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domingo, 7 de junio de 2026

LAS VENTAS (MADRID). FERIA DE SAN ISIDRO 2026. CORRIDAS DE TOROS DE LOS DÍAS 29 DE MAYO Y 4 DE JUNIO

La madrileña Feria de San Isidro del presente año toca a su fin y De celeste y plata ha estado presente en dos festejos, los celebrados el viernes 29 de mayo y el jueves 4 de junio. Dos eventos cuyas crónicas y reseñas os dejamos a continuación:

Decepcionante tarde a pesar del trofeo obtenido por Talvante


Viernes 29 de mayo. Uno de los varios carteles raros de la feria: Morenito de Aranda, Alejandro Talavante y Pablo Aguado se acartelaban para dar cuenta de un encierro de la divisa salmantina de Garcigrande. Un cartel que, sin embargo, levantó expectación y llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Sin embargo, esa expectación se fue diluyendo según iba transcurriendo la tarde. Ni siquiera el trofeo obtenido por Talavante consiguió paliar la decepción en la que, poco a poco, se iban sumiendo los asistentes al festejo.

El encierro de la divisa salmantina estuvo mal presentado y resultó desrazado y falto de fuerzas. No obstante, vio cómo dos de sus pupilos, concretamente los corridos en tercero y quinto lugar, fueron devueltos a los corrales. Por si esto fuese poco, el primer sobrero (un mostrenco de setecientos quince kilos), también perteneciente a la divisa titular, que se jugó como sexto al correrse turno tras la devolución del tercero, también fue devuelto a los corrales. Los sobreros lidiados finalmente lucieron el hierro de Torrealta y no desentonaron, en absoluto, de los de la divisa titular.

Abrió plaza Morenito de Aranda quien se la jugaría en la protagayola con la que la recibió al primero de la tarde, un ejemplar que se dejaría por el derecho y que resultaría incierto por el izquierdo. Anduvo porfión el de Aranda y conseguiría algún pasaje estimable sobre la mano diestra. Con el cuarto, soso animal que se dejaría por el derecho, se mostraría airoso manejando el capote, tanto en el saludo, como en el quite, y conseguiría algún pasaje estimable con la mano diestra en la faena de muleta.

Por su parte, Alejandro Talavante se gustaría en el recibo capotero ante el soso segundo, mientras que, con la muleta, solo dejaría algún detalle en el torero inicio de un trasteo que se iba diluyendo a la par que perdía fuelle el soso burel. Con el noblote, pero soso sobrero de Torrealta que hizo quinto, llevaría a cabo una populista actuación que sería premiada con un protestado trofeo.

Cerró el cartel Pablo Aguado. En tercer lugar, el sevillano lidió al designado como sexto tras devolverse el titular y correr turno; y en último lugar, se las vio con el tercer sobrero, perteneciente al hierro de Torrealta que sustituyó al mostrenco de setecientos quince kilos de Garcigrande designado como primer sobrero. Los dos astados que lidió, finalmente, el sevillano fueron dos inválidos de esos que tanto gusta para su toreo Aguado; de esos que hay que enseñar a la gente a no protestar porque son los que sirven para su toreo… Pero nada, ni por esas. Solo destacar el ramillete de verónicas y la media con las que recibió al tercero bis y el galleo por chicuelinas con el que puso al toro en suerte.

Reseña:

Plaza de toros Las Ventas (Madrid).

Viernes, 29 de mayo de 2026. 19:00 horas. Feria de San Isidro

Corrida de toros

Se lidiaron cuatro toros de Garcigrande  y dos sobreros de Torrealta corridos en 5º y 6º lugar (este último sustituyendo al sobrero de la ganadería titular que saltó en esta posición tras devolverse el 3º y correrse turno). Desiguales de presentación y de feas hechuras. Resultaron desrazados.

-Morenito de Aranda: ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso.

-Alejandro Talavante: silencio y oreja con protestas.

-Pablo Aguado: silencio en ambos.

Plaza: No hay billetes (22964 espectadores).

Observaciones:

Saludó Iván García tras banderillear al tercero.

Oportunidad perdida


El jueves 4 de junio, se programaba, a priori, uno de los carteles más interesantes de la feria. Emilio de Justo, Borja Jiménez y Víctor Hernández se anunciaban ante la cátedra madrileña para despachar un encierro de Jandilla/Vegahermosa. Una vez más, la expectación era máxima y se volvió a colgar el cartel de “No hay billetes”. Sin embargo, se cumplió el dicho aquel de “corrida de expectación, corrida de decepción”. Y esta vez, no fue por el juego de los astados que, a excepción del que cerró plaza, y con matices, ofreció oportunidades de lucimiento a la terna actuante que, sin embargo, no llegó a aprovecharlas.

El encierro titular no llegó a lidiarse completo. Fueron cuatro los astados que lucieron el hierro de la estrella perteneciente a la divisa de Jandilla. Completaron el conjunto dos astados, corridos en quinto y sexto lugar, de la divisa de Santiago Domecq. El conjunto ganadero, variado de pelo, estuvo mal presentado. Algunos se taparon por la cara y otros por la vistosidad de su pelo. Y, en general, ofreció oportunidades de lucimiento, a excepción del incierto sexto.

