba acartelado junto a Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo que confirmaba la alternativa para lidiar toros de la ganadería de Juan Sánchez de Terrones. Fue un festejo organizado a beneficio de la Asociación de Escritores y Artistas. Marcial cortó el rabo al cuarto toro de la corrida que respondía al nombre de “Patinero”. Fue una gran faena de la que Gregorio Corrochano escribiría en su crónica publicada en “ABC” el posterior día 30 lo siguiente: “En tiempos de tanto torero manco de la mano izquierda, nos gusta ver que hay algunos que la usan”.

El siguiente rabo lo cortó Manolo Bienvenida la tarde del 2 de junio de 1935. El cartel lo completaban “Cagancho” y Curro Caro. La terna se las vio ante una corrida de Tomás Pérez de la Concha remendada con un sobrero, corrido en cuarto lugar, de José de la Cova. La corrida salió mansa, excepto el jugado en segundo lugar, único ejemplar con posibilidades, que correspondió en suerte a Manolo Bienvenida quien realizó una completísima faena en todos los tercios tras la cual fue premiado con los máximos trofeos. Fue tal la dimensión de la faena del diestro sevillano que, tras pasear el anillo por dos veces, tuvo que salir otras dos veces al tercio a corresponder la ovación que le tributaba el público venteño. Tales cotas debió de alcanzar el trasteo de Bienvenida que el crítico “Alfonso” en su crónica publicada en “El Liberal” el siguiente día 4 diría que “el arte brujo del torero sevillano, de rancia solera, Manolito Bienvenida, se remontó hasta la cúspide”.

Poco más de tres meses habría que esperar para la concesión de un nuevo rabo. Fue la tarde del 22 de septiembre y, en esta ocasión fueron dos diestros los agraciados con los máximos trofeos. Concretamente fueron Juan Belmonte y Alfredo Corrochano quienes actuaron junto a Marcial Lalanda para lidiar una corrida de toros de Coquilla remendada con un ejemplar de Lorenzo Rodríguez que abrió plaza. Belmonte, en las postrimerías de su carrera, cortó el rabo del cuarto de la tarde, de nombre “Ocicón”. Fue tal la obra del trianero que, según relata “Alfonso” en su crónica publicada en “El Liberal” el siguiente día 24, alguien desde el tendido gritaba: “¡Animal! ¡Animal! ¡Pero qué le voy a llamar después de lo que ha hecho!”. Y, según Eduardo Palacios en su crónica publicada en el “ABC” ese mismo día 24, a su paso en la vuelta al ruedo, le tiraron de todo, incluso “un duro envuelto en un billete de veinte” y hubo también quien gritó “¡Viva don Antonio de los Aires!”, en alusión al cura que bautizó a Belmonte. Por su parte, Alfredo Corrochano, hijo del famosísimo critico Gregorio Corrochano, cortó el rabo del toro que cerró plaza. Con su actuación, el joven diestro madrileño, acalló las críticas que despertó su inclusión en este cartel y, según, refleja “Alfonso” en “El Liberal”, Corrochano “tuvo la tarde más completa de su corta vida torera”.

Una semana después, es decir, el día 29, se volvieron a conceder dos rabos. En esta ocasión, los afortunados fueron Curro Caro y el mexicano Lorenzo Garza. Ambos compartieron cartel con Nicanor Villalta y Fernando Domínguez. En este festejo, se corrieron toros de las ganaderías de Fermín Martín Alonso, dos de Bernardo Escudero, primero y tercero, y uno de Gallardo que hizo sexto. Curro Caro cortó el rabo al séptimo de la tarde, de nombre “Capuchino” y Lorenzo Garza lo hizo del que cerró plaza, que respondía al nombre de “Guitarrero”. Caro, con su actuación, dio la vuelta a las circunstancias adversas que le rodeaban (unas familiares y otras profesionales generadas en una actuación anterior al realizar un gesto al público ante una crítica injustificada) y tras pasear dos veces el anillo con los máximos trofeos, tuvo que volver a saludar al tercio para corresponder a la estremecedora ovación que “no acababa nunca”, como relataba el crítico “Alfonso” en su crónica aparecida en “El Liberal” el siguiente día 1 de octubre. Por su parte, Garza, el “Ave de las tempestades de Monterrey”, también tuvo que dar dos vueltas al ruedo con los máximos trofeos tras su gran faena que, según el citado crítico “Alfonso”, “fue algo excepcional, difícil de describir”.

