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lunes, 10 de febrero de 2020

VALDEMORILLO (MADRID). PLAZA DE TOROS DE "LA CANDELARIA". DOMINGO, 9 DE FEBRERO DE 2020. CORRIDA DE TOROS. FERIA TAURINA EN HONOR A SAN BLAS Y LA CANDELARIA


DANIEL LUQUE MARCA LA DIFERENCIA


El de Gerena saldría por la puerta grande del valdemorillense coso de “La Candelaria” tras una gran tarde en la que cortaría tres orejas. Le acompañaría en esta salida en hombros el toledano Álvaro Lorenzo quien cortaría una oreja a cada uno de sus oponentes, de forma benévola, tras dos faenas de muy distinto peso a las llevadas a cabo por Luque. Por su parte, López Simón se llevaría un no menos benévolo trofeo del segundo astado de su lote. Se jugó un buen encierro de la divisa salmantina de “Montalvo” del que destacó el corrido en primer lugar para el que se solicitó la vuelta al ruedo.

La segunda corrida de toros de la Feria Taurina de San Blas y La Candelaria de 2020 de la localidad madrileña de Valdemorillo, al igual que el día anterior, también levantó un gran interés entre los aficionados. En ella se anunciaban los diestros Daniel Luque, que el pasado año, realizó una gran temporada en ruedos franceses; el madrileño Alberto López Simón, del que se espera vuelva a reeditar éxitos de temporadas pasadas; y el toledano Álvaro Lorenzo, uno de los jóvenes diestros en los que los aficionados siguen depositando sus esperanzas. Completaba el cartel la prestigiosa ganadería salmantina de “Montalvo”. Tal fue la expectación generada que el público volvió a llenar el coso de “La Candelaria” en casi las tres cuartas partes de su aforo. Sin embargo, la expectación creada fue respondida a medias tras lo visto en el ruedo valdemorillense. Sí respondió el juego de los astados de la divisa salmantina. Y, entre los de luces, solo Daniel Luque estuvo a la altura de las expectativas. Por su parte, López Simón y Álvaro Lorenzo estuvieron muy debajo de lo esperado.

El lote enviado por la divisa salmantina, en general, estuvo bien presentado, aunque sin exageraciones. Los toros tuvieron cuajo y fueron hondos, aunque no se comieron a nadie por delante. Solo tercero y sexto desentonaron de esta buena presentación. Y, en lo que al juego se refiere, todos, en mayor o menor medida, ofrecieron muchas posibilidades de lucimiento. Entre todos ellos, destacó el corrido en primer lugar, un ejemplar que, cierto es, no estuvo muy sobrado de fuerzas, pero que tuvo temple, son, nobleza, clase y calidad en sus embestidas. Se le pidió fuertemente la vuelta al ruedo póstuma, premio que no fue concedido por el palco presidencial lo que motivó que el respetable le dedicase una sonora bronca. Quizá la justeza de fuerza, fuese el argumento para avalar la no concesión del citado premio. Aun así, fue arrastrado entre una clamorosa ovación. Este ejemplar estaba marcado con el número 54, fue negro de pelo, nació en agosto de 2015, dio en la báscula un peso de 525 kilos y respondía al nombre de “Cantor”. Correspondió en suerte a Daniel Luque quien firmó una gran obra de arte, tanto con el capote, como con la muleta. Con solo un capotazo de tanteo, dibujó artísticas verónicas. Meció el capote con suavidad, temple y gusto, mucho gusto. La media de remate fue un cartel de toros. Lo cuidó en varas y cambió el tercio con un leve picotazo. E intervino en quites con una delicadez exquisita por cordobinas. Ya con la muleta, firmó bellos muletazos con ambas manos, templados, ligados… Resultaron mejores dos series de naturales, pero no hay que echar en el olvido los firmados con la mano diestra. Confiado, se echó de rodillas y el gran “Cantor” le recordó que era bravo y le levantó del suelo, afortunadamente, sin mayores consecuencias. Repuesto del pequeño susto, interpretó sus características luquesinas que precedieron a la estocada final. El público en pie, solicitó con fuerza las dos orejas para Luque, incluso antes de que cayese “Cantor” que se tragó la muerte y tardó en echarse. Se le concedió, finalmente, el doble trofeo a Daniel Luque, un doble trofeo que pasearía tras la gran y cerradísima ovación con la que el respetable despidió a “Cantor” tras la negativa de la presidencia de premiar al de “Montalvo” con la vuelta al ruedo póstuma.