Abrió plaza Emilio de Justo que, sin duda, se llevó el lote de la tarde. El primero resultó abanto de salida, pero llegó a la muleta con nobleza, aunque sin estar sobrado de fuerzas. Y el cuarto, adoleció de fuerzas en los primeros tercios, pero se vino arriba en banderillas y fue un gran toro en la muleta, sobre todo, por el pitón izquierdo. Sería fuertemente ovacionado en el arrastre. Con este material, De Justo firmaría una primera actuación que no llegó a encontrar eco en los tendidos. Mientras, el trasteo ante el gran cuarto, fundamentalmente, al natural, fue vibrante e irregular. En él, llegarían a convivir momentos de bella factura, con otros que resultaron ayunos de temple, poso y ceñimiento. No anduvo fino con los aceros y vio como sus dos actuaciones fueron avisadas por partida doble desde el palco presidencial.

Por su parte, Borja Jiménez pareció no estar presente mentalmente en el festejo. Llevó a cabo sus trasteos en los terrenos donde más molestaba el viento, especialmente, ante el primero de su lote, ejemplar incierto en los primeros tercios, pero que se dejó en la muleta y con el que el torero sevillano nunca llegó a confiarse. Mientras, con el quinto, acortaría las distancias y ahogaría las embestidas del animal, el cual reclamaba sitio y distancia.

Cerró la terna Víctor Hernández quien, ante el noblote, pero soso tercero, firmaría un trasteo valiente y porfión en los terrenos donde más molestaba el viento que solo dejó para el recuerdo una serie con la diestra y el broche por ajustadas bernadinas. Mostraría su indomable valor ante el incierto y feo de hechuras de Santiago Domecq que hizo sexto. Este cornúpeta le propinó un espeluznante y tremendo volteretón en el recibo capotero que hizo pensar lo peor. Sin embargo, el de Santos de la Humosa, de manera milagrosa, no evidenció herida aparente, más allá del tremendo golpetazo. Se levantó sin mirarse, se quitó la maltrecha chaquetilla y continuó la lidia que derivó en otro porfión trasteo muletero en el que volvería a ser prendido de forma dramática y milagrosamente, otra vez, sin aparentes consecuencias.

Reseña:

Plaza de toros Las Ventas (Madrid).

Jueves, 4 de junio de 2026. 19:00 horas. Feria de San Isidro

Corrida de toros

Se lidiaron cuatro toros de Jandilla y dos (5º y 6º) de Santiago Domecq. Mal presentados y, en general manejables. El cuarto fue fuertemente ovacionado en el arrastre. El peor, el incierto sexto.

-Emilio de Justo: silencio tras dos avisos y leves pitos tras dos avisos.

-Borja Jiménez: silencio tras aviso y silencio.

-Víctor Herández: ovación con saludos tras aviso en ambos.

Plaza: No hay billetes (22964 espectadores).

Observaciones:

 

lunes, 2 de marzo de 2020

ARANDA DE DUERO (BURGOS). PLAZA DE TOROS DE "LA RIBERA DEL DUERO". SÁBADO, 29 DE FEBRERO DE 2020. FESTIVAL TAURINO CON PICADORES "LOS ÁNGELES DEL TOREO" A BENEFICIO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CIRUGÍA TAURINA



LOS DE GARCÍA JIMÉNEZ DESLUCEN EL HOMENAJE
A “LOS ÁNGELES DEL TOREO”

·        Los astados de la divisa salmantina tuvieron nobleza, cierto es, pero les costó mantenerse en pie.
·        Emilio de Justo fue el único que cortó las dos orejas de su oponente; una oreja cada uno, aunque de distinto peso, pasearon Morante de La Puebla y Cayetano; por su parte, José María Manzanares, Pablo Aguado y el novillero “El Rafi” saludaron sendas ovaciones.
·        El festival fue un éxito en lo que a la asistencia de público se refiere, pues el coso arandino se llenó en más de sus tres cuartas partes.

El pasado sábado, 29 de febrero, el coso de la “Ribera del Duero” de la localidad burgalesa de Aranda de Duero se vistió de gala para acoger un festival taurino con picadores con el que se rendiría un más que merecido homenaje a “Los ángeles del toreo”, a los cirujanos taurinos. Un festival cuyos beneficios se destinarán a la Sociedad Española de Cirugía Taurina con el fin de formar a nuevos cirujanos en materia de cirugía taurina.

Para la ocasión, se escogió un cartel de lujo en el que se mezclaban figuras del toreo con toreros emergentes muy del gusto de la afición. A saber: Morante de la Puebla, José Mari Manzanares, Cayetano, Emilio de Justo, Pablo Aguado y el novillero “El Rafi”. Un plantel de toreros de máxima expectación que se vería las caras ante un encierro perteneciente a la vacada salmantina de Hnos. García Jiménez, propiedad de la familia Matilla.