El siguiente rabo lo cortó Manolo Bienvenida la tarde del 4 de junio de 1936. Fue en la corrida del Montepío de Toreros en la que actuó junto a Domingo Ortega y “Rafaelillo” que sustituía a Marcial Lalanda. Se lidiaron toros de Sánchez Fabrés. Bienvenida cortó el rabo al cuarto de la tarde y, según relatan las crónicas de la época, fue la mejor faena del diestro sevillano en el ruedo venteño y la que le alzase de forma definitiva a la cima del toreo. Tal fue la dimensión de la faena que, al terminar el festejo, los toreros presentes en los tendidos se echaron al ruedo para sacar en hombros al diestro sevillano.

Habría que esperar hasta el 24 de mayo de 1939 para ver la concesión de un nuevo rabo. Esta era la primera corrida que se celebraba en Las Ventas una vez terminada la Guerra Civil y tras casi tres años de cierre de la monumental madrileña. Esta corrida fue denominada como “Corrida de la Victoria” y, en ella, actuaron los diestros Marcial Lalanda, Vicente Barrera, Pepe Amorós, Domingo Ortega, Pepe Bienvenida y “El Estudiante” a quienes acompañó el rejoneador Antonio Cañero. Se lidiaron toros de Carmen de Federico, “Concha y Sierra”, Pablo Romero, Antonio Pérez de San Fernando, Sánchez Fabrés, Marqués de Villamarta y Rafael Lamanié de Clairac que se jugó en el turno de rejones. En esta ocasión, no fueron uno ni dos los rabos cortados, sino que fueron tres. Y los diestros agasajados fueron Vicente Barrera, Domingo Ortega y Pepe Bienvenida.

Vicente Barrera cortó el rabo del segundo de lidia a pie que pertenecía a la vacada de “Concha y Sierra”. Domingo Ortega hizo lo propio con el de Antonio Pérez que fue corrido en cuarto lugar. Y Pepe Bienvenida lo haría ante el quinto que lució el hierro de Sánchez Fabrés. La concesión de estos trofeos debió de ser algo benévola pues, según relata “Giraldillo” en su crónica aparecida en “ABC” al día siguiente, tanto Vicente Barrera, como Domingo Ortega, no estuvieron acertados manejando los aceros, pues Barrera acabó con su oponente tras una estocada y un descabello y Ortega, que llevó a cabo una gran faena, lo hizo tras dos pinchazos y un golpe de verduguillo. Por su parte, Pepe Bienvenida sí se mostraría acertado con los aceros y, según se relata en la citada crónica “rindió sobre la arena de Madrid en esta tarde triunfal el mejor homenaje al hermano muerto” en referencia a su hermano Manolo que había fallecido a causa de una enfermedad el anterior mes de agosto y por el que, Pepe, lucía un lazo negro en señal de luto.

Habría que esperar treinta y tres años para ver una nueva concesión de este trofeo que, como queda reflejado, sí fue habitual en los primeros años de la monumental madrileña. Pues en, apenas, ocho años de vida, incluido el paréntesis de los casi tres años que duró la Guerra Civil, y tras setenta y siete festejos (cuarenta y cuatro corridas de toros y treinta y tres novilladas), se concedió hasta en once ocasiones y, como queda expuesto, algunos, incluso, en la misma tarde. Pero, como decimos, habría que esperar treinta y tres años para ver una nueva concesión de un rabo.