Una oreja más cortaría Luque del segundo astado de su lote. Como “Cantor”, fue este un ejemplar bien presentado, aunque sin exageraciones. Fue manejable, aunque tuvo muchos matices. Tampoco estuvo sobrado de fuerzas, defecto que se agravó con la voltereta que sufrió al inicio del segundo tercio. Se gustó el de Gerena en el saludo capotero por verónicas con la rodilla flexionada que remató con tres medias de escalofrío. Ya con la muleta, inició la faena por estatuarios que remató con desprecios y trincherazos de mucho gusto y pellizco. Ya en el toreo fundamental, no llegó a ser redonda la faena, aunque dejó muchos detalles con ambas manos, sobre todo, con la mano zurda. Fue entonces cuando dibujó los mejores momentos de la faena dando distancia al “montalvo”. Culminaría su obra de una certera estocada que llevaba al esportón del diestro sevillano el anteriormente citado apéndice auricular.

Por su parte, Álvaro Lorenzo cortaría una oreja a cada uno de sus oponentes. El primero de su lote fue un animal con cuajo, hondo, aunque feo de cara, estrecho de sienes y acapachado de cuerna. Tuvo nobleza, el de “Montalvo”, aunque no estuvo sobrado de fuerzas. Lorenzo no pasaría de aseado manejando el percal. Y, con la franela, se perdería en una larga faena de pases y pases, fundamentalmente, con la diestra en la que atosigó al toro y en la que vació sus embestidas hacia afuera. De esta labor, solo se podría destacar dos medio entonadas series al inicio del trasteo en las que sí dio sitio al toro y las manoletinas que precedieron a una estocada trasera y caída. El segundo de su lote, fue el toro de más feas hechuras del encierro: vareado de carnes y bizco del pitón derecho. Aun así, resultó noble el ejemplar. Tuvo un poco más de fuerza que sus hermanos. Aunque es verdad que apenas fue picado pues en su único encuentro con el caballo, el piquero salió despedido de la montura al romperse la vara. Aun así, Lorenzo solicitó el cambio de tercio que fue concedido por el palco. Con este ejemplar, no acabó de estirarse Lorenzo con el capote y, con la muleta, llevaría a cabo un largo e insustancial trasteo en el que solo destacaron las manoletinas finales que precedieron a una estocada caída.

Completó la terna López Simón quien, ante su primer oponente, un astado bien presentado, manejable, aunque le costase tomar los engaños, no estaría a gusto. No terminó de acoplarse con el capote ni el saludo ni en el quite. Y, con la muleta, llevaría a cabo un embarullado trasteo en el que faltó temple y poso y en el que atosigó y ahogó al toro. Con su segundo, quinto de la tarde, otro bien presentado ejemplar y de una gran calidad, no pasaría de aseado en el recibo capotero. Y, con la muleta, por momentos, se mostraría encimista, embarullado y acelerado en un desigual trasteo con ambas manos en el que, todo hay que decirlo, hubo pasajes aislados de cierta estimación. Una estocada final precedería a la concesión de uu trofeo. En el anterior, no pasó de saludar una ovación tras escuchar un recado presidencial.

Ficha del festejo:
Plaza de toros de “La Candelaria”, Valdemorillo (Madrid).
Feria Taurina en honor a San Blas y La Candelaria.
Domingo, 9 de febrero de 2020. Corrida de toros.
Algo menos de tres cuartos del aforo cubiertos.
Se lidiaron seis toros de la ganadería de “Montalvo”. Desiguales de presentación. En general, de buen juego. Primero, cuarto, quinto y sexto fueron ovacionados en el arrastre. Entre todos, destacó el jugado en primer lugar de nombre “Cantor”, número 54, negro de capa, nacido en agosto de 2015 y de 525 kilos para el que se pidió con fuerza la vuelta al ruedo póstuma.
-DANIEL LUQUE: dos orejas y oreja.
-LÓPEZ SIMÓN: ovación con saludos tras aviso y oreja.
-ÁLVARO LORENZO: oreja y oreja.
Observaciones:
Al terminar el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional.

martes, 4 de junio de 2019

LAS VENTAS (MADRID). 28, 29 Y 30 DE MAYO DE 2019. FERIA DE SAN ISIDRO - CENTENARIO DEL DEBUT DE LA GANADERÍA DEL MARQUÉS DE ALBASERRADA EN MADRID


LOS ALBASERRADA GANARON LOS DUELOS
  • Emilio de Justo y Román consiguen cortar una oreja. Mientras que Fernando Robleño dio una vuelta al ruedo.
  • Roca Rey perdió un importante triunfo por el mal uso de la espada.
  • Fuerte cornada a Manuel Escribano.

El 29 de mayo de 1919, la ganadería del Marqués de Albaserrada hacía su presentación en Madrid. Así, con motivo de celebración del centenario de aquella efeméride, la empresa Plaza 1, gestora de la plaza de toros de Las Ventas, programó tres corridas de toros en torno a la fecha conmemorativa en las que se lidiarían las tres ganaderías que, en la actualidad, poseen esa procedencia. Estas ganaderías no son otras que las de José Escolar, Victorino Martín, poseedora de los derechos de aquella legendaria vacada, y Adolfo Martín. Además, este miniciclo contaba con el aliciente añadido de ver a uno de los toreros más destacados del actual escalafón, el peruano Roca Rey, anunciado con una de estas ganaderías, concretamente la de Adolfo Martín. Un emparejamiento que salió de aquel tan comentado “bombo” y que ha sido el causante de la ausencia de varias de las actuales figuras en el presente serial isidril.

Este miniciclo despertó gran expectación entre la afición. Sin embargo, esta expectación no se llegó a ver correspondida del todo con el resultado final. Sí respondieron, en mayor o menor medida, a esta expectación las vacadas anunciadas. Sin embargo, los diestros actuantes no estuvieron a la altura. Solo Fernando Robleño que estoqueó la de Escolar; Emilio de Justo, anunciado con la de Victorino; y Román, acartelado en el final del ciclo con la de Adolfo, fueron los únicos diestros que llegaron a pasear el anillo venteño. Y solo De Justo y Román lo hicieron con una oreja. Sin duda, también lo habría podido pasear Roca Rey y con un doble trofeo auricular, sin embargo, su fallo con la espada se llevó tal posibilidad. Gómez del Pilar, Ángel Sánchez, Octavio Chacón y Daniel Luque tuvieron una suerte dispar. Por su parte, Manuel Escribano corrió la peor suerte al resultar corneado de gravedad en el último festejo de este miniciclo.

Los de José Escolar, por encima de la terna en tarde ventosa

Los astados de la ganadería de José Escolar fueron los encargados de abrir este miniciclo. Unos atados que fueron lidiados por la terna compuesta por Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez.

Los de Escolar, desigualmente presentados, resultaron encastados y, a excepción del complicado primero, ofrecieron buen juego. Sin embargo, el molesto viento presente durante todo el espectáculo, unido a otras cuestiones, hizo que la terna no aprovechase la condición de los de Escolar. Esta señalada inclemencia meteorológica fue la causante de que se cambiasen los terrenos. Así, tanto los recibos capoteros, como las faenas de muleta se desarrollaron, fundamentalmente, al abrigo de los tendidos de sol.

Abrió plaza Fernando Robleño quien pechó con el complicado e incierto astado que hizo primero con el que apenas pudo hacer nada. Con el cuarto, astado con un gran pitón derecho, se mostró muy torero en los lances de recibo, para ya en la muleta, acortar distancias con el burel con lo que ahogó las embestidas de este. Aún así, consiguió pasajes estimables con la mano diestra, fundamentalmente, en las dos últimas series. Se mostró eficaz manejando los aceros lo que provocó que se le pidiese la oreja que, finalmente, no fue concedida por el palco.

Momento de la faena de Fernando Robleño ante el cuarto de la tarde.
El siguiente en actuar fue Gómez del Pilar quien se fue a portagayola a recibir a sus dos oponentes. Estos dos momentos, unidos a su buen manejo capotero sacándose a sus oponentes a los medios y a un quite por ajustadísimas chicuelinas ante el “escolar” que abrió plaza fueron lo más destacado de su actuación. Con la muleta, ante el primero de su lote, ejemplar que se dejó por el pitón derecho y que resultó más incierto por el izquierdo, consiguió algún pasaje estimable sobre la diestra, aunque con precauciones. Mismas precauciones que tomó ante el quinto lo que hizo que nunca estuviese a gusto y que no se pudiese ver al toro.

Gómez del Pilar recibió a portagayola a sus dos oponentes.
Y Ángel Sánchez se llevó el lote de la corrida. Este estuvo compuesto por dos ejemplares de encastada nobleza que desbordaron en todo momento las ganas y la decisión de su lidiador que evidenció estar todavía verde para estos menesteres. Lo más destacado de Sánchez fue el quite por verónicas al segundo de la tarde.

Quite de Ángel Sánchez al segundo de la tarde.
A buen nivel, sin embargo, estuvieron las cuadrillas, fundamentalmente, las de Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. De la de Gómez del Pilar destacó lidiando al segundo Iván Aguilera quien, además, tuvo que saludar montera en mano junto a su compañero Pedro Cebadera tras banderillear al quinto, astado que recibió un gran puyazo de José Manuel Sangüesa quien resultaría ovacionado al abandonar el ruedo. Y de la de Ángel Sánchez, destacaron todos sus hombres de a pie: Iván García lidiando al tercero y colocando un gran par ante el que cerró plaza; Raúl Ruiz, banderilleando al tercero; y Fernando Sánchez en sus correspondientes turnos de banderillas; todos tuvieron que saludar montera en mano tras colocar los rehiletes.

Iván Aguilera y Pedro Cebadera saludando.
El picador José Manuel Sangüesa fue ovacionado tras el tercio de varas del quinto.
Así lidió Iván García al tercero de la tarde.
Raúl Ruiz y Fernando Sánchez saludando tras banderillear al tercero.
Emilio de Justo corta una oreja y se encumbra con un gran “victorino”

Para el centenario de la efeméride, se contó con la divisa de Victorino Martín, divisa que posee los derechos de aquella antigua ganadería del Marqués de Albaserrada. Ante ella, actuaría una terna compuesta por Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo.

La de Victorino fue una corrida desigualmente presentada, con dos ejemplares como los corridos en primer y tercer lugar de escaso trapío. Resultó también encastada esta corrida. De todo el conjunto, destacó el cornúpeta que cerró plaza que, aunque no estuvo sobrado de fuerzas, fue bravo y noble. También tuvo un lunar negro este encierro, el ejemplar que hizo tercero, inválido que debió ser devuelto a los corrales.

El triunfador de este festejo fue Emilio de Justo quien se apuntó a esta corrida desde el primer momento. A De Justo le correspondió en suerte el gran sexto. Con él, se gustó Emilio en las verónicas de recibo, pero más se gustó en las tres medias con las que remató el mismo. Ya con la muleta, brindó al público y, sin probaturas, citó desde los medios con la mano zurda. Fue este el comienzo de una emotiva y emocionante faena en la que De Justo soñó muletazos con ambas manos, sobre todo, con la mano diestra de la que brotaron unos desmayados de escalofrío. ¡Y los pases de pecho…! Es verdad –y todo hay que decirlo– que la faena no tuvo rotundidad y que, por momentos, supo a poco. Pero todo fue más producto del deseo y de las ganas del torero que por su falta de capacidad. Pero lo que no se podrá negar es la emoción soñada en la monumental venteña con las efímeras obras maestras que brotaron de las muñecas de De Justo ante este “Director” que así se llamó el de Victorino. Llegó la hora de la suerte suprema. Emilio se perfiló y, con él, toda la plaza deseosa de la certera estocada. Sin embargo, la espada cayó baja, aún así, se pidió con fuera la oreja que, finalmente, fue concedida por el palco. Pero, poco importan los trofeos, cuando se siente, se vive y se sueña como lo hizo la monumental venteña con “Director” y Emilio de Justo. Se sacó así el extremeño la espinita de su primera actuación en la que no pudo hacer nada ante el inválido tercero.

Media verónica de Emilio de Justo ante el sexto.
Sensacional muletazo con la mano diestra de Emilio de Justo ante el sexto.
Por su parte. Octavio Chacón, sorteó en primer lugar un astado protestado de salida. Resultó encastado y complicado, sobre todo, por el pitón izquierdo por el que no pasó ni una sola vez. Se dejó un poco por el derecho, aunque se orientó pronto. Con este ejemplar, anduvo muy torero bregando en el recibo. Sin embargo, en la muleta, le faltó aplomo y firmeza ante las complicaciones del de Victorino. Con el cuarto, otro encastado ejemplar con mucho que torear, llevó a cabo un largo e insustancial trasteo en el que se echaron en falta firmeza y decisión.

Octavio Chacón saludando de capa al primero.
Y Daniel Luque firmaría una desigual labor ante el tercero de la tarde, animal que tuvo un gran pitón derecho. Solo las dos iniciales series de derechazos de su trasteo muletero tuvieron cierta estimación. Con su segundo, encastado y noble ejemplar, no llegaría a alcanzar lucimiento en un largo trasteo.

Derechazo de Daniel Luque ante el segundo.
Entre los de plata, destacó la labor de la cuadrilla de Emilio de Justo en el tercio de banderillas del astado que cerró plaza. Fue lidiado de forma magistral por Ángel Gómez y banderilleado de igual manera por Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce. Los tres tuvieron que saludar tras el referido tercio de banderillas.

Así lidió Ángel Gómez al sexto.
Morenito de Arles banderilleando al sexto.
Tanto Ángel Gómez, como Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce tuvieron que saludar.
Oreja para Román, consagración sin espada de Roca Rey y cornada para Manuel Escribano ante encastados “adolfos”

Se cerró el miniciclo con el enfrentamiento entre Roca Rey y los astados de Adolfo Martín. Enfrentamiento, sin duda, de máxima expectación. Tanta, que se llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Incluso el Rey Emérito don Juan Carlos, quien también estuvo presente el día anterior, y su hija la Infanta doña Elena no quisieron perderse tan señalado espectáculo. Y la expectación se vio correspondida con el resultado final, tanto por el juego ofrecido por los atados, como por lo llevado a cabo por Roca Rey y sus compañeros de terna que no fueron otros que Manuel Escribano y Román. Y eso que la corrida comenzó con fuertes protestas hacia la presencia en el palco presidencial de don Gonzalo J. de Villa, quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.

El Rey Emérito y la Infanta Elena estuvieron presentes en la corrida de Adolfo Martín.
Don Juan Carlos también estuvo presente en la corrida de Victorino.
Al iniciar el festejo, se protestó la presencia en el palco presidencial de don Gonzlo J. de Villa,
quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.
La corrida de Adolfo Martín, como las anteriores, tuvo una dispar presentación, aunque, posiblemente, fuese la mejor presentada de las tres. Y también resultó encastada. Destacaron los jugados en los tres últimos puestos, ejemplares de alta nota que fueron ovacionados en el arrastre.

Abrió plaza el sevillano Manuel Escribano quien se fue a portagayola a recibir al primero de la tarde, ejemplar de mucha nobleza. Posteriormente, andaría aseado en el saludo capotero. Intervino en banderillas donde llevó a cabo un vibrante tercio que cerró con un par al violín al quiebro. Sin embargo, con la muleta, instrumentó una larga y poco ceñida faena en la que, además, acortó distancias y ahogó la embestida del “adolfo”. Aún así, consiguió una entonada serie inicial sobre la mano diestra. Con su segundo, uno de los grandes toros de este encierro, el sevillano sí se lució meciendo el capote. También intervino en otro vibrante tercio de banderillas que cerró con un arriesgadísimo par al quiebro pegado a las tablas que levantó al público de los asientos, más por lo arriesgado, que lo fue y mucho, que por su ortodoxa ejecución. Ya con la franela, se fue a los medios donde ejecutó dos ajustados pases cambiados por la espalda que precedieron a dos entonadas series por el pitón derecho. Cambió de mano, Escribano, y comenzaron las protestas desde el tendido por la colocación del sevillano. Aquí comenzó a diluirse el trasteo hasta que, en un descuido del sevillano, se produjo la colada del de Adolfo y la fuerte cornada. Momento que aprovechó un sector del público para reprochar con tono acusatorio las protestas de los “puristas intransigentes”. Estuvieron rápidas las asistencias para trasladar al sevillano a la enfermería de donde ya no volvería a salir. Terminó con este ejemplar Román tras lo cual sonó una fuerte ovación en reconocimiento a lo realizado por el diestro sevillano.

Arriesgado par de Manuel Escribano ante el primero.
Momento en el que las asistencias trasladas a Escribano a la enfermería de la plaza
tras ser herido de gravedad por el cuarto de la tarde.
 Por su parte, Román, sorteó en primer lugar un complicado y orientado ejemplar que se colaba por el pitón derecho y se quedaba corto por el izquierdo. Con este material, el valenciano anduvo firme, tanto con capote, con muleta. Se quitó la espina con el quinto, otro de los grandes ejemplares lidiados por Adolfo Martín. Es verdad que no pudo alcanzar lucimiento con el capote, sin embargo, con la muleta instrumentó buenos muletazos con ambas manos que calaron pronto entre los aficionados. Faena de valor, firmeza, decisicón y torería la de Román que fue rubricada con una estocada ligeramente contraria que fue cobrada tirándose a matar con una fe ciega. Se solicitó con fuerza la oreja que, de forma justa, fue concedida por el palco.

Derechazo de Román ante el quinto de la tarde.
Y Roca Rey se limitó cumplir el trámite ante el tercero de la tarde, un astado complicado por el pitón derecho, pero que se dejó por el izquierdo. No se pudo estirar con el capote, aunque se gustó en una airosa media. Y con la muleta, le faltó convicción en una labor en la que abrevió, aunque sin pasar apuros. Con el buen sexto, anduvo fácil con el capote, aunque sin alcanzar lucimiento. Ya con la muleta, inició sin probaturas con la mano diestra un trasteo en el que instrumentó muletazos largos y de mano muy baja con ambas manos con los que se volvió a meter a Madrid en el bolsillo. Es verdad que le faltó algo de ceñimiento y que la pierna de salida quedó algo retrasada, pero no es menos cierto que se lleva a los toros a esa pierna en la que echa todo el peso del cuerpo durante la ejecución de los muletazos que, como quedó reflejado anteriormente, fueron largos, muy largos y de mano muy baja. La obra estaba hecha. Madrid volvía a estar entregada. Quedaba el refrendo de la estocada. Pero… todo se esfumó por el mal uso de la espada. Pinchó muy bajo en un primer intento. Y cobró la estocada en el segundo, aunque, como el pinchazo, esta también quedó baja. Aún así se solicitó con fuerza el trofeo que no llegó a ser concedido por el palco y el premio a la labor del diestro peruano quedó reducido a una fuerte ovación de un Madrid rendido a los pies de este diestro peruano.


Natural de Roca Rey al "adolfo" que cerró plaza.

miércoles, 4 de abril de 2018

LAS VENTAS (MADRID). DOMINGO, 1 DE ABRIL DE 2018. CORRIDA DE TOROS. FESTIVIDAD DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN



PUERTA GRANDE A LA DEICISIÓN DE ÁLVARO LORENZO


Álvaro Lorenzo se alzó como claro triunfador del segundo festejo de la temporada venteña al salir por la puerta grande de la monumental madrileña tras cortar tres orejas al mejor lote del buen encierro de la ganadería de “Toros de El Torero” en el que destacó el ejemplar jugado en último lugar que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Completaron el cartel de actuantes David Mora que dio una vuelta al ruedo tras la lidia de su segundo y Daniel Luque que vio silenciada su actuación.

Domingo de Resurrección. Fecha tradicional en el calendario taurino. La plaza de toros de Las Ventas abre sus puertas para acoger el segundo festejo de la temporada madrileña. En esta ocasión, una interesante corrida de toros en la que se anuncian para hacer el paseíllo David Mora, Daniel Luque y Álvaro Lorenzo quienes se las verán ante astados de la ganadería de “Toros de El Torero”.

Estuvo bien presentado el encierro enviado por la divisa gaditana. Y, en general, posibilitó el lucimiento de la terna actuante, aunque tuviese el mal endémico de la justeza de fuerzas. Como nota negativa, el astado jugado en cuarto lugar, un manso de libro que buscó la huida continuamente, aunque cierto es que tuvo la virtud de la humillación. Y, como nota positiva, el toro que cerró plaza, un bravo ejemplar que respondía al nombre de “Viscoso” y que, todo hay que decirlo, fue premiado con una generosa vuelta al ruedo en el arrastre. Que fue un toro importante, sin duda; que tuvo muy buen comportamiento en el tercio de banderillas donde fue bregado de forma magistral por Sergio Aguilar, también; que llegó con fijeza, nobleza y prontitud al tercio final, cierto; pero que apenas se le vio en el caballo, tampoco hay que dudarlo: tomó dos varas en las que, únicamente, Francisco Javier Sánchez se limitó a marcar el puyazo, arriba, es cierto, pero sin apretar apenas y en las que, simplemente, el de “El Torero” se dejó. Además, acudió poco menos que al relance al segundo encuentro con el picador.

El triunfador del festejo fue el toledano Álvaro Lorenzo quien, a su finalización, saldría en hombros por el umbral de la puerta grande del coso venteño tras cortar tres orejas al lote que le correspondió en el sorteo matutino. Un sorteo que le emparejó con “Viscoso” al que Lorenzo le cortó las dos orejas tras una vibrante, emocionante y muy decidida faena de muleta que inició por estatuarios rematados con un pase del desprecio que fue un auténtico cartel de toros. Después se proseguirían las series con ambas manos en las que destacaron los bellos remates. Sobresalieron las series interpretadas con la mano izquierda, sobre todo, la última en la que hubo naturales hondos, profundos, enjundiosos y de muy bella confección. Bello y enjundioso también fue el torero remate de faena por doblones sin la ayuda cambiándose la muleta de mano en cada muletazo. Para entonces, la plaza ya estaba enloquecida y poco importó que la espada cayese caída, valga la redundancia, para que la presidencia concediese el doble trofeo fuertemente solicitado por el público.

Otra oreja cortaría Álvaro Lorenzo del primero de su lote, un noble ejemplar, justo de fuerza, al que el toledano instrumentó un irregular trasteo sobre la mano zurda en el que hubo momentos aislados estimables. Unas ajustadas bernadinas precedieron a una estocada caída, pero de efecto que hizo que el público solicitase con fuerza el trofeo.

Por su parte, David Mora daría una vuelta al ruedo tras su actuación ante el segundo de su lote, un manso ejemplar que buscó siempre la huida, aunque tuvo la virtud de la humillación a pesar de ser muy mal lidiado, tanto en el tercio de varas, como en el de banderillas. Lo aprovechó de forma inteligente Mora en series sobre la mano diestra en las que dejó muy puesta la muleta al toro y en la que consiguió momentos muy meritorios. Más deslucida resultó la faena las veces que David se echó la muleta a la mano izquierda pues aquí no acertó a fijar la embestida del huidizo burel. Tras una estocada baja, se le pidió con fuerza la oreja que, sin embargo, no fue concedida por el palco presidencial. Con el que abrió plaza, toro manejable, justo de fuerza, se lució David Mora manejando el percal por verónicas, tanto en el recibo, como en el quite. Sin embargo, con la pañosa, instrumentó un trasteo con ambas manos ayuno de transmisión.

Completó la terna Daniel Luque quien solo brilló manejando el capote ante el segundo de la tarde, astado con un aceptable pitón izquierdo que tampoco estuvo sobrado de fuerzas. Lo recibió de forma muy torera por verónicas que remató con un delantal y una media y galleó por garbosas chicuelinas para poner al toro en suerte en el primer encuentro con las plazas montadas. Sin embargo, con la muleta, se perdió en una larga faena de pases y más pases con la mano izquierda que apenas dijeron nada. Con el quinto, un toro que iba y venía sin entrega, se alargó en una anodina actuación.

Solo lució con el capote David Mora ante el que abrió plaza.
El toreo de capote de Daniel Luque ante el segundo del festejo
fue lo más de destacado de su actuación.
Al natural conseguiría algunos momentos estimables Álvaro Lorenzo
ante el primero de su lote.
Se lució David Mora toreando con la mano diestra ante el manso cuarto
al que dejó la muleta muy puesta.
Larga y anodina resultó la labor de Daniel Luque ante el quinto.
Al natural llegaron los mejores momentos de la vibrante, emocionante
y decidida faena de Álvaro Lorenzo ante el importante
astado de "Toros de El Torero" que cerró plaza.