El público respondió a la expectación creada por el cartel y llenó el coso arandino en más de sus tres cuartas partes. Sin embargo, lo ocurrido en el ruedo no respondió a la expectación generada. ¿La causa principal? El encierro de la divisa salmantina. Fue este un conjunto excesivamente cómodo. Es verdad que era un festival y que, por tanto, la exigencia en la presentación del ganado no puede ser la misma que en una corrida de toros. Eso es algo, totalmente, comprensible, pero es que hubo animales, como los corridos en primer y cuarto lugar que no llegaban a cumplir los tres años. Cierto es que el conjunto tuvo nobleza, todo hay que decirlo, pero no es menos cierto que le costó mantenerse en pie debido a su más que evidente falta de fuerzas. Así el lote enviado por la familia Matilla dio al traste con las esperanzas de los diestros actuantes.

Abrió plaza uno de los erales del encierro. Un ejemplar chico, noble, aunque muy, muy, muy flojito que perdió las manos en varias ocasiones durante toda su lidia. Correspondió en suerte al sevillano Morante de La Puebla quien, a pesar de las dificultades, se gustó, por momentos, meciendo el capote por verónicas en el recibo y en el quite, además de en el galleo a una mano con el que puso en suerte al novillo ante el caballo de picar. Brindó al público su trasteo muletero en el que bastante hizo con mantener en pie a su oponente, pero en el que consiguió algunos pasajes de mucho gusto sobre la mano diestra. A pesar de rubricar su obra con un bajonazo, fue premiado con una oreja.

En segundo lugar, saltó al ruedo otro ejemplar justo de fuerza, que embistió con nobleza, hasta que acabó rajándose mediada la faena de muleta. Fue sorteado por el alicantino José Mari Manzanares quien no pudo estirarse manejando el capote. Y con la muleta, firmó el alicantino buenos momentos sobre la mano diestra antes de que el de Matilla se rajase. Se puso incómodo el novillo a la hora de la suerte suprema por lo que a Manzanares le costó cuadrarle para cobrar la estocada que llegó al volapié tras un primer pinchazo en la suerte de recibir. Saludó una ovación.

Noble y con transmisión, aunque también con las fuerzas justas, fue el tercero. Quizá fuese este el ejemplar menos flojo del encierro. Un ejemplar que puso en evidencia a Cayetano quien se mostró embarullado, acelerado y vulgar. Lo menos malo de la actuación de Cayetano fue la forma de ejecutar la estocada final cobrada en los mismos medios de la plaza, aunque, todo hay que decirlo, la espada se le fue muy atrás y necesitó tres golpes de verduguillo para finiquitar a su oponente. Fue premiado con una oreja por guapo (eso le gritaron desde los tendidos durante toda su actuación). Cayetano había brindado su actuación a la representación de la Sociedad Española de Cirugía Taurina presente en el festejo encabezada por su presidente el Dr. Pascual González Masegosa.

También fue buen novillo el cuarto –el otro eral del encierro–, aunque con las fuerzas justas, defecto que se agravó con las dos volteretas que sufrió en los primeros tercios. Su lidiador fue Emilio de Justo quien se mostró aseado manejando el percal. Ya con la franela, tras brindar a los médicos, dio mucho tiempo y sitio al astado entre tanda y tanda dejando que este cogiese aire lo que permitió que De Justo pudiese dibujar muletazos suaves, templados y con mucho gusto con ambas manos. Una estocada trasera y caída precedió a la concesión de las dos orejas.

El quinto tuvo la misma condición que sus anteriores hermanos. Con él, Pablo Aguado no podría dejar su sello manejando el capote. Sí lo haría, sin embargo, con la muleta en una faena en la que, tras brindar a los médicos, evidenció temple, gusto y torería en series con ambas manos en las que dio mucho tiempo al animal. Marró con la espada y tuvo que conformarse con saludar una ovación.

El ejemplar que cerró plaza tuvo un similar comportamiento al resto del encierro. Además, como el segundo de la tarde, también se acabó rajando en la faena de muleta. Correspondió su lidia y muerte al novillero francés “El Rafi” quien se mostró variado y bullidor manejando el capote, tanto en el recibo por verónicas y chicuelinas, como en el quite por lopecinas. Brindaría su trasteo al público, tras lo cual iniciaría el mismo con un pase cambiado por la espalda. También se mostraría bullidor en esta fase de su labor en la que, sin embargo, llegaría a conseguir algún pasaje de interés. No estaría fino a la hora de utilizar los aceros y saludaría una ovación tras recibir un recado presidencial.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de “La Ribera del Duero”, Aranda de Duero (Burgos).
Homenaje a “Los ángeles del toreo”.
Sábado, 29 de febrero de 2020.
Festival Taurino con picadores a beneficio de la Sociedad Española de Cirugía Taurina.
Más de tres cuartos del aforo cubiertos.
Se lidiaron seis astados de la ganadería de García Jiménez de muy cómoda presentación. Tuvieron nobleza, aunque les costó mantenerse en pie.
-MORANTE DE LA PUEBLA: oreja.
-JOSÉ MARÍA MANZANARES: ovación con saludos.
-CAYETANO: oreja.
-EMILIO DE JUSTO: dos orejas.
-PABLO AGUADO: ovación con saludos.
-EL RAFI (novillero): ovación con saludos tras aviso.
Observaciones:
Al terminar el paseíllo, se hizo entrega a la Sociedad Española de Cirugía Taurina de una placa conmemorativa por parte de Tauroemoción, ASPROT, UNPBE, Fundación Toro de Lidia, ASDME y la Federación Taurina, además de los diestros actuantes en el festival. La placa fue recogida por una amplia representación de la SECT, encabezada por su presidente el Dr. Pascual González Masegosa.

martes, 4 de junio de 2019

LAS VENTAS (MADRID). 28, 29 Y 30 DE MAYO DE 2019. FERIA DE SAN ISIDRO - CENTENARIO DEL DEBUT DE LA GANADERÍA DEL MARQUÉS DE ALBASERRADA EN MADRID


LOS ALBASERRADA GANARON LOS DUELOS
  • Emilio de Justo y Román consiguen cortar una oreja. Mientras que Fernando Robleño dio una vuelta al ruedo.
  • Roca Rey perdió un importante triunfo por el mal uso de la espada.
  • Fuerte cornada a Manuel Escribano.

El 29 de mayo de 1919, la ganadería del Marqués de Albaserrada hacía su presentación en Madrid. Así, con motivo de celebración del centenario de aquella efeméride, la empresa Plaza 1, gestora de la plaza de toros de Las Ventas, programó tres corridas de toros en torno a la fecha conmemorativa en las que se lidiarían las tres ganaderías que, en la actualidad, poseen esa procedencia. Estas ganaderías no son otras que las de José Escolar, Victorino Martín, poseedora de los derechos de aquella legendaria vacada, y Adolfo Martín. Además, este miniciclo contaba con el aliciente añadido de ver a uno de los toreros más destacados del actual escalafón, el peruano Roca Rey, anunciado con una de estas ganaderías, concretamente la de Adolfo Martín. Un emparejamiento que salió de aquel tan comentado “bombo” y que ha sido el causante de la ausencia de varias de las actuales figuras en el presente serial isidril.

Este miniciclo despertó gran expectación entre la afición. Sin embargo, esta expectación no se llegó a ver correspondida del todo con el resultado final. Sí respondieron, en mayor o menor medida, a esta expectación las vacadas anunciadas. Sin embargo, los diestros actuantes no estuvieron a la altura. Solo Fernando Robleño que estoqueó la de Escolar; Emilio de Justo, anunciado con la de Victorino; y Román, acartelado en el final del ciclo con la de Adolfo, fueron los únicos diestros que llegaron a pasear el anillo venteño. Y solo De Justo y Román lo hicieron con una oreja. Sin duda, también lo habría podido pasear Roca Rey y con un doble trofeo auricular, sin embargo, su fallo con la espada se llevó tal posibilidad. Gómez del Pilar, Ángel Sánchez, Octavio Chacón y Daniel Luque tuvieron una suerte dispar. Por su parte, Manuel Escribano corrió la peor suerte al resultar corneado de gravedad en el último festejo de este miniciclo.

Los de José Escolar, por encima de la terna en tarde ventosa

Los astados de la ganadería de José Escolar fueron los encargados de abrir este miniciclo. Unos atados que fueron lidiados por la terna compuesta por Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez.

Los de Escolar, desigualmente presentados, resultaron encastados y, a excepción del complicado primero, ofrecieron buen juego. Sin embargo, el molesto viento presente durante todo el espectáculo, unido a otras cuestiones, hizo que la terna no aprovechase la condición de los de Escolar. Esta señalada inclemencia meteorológica fue la causante de que se cambiasen los terrenos. Así, tanto los recibos capoteros, como las faenas de muleta se desarrollaron, fundamentalmente, al abrigo de los tendidos de sol.

Abrió plaza Fernando Robleño quien pechó con el complicado e incierto astado que hizo primero con el que apenas pudo hacer nada. Con el cuarto, astado con un gran pitón derecho, se mostró muy torero en los lances de recibo, para ya en la muleta, acortar distancias con el burel con lo que ahogó las embestidas de este. Aún así, consiguió pasajes estimables con la mano diestra, fundamentalmente, en las dos últimas series. Se mostró eficaz manejando los aceros lo que provocó que se le pidiese la oreja que, finalmente, no fue concedida por el palco.

Momento de la faena de Fernando Robleño ante el cuarto de la tarde.
El siguiente en actuar fue Gómez del Pilar quien se fue a portagayola a recibir a sus dos oponentes. Estos dos momentos, unidos a su buen manejo capotero sacándose a sus oponentes a los medios y a un quite por ajustadísimas chicuelinas ante el “escolar” que abrió plaza fueron lo más destacado de su actuación. Con la muleta, ante el primero de su lote, ejemplar que se dejó por el pitón derecho y que resultó más incierto por el izquierdo, consiguió algún pasaje estimable sobre la diestra, aunque con precauciones. Mismas precauciones que tomó ante el quinto lo que hizo que nunca estuviese a gusto y que no se pudiese ver al toro.

Gómez del Pilar recibió a portagayola a sus dos oponentes.
Y Ángel Sánchez se llevó el lote de la corrida. Este estuvo compuesto por dos ejemplares de encastada nobleza que desbordaron en todo momento las ganas y la decisión de su lidiador que evidenció estar todavía verde para estos menesteres. Lo más destacado de Sánchez fue el quite por verónicas al segundo de la tarde.

Quite de Ángel Sánchez al segundo de la tarde.
A buen nivel, sin embargo, estuvieron las cuadrillas, fundamentalmente, las de Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. De la de Gómez del Pilar destacó lidiando al segundo Iván Aguilera quien, además, tuvo que saludar montera en mano junto a su compañero Pedro Cebadera tras banderillear al quinto, astado que recibió un gran puyazo de José Manuel Sangüesa quien resultaría ovacionado al abandonar el ruedo. Y de la de Ángel Sánchez, destacaron todos sus hombres de a pie: Iván García lidiando al tercero y colocando un gran par ante el que cerró plaza; Raúl Ruiz, banderilleando al tercero; y Fernando Sánchez en sus correspondientes turnos de banderillas; todos tuvieron que saludar montera en mano tras colocar los rehiletes.

Iván Aguilera y Pedro Cebadera saludando.
El picador José Manuel Sangüesa fue ovacionado tras el tercio de varas del quinto.
Así lidió Iván García al tercero de la tarde.
Raúl Ruiz y Fernando Sánchez saludando tras banderillear al tercero.
Emilio de Justo corta una oreja y se encumbra con un gran “victorino”

Para el centenario de la efeméride, se contó con la divisa de Victorino Martín, divisa que posee los derechos de aquella antigua ganadería del Marqués de Albaserrada. Ante ella, actuaría una terna compuesta por Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo.

La de Victorino fue una corrida desigualmente presentada, con dos ejemplares como los corridos en primer y tercer lugar de escaso trapío. Resultó también encastada esta corrida. De todo el conjunto, destacó el cornúpeta que cerró plaza que, aunque no estuvo sobrado de fuerzas, fue bravo y noble. También tuvo un lunar negro este encierro, el ejemplar que hizo tercero, inválido que debió ser devuelto a los corrales.

El triunfador de este festejo fue Emilio de Justo quien se apuntó a esta corrida desde el primer momento. A De Justo le correspondió en suerte el gran sexto. Con él, se gustó Emilio en las verónicas de recibo, pero más se gustó en las tres medias con las que remató el mismo. Ya con la muleta, brindó al público y, sin probaturas, citó desde los medios con la mano zurda. Fue este el comienzo de una emotiva y emocionante faena en la que De Justo soñó muletazos con ambas manos, sobre todo, con la mano diestra de la que brotaron unos desmayados de escalofrío. ¡Y los pases de pecho…! Es verdad –y todo hay que decirlo– que la faena no tuvo rotundidad y que, por momentos, supo a poco. Pero todo fue más producto del deseo y de las ganas del torero que por su falta de capacidad. Pero lo que no se podrá negar es la emoción soñada en la monumental venteña con las efímeras obras maestras que brotaron de las muñecas de De Justo ante este “Director” que así se llamó el de Victorino. Llegó la hora de la suerte suprema. Emilio se perfiló y, con él, toda la plaza deseosa de la certera estocada. Sin embargo, la espada cayó baja, aún así, se pidió con fuera la oreja que, finalmente, fue concedida por el palco. Pero, poco importan los trofeos, cuando se siente, se vive y se sueña como lo hizo la monumental venteña con “Director” y Emilio de Justo. Se sacó así el extremeño la espinita de su primera actuación en la que no pudo hacer nada ante el inválido tercero.

Media verónica de Emilio de Justo ante el sexto.
Sensacional muletazo con la mano diestra de Emilio de Justo ante el sexto.
Por su parte. Octavio Chacón, sorteó en primer lugar un astado protestado de salida. Resultó encastado y complicado, sobre todo, por el pitón izquierdo por el que no pasó ni una sola vez. Se dejó un poco por el derecho, aunque se orientó pronto. Con este ejemplar, anduvo muy torero bregando en el recibo. Sin embargo, en la muleta, le faltó aplomo y firmeza ante las complicaciones del de Victorino. Con el cuarto, otro encastado ejemplar con mucho que torear, llevó a cabo un largo e insustancial trasteo en el que se echaron en falta firmeza y decisión.

Octavio Chacón saludando de capa al primero.
Y Daniel Luque firmaría una desigual labor ante el tercero de la tarde, animal que tuvo un gran pitón derecho. Solo las dos iniciales series de derechazos de su trasteo muletero tuvieron cierta estimación. Con su segundo, encastado y noble ejemplar, no llegaría a alcanzar lucimiento en un largo trasteo.

Derechazo de Daniel Luque ante el segundo.
Entre los de plata, destacó la labor de la cuadrilla de Emilio de Justo en el tercio de banderillas del astado que cerró plaza. Fue lidiado de forma magistral por Ángel Gómez y banderilleado de igual manera por Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce. Los tres tuvieron que saludar tras el referido tercio de banderillas.

Así lidió Ángel Gómez al sexto.
Morenito de Arles banderilleando al sexto.
Tanto Ángel Gómez, como Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce tuvieron que saludar.
Oreja para Román, consagración sin espada de Roca Rey y cornada para Manuel Escribano ante encastados “adolfos”

Se cerró el miniciclo con el enfrentamiento entre Roca Rey y los astados de Adolfo Martín. Enfrentamiento, sin duda, de máxima expectación. Tanta, que se llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Incluso el Rey Emérito don Juan Carlos, quien también estuvo presente el día anterior, y su hija la Infanta doña Elena no quisieron perderse tan señalado espectáculo. Y la expectación se vio correspondida con el resultado final, tanto por el juego ofrecido por los atados, como por lo llevado a cabo por Roca Rey y sus compañeros de terna que no fueron otros que Manuel Escribano y Román. Y eso que la corrida comenzó con fuertes protestas hacia la presencia en el palco presidencial de don Gonzalo J. de Villa, quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.

El Rey Emérito y la Infanta Elena estuvieron presentes en la corrida de Adolfo Martín.
Don Juan Carlos también estuvo presente en la corrida de Victorino.
Al iniciar el festejo, se protestó la presencia en el palco presidencial de don Gonzlo J. de Villa,
quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.
La corrida de Adolfo Martín, como las anteriores, tuvo una dispar presentación, aunque, posiblemente, fuese la mejor presentada de las tres. Y también resultó encastada. Destacaron los jugados en los tres últimos puestos, ejemplares de alta nota que fueron ovacionados en el arrastre.

Abrió plaza el sevillano Manuel Escribano quien se fue a portagayola a recibir al primero de la tarde, ejemplar de mucha nobleza. Posteriormente, andaría aseado en el saludo capotero. Intervino en banderillas donde llevó a cabo un vibrante tercio que cerró con un par al violín al quiebro. Sin embargo, con la muleta, instrumentó una larga y poco ceñida faena en la que, además, acortó distancias y ahogó la embestida del “adolfo”. Aún así, consiguió una entonada serie inicial sobre la mano diestra. Con su segundo, uno de los grandes toros de este encierro, el sevillano sí se lució meciendo el capote. También intervino en otro vibrante tercio de banderillas que cerró con un arriesgadísimo par al quiebro pegado a las tablas que levantó al público de los asientos, más por lo arriesgado, que lo fue y mucho, que por su ortodoxa ejecución. Ya con la franela, se fue a los medios donde ejecutó dos ajustados pases cambiados por la espalda que precedieron a dos entonadas series por el pitón derecho. Cambió de mano, Escribano, y comenzaron las protestas desde el tendido por la colocación del sevillano. Aquí comenzó a diluirse el trasteo hasta que, en un descuido del sevillano, se produjo la colada del de Adolfo y la fuerte cornada. Momento que aprovechó un sector del público para reprochar con tono acusatorio las protestas de los “puristas intransigentes”. Estuvieron rápidas las asistencias para trasladar al sevillano a la enfermería de donde ya no volvería a salir. Terminó con este ejemplar Román tras lo cual sonó una fuerte ovación en reconocimiento a lo realizado por el diestro sevillano.

Arriesgado par de Manuel Escribano ante el primero.
Momento en el que las asistencias trasladas a Escribano a la enfermería de la plaza
tras ser herido de gravedad por el cuarto de la tarde.
 Por su parte, Román, sorteó en primer lugar un complicado y orientado ejemplar que se colaba por el pitón derecho y se quedaba corto por el izquierdo. Con este material, el valenciano anduvo firme, tanto con capote, con muleta. Se quitó la espina con el quinto, otro de los grandes ejemplares lidiados por Adolfo Martín. Es verdad que no pudo alcanzar lucimiento con el capote, sin embargo, con la muleta instrumentó buenos muletazos con ambas manos que calaron pronto entre los aficionados. Faena de valor, firmeza, decisicón y torería la de Román que fue rubricada con una estocada ligeramente contraria que fue cobrada tirándose a matar con una fe ciega. Se solicitó con fuerza la oreja que, de forma justa, fue concedida por el palco.

Derechazo de Román ante el quinto de la tarde.
Y Roca Rey se limitó cumplir el trámite ante el tercero de la tarde, un astado complicado por el pitón derecho, pero que se dejó por el izquierdo. No se pudo estirar con el capote, aunque se gustó en una airosa media. Y con la muleta, le faltó convicción en una labor en la que abrevió, aunque sin pasar apuros. Con el buen sexto, anduvo fácil con el capote, aunque sin alcanzar lucimiento. Ya con la muleta, inició sin probaturas con la mano diestra un trasteo en el que instrumentó muletazos largos y de mano muy baja con ambas manos con los que se volvió a meter a Madrid en el bolsillo. Es verdad que le faltó algo de ceñimiento y que la pierna de salida quedó algo retrasada, pero no es menos cierto que se lleva a los toros a esa pierna en la que echa todo el peso del cuerpo durante la ejecución de los muletazos que, como quedó reflejado anteriormente, fueron largos, muy largos y de mano muy baja. La obra estaba hecha. Madrid volvía a estar entregada. Quedaba el refrendo de la estocada. Pero… todo se esfumó por el mal uso de la espada. Pinchó muy bajo en un primer intento. Y cobró la estocada en el segundo, aunque, como el pinchazo, esta también quedó baja. Aún así se solicitó con fuerza el trofeo que no llegó a ser concedido por el palco y el premio a la labor del diestro peruano quedó reducido a una fuerte ovación de un Madrid rendido a los pies de este diestro peruano.


Natural de Roca Rey al "adolfo" que cerró plaza.

domingo, 24 de febrero de 2019

VISTALEGRE (MADRID). SÁBADO, 23 DE FEBRERO DE 2019. FERIA DE INVIERNO. CORRIDA DE TOROS



NUEVO GOLPE EN LA MESA DE EMILIO DE JUSTO

La firmeza, las ganas y la decisión de Emilio de Justo se impusieron en la ya tradicional Corrida de Invierno celebrada en la carabanchelera plaza de Vistalegre. El extremeño salió por la puerta grande tras cortar las dos orejas de un buen ejemplar de la ganadería de Parladé que cerró plaza. Otro trofeo perdería por el mal uso de la espada ante un difícil ejemplar de Victorino Martín. Y poco podría hacer ante un parado astado del Puerto de San Lorenzo. Por su parte, el otro integrante del cartel, Manuel Jesús “El Cid”, evidenció estar ya retirado de los ruedos y dejó escapar un lote de triunfo importante, lote perteneciente a las anteriormente citadas ganaderías que participaban en un desafío ganadero que, finalmente, cayó del lado de la divisa de Victorino Martín.

El sábado 23 de febrero, la plaza de toros de Vistalegre volvía a abrir sus puertas para celebrar una nueva edición, y ya van cuatro, de la denominada como “Corrida de Invierno”. Organizada un año más por la empresa Tauroemoción, esta corrida contaba con el aliciente de enfrentar mano a mano a un matador de toros que iniciaba en este festejo su temporada de despedida de los ruedos, Manuel Jesús “El Cid”, y a otro como Emilio de Justo que viene pegando fuerte para abrirse un hueco en la cima del toreo. Por si esto fuese poco aliciente, además, se anunciaban tres ganaderías como Victorino Martín, Parladé y Puerto de San Lorenzo que se batirían en desafío ganadero.

Los lotes enviados por las ganaderías anunciadas estuvieron bien presentados, en general, y ofrecieron un juego desigual: bravo y noble fue el lote de Parladé; desigual fue el de Victorino, con un toro excepcional, sobre todo, por el pitón derecho que respondió al nombre de “Morisco” que fue lidiado en tercer lugar y que, finalmente, se llevó el premio al Mejor Toro; y otro más difícil y complicado; y algo deslucido, resultó el de Puerto de San Lorenzo.

Entre los de luces, lo más destacado corrió de la mano del extremeño Emilio de Justo quien salió por la puerta grande de la otrora “Chata” tras cortar las dos orejas del último toro del festejo perteneciente a la ganadería de Parladé. Este ejemplar respondía al nombre de “Nardito” y fue un bravo y noble ejemplar al que le faltó un poco de fuerza, un defecto que se agravó tras una voltereta en el tercio de quites. Aun así, llegó a la muleta con nobleza y transmisión sirviendo en bandeja el triunfo a su matador. De Justo recibió a este ejemplar de manera airosa con el capote, incluso llegó a intentar un quite por chicuelinas, pero desistió tras la primera por la voltereta que sufrió el de Parladé. Ya con la muleta se vació en un trasteo en el que dejó formidables muletazos con ambas manos. Es verdad que las series no fueron redondas en su totalidad, pero es cierto que todas tuvieron su argumento. Hubo derechazos y naturales de mucha enjundia, de mucho sabor, de mucho gusto. ¡Y los remates! Simplemente, sensacionales. Una faena que tras una certera estocada le valió al torero extremeño el premio de las dos orejas, trofeos que fueron concedidos a la vez por el palco presidencial. Quizá el premio pudiese resultar un tanto excesivo, aunque sí sería justo viendo el desarrollo de la tarde, pues la firmeza, ganas y decisión de Emilio de Justo durante toda la tarde sí le hicieron acreedor a este trofeo. Un trofeo perdería el torero extremeño por el mal uso de la espada ante el ejemplar de Victorino Martín que le tocó en suerte. Fue el “victorino” un animal incierto, complicado y tobillero con el que De Justo mostró una firmeza impresionante. Aguantó y expuso mucho para, finalmente, conseguir ramillete de majestuosos naturales sacados de uno en uno. La faena estaba hecha, los tendidos estaban con el extremeño y más tras el revolcón, afortunadamente, sin consecuencias que le propinó el de Victorino. Con Vistalegre entregada, Emilio se dispuso a ejecutar la suerte suprema, pero su reiterado fallo redujo el premio a una ovación con saludos. Otra ovación saludaría Emilio de Justo tras su labor ante el primero de su lote, perteneciente a la divisa salmantina de Puerto de San Lorenzo. Fue este un toro con cierta brusquedad que llegó parado al tercio de muleta con un molesto calamocheo a la mitad de las embestidas. A este burel, lo recibió De Justo con unas garbosas verónicas rodilla en tierra; posteriormente, lo puso en suerte con un airoso galleo por chicuelinas; y anduvo variado en el quite. Ya con la muleta, solo pudo mostrar ganas, firmeza y decisión ante la deslucida embestida del de la divisa charra.

Por su parte, Manuel Jesús “El Cid” dejó escapar un lote de triunfo importante. En primer lugar, sorteó un ejemplar de Puerto de San Lorenzo que manseó durante toda la lidia, pero que llegó a meter la cabeza suavidad. Esas embestidas fueron aprovechadas por el sevillano en el saludo capotero dejando un ramillete de buenas verónicas, sin embargo, con la muleta, el de Salteras no llegó a coger el aire al del Puerto. En segundo lugar, lidió al premiado “Morisco” al que instrumentó una larga y desajustada labor con más bajos que altos en la que solo encontró acoplamiento en dos series con la mano diestra. Y un último lugar, lidió un importante toro de Parladé. Fue este un toro bravo, pronto, con mucha nobleza y fijeza. Tras no poder estirarse con el capote, se fue a los medios para comenzar su trasteo muletero. Desbordado por las embestidas del “parladé”, Manuel Jesús acortó las distancias con lo que ahogó las embestidas del burel lo que hizo que la faena fuese una sucesión de pases y más pases ayunos de argumento. Y es que, “El Cid” hace muchos, pero muchos años que dejó de ser aquel gran torero que deslumbró a los aficionados en el primero lustro del siglo XXI. ¡Quién te ha visto y quién te ve, Manuel Jesús! El público del coso carabanchelero le despidió con una cariñosa ovación en este primer festejo de su temporada de despedida en el que el de Salteras evidenció estar ya retirado de los ruedos.



Con suavidad meció el capote "El Cid" ante el toro del Puerto de San Lorenzo
que abrió el festejo.
Muy firme anduvo Emilio de Justo con el deslucido toro
de Puerto de San Lorenzo que hizo segundo.
Dos series con la mano diestra fueron lo más destacado de la desigual labor de "El Cid"
ante "Morisco", gran toro de Victorino Martín jugado en tercer lugar.
Firmeza y decisión también mostró Emilio de Justo ante el segundo Victorino.
Consiguió arrancar un buen ramillete de naturales de uno en uno.
"El Cid" desaprovechó un buen toro de Parladé.
Buena faena de Emilio de Justo ante un buen toro de Parladé.
Fue premiado con las dos orejas.
"El Cid" fue despedido con una cariñosa ovación a la finalización
de este primer festejo de su temporada de despedida.
Victorino Martín recogió el trofeo al Mejor Toro de este desafío ganadero. 
Trofeo que recayó en "Morisco", número 96 que fue lidiado en tercer lugar.


miércoles, 25 de julio de 2018

BURGOS. DOMINGO, 1 DE JULIO DE 2018. FERIA TAURINA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO. CORRIDA DE TOROS



Plaza de toros de Burgos. Domingo, 1 de julio de 2018. Corrida de toros. Feria Taurina de San Pedro y San Pablo. Tres cuartos de entrada

Se jugaron toros de la ganadería de Victorino Martín, bien presentados y parejos a excepción del primero. Resultaron bravos. Segundo, tercero y sexto fueron ovacionados en el arrastre

·         José Ignacio Ramos. Pinchazo, estocada y un descabello: palmas; pinchazo y estocada en lo alto: oreja.
·         Paco Ureña. Dos pinchazos y estocada caída: palmas tras aviso; estocada caída: petición minoritaria.
·         Emilio de Justo. Estocada desprendida de efecto fulminante: oreja; estocada hasta la bola: dos orejas

Terminada la feria, la ganadería de Victorino Martín fue designada como la Mejor Ganadería del serial burgalés.

Información y fotos: Fernando Lozano Sanz


Homenaje a José Ignacio Ramos que volvía a los ruedos por un día
para celebrar los veinticinco años de alternativa.
José Ignacio Ramos
 





Paco Ureña
 





Emilio de Justo