Fue la tarde del 22 de mayo de 1972. Un rabo que también pasará a la historia por ser el primero que se concede durante la Feria de San Isidro. El agraciado fue Palomo Linares quien estuvo acartelado con Andrés Vázquez y Curro Rivera para estoquear reses de Atanasio Fernández. El diestro liranense cortó el rabo del toro corrido en quinto lugar que respondía al nombre de “Cigarrón” y que resultaría premiado con la vuelta al ruedo. Esta cuestión despertó tanta polémica, que el presidente de la corrida, el Sr. Panguas, fue cesado de su puesto. Díaz Cañabate, en la crónica publicada en “ABC” el siguiente 24 de mayo decía que “ya se ha abierto el melón de los rabos. Dentro de nada tendremos rabos a tutiplén y, apuntando hacía el presidente del festejo, decía que “el magnífico presidente, con su diligente pañuelo, ha dado un día de gloria a la fiesta (hay que recordar que, en este festejo, se cortaron nueve orejas y un rabo). Por el contrario, la crónica aparecida en el número 1457 de fecha 23 de mayo de 1972 de la revista “El Ruedo” quedó titulada “Apoteosis de Palomo Linares con cuatro orejas y un rabo” y en la entradilla decía “La plaza de Las Ventas se liberó de la tiranía de preceptistas y reventadores y respiró plenamente la alegría del toreo”. Tanto en esta crónica, como en otros artículos publicados al respecto en este número de esta publicación y en el siguiente número de fecha de 30 de junio, se alababa la faena de Palomo Linares así como la actuación del presidente del festejo. Así se decía que “El presidente actuó de acuerdo con lo solicitado por la mayoría de la plaza”. Y, por su parte, José Luis Suárez-Guanes en su libro “Madrid-Cátedra del toreo (1931-1990)” apuntaba que el rabo no debió haberse concedido no ya por romper, mancillar o manchar tradiciones, como se llegó a apuntar, sino porque a lo largo de esos treinta y tres años hubo faenas mucho mejores que la de Palomo Linares que solo fueron premiadas con las dos orejas.

Estos son todos los rabos concedidos en la madrileña plaza de toros de Las Ventas en sus ochenta y nueve años de historia. Aunque según un artículo firmado por Enrique de Guzmán aparecido en el número 1459 del 6 de julio de 1972 de la revista “El Ruedo” se habrían cortado dos rabos más. Según De Guzmán, uno habría ido a parar al esportón de “Manolete” la tarde del 3 de abril de 1941 y el otro se habría otorgado a Marcial Lalanda el 18 de octubre de 1942, fecha en la que el torero de Vaciamadrid se cortase la coleta.

El referido 3 de abril de 1941, “Manolete” actuó junto a Marcial Lalanda, Vicente Barrera, Pepe Bienvenida, Victoriano de la Serna, Juan Belmonte Campoy, Pepe Luis Vázquez y “Gallito” quienes estoquearían ocho toros de la ganadería de Antonio Pérez de San Fernando. Fue una corrida a beneficio de los damnificados del devastador incendio ocurrido en Santander a mediados del anterior mes de febrero. Sin embargo, el rabo referido anteriormente, no es mencionado en las crónicas consultadas. Es más, “Giraldillo” en su crónica de “ABC” dice que “Manolete” cortó dos orejas “¡dos orejas concedidas por el severísimo e inteligente aficionado que presidía: por el Sr. Sánchez García, cuyo severo criterio hemos elogiado más de una vez!”. Además, este trofeo tampoco se refiere en la relación estadística llevada a cabo por José María Sotomayor en el libro “Las Ventas, 75 años de historia” editado por la Comunidad de Madrid con motivo del setenta y cinco aniversario de la plaza. Con lo que se da por hecho que este trofeo no se concediese.

Y en la despedida del diestro de Vaciamadrid, este alternaba junto a Pepe Luis Vázquez y Juan Mari Pérez-Tabernero, quien confirmaba la alternativa. Una terna que lidiaría astados de Antonio Pérez de San Fernando. La corrida quedó en mano a mano por cogida del confirmante en el primer toro de la tarde. Y sí es verdad que se cortó un rabo y ¡hasta una pata! en el primer toro de Marcial Lalanda, segundo del festejo. Así se desprende de la crónica de “Giradillo” en “ABC” que decía “Marcial corta las dos orejas, el rabo…”. Y se confirma en los datos estadísticos de José María Sotomayor publicados en el anteriormente mencionado libro conmemorativo del setenta y cinco aniversario de la monumental venteña. Solo que, como se precisa en esta estadística, estos trofeos debieron ser cortados, por su cuenta, por el banderillero “El Cárdenas” por lo que este resultaría “multado por cortar, sin autorización, el rabo y la pata del primer toro de Marcial Lalanda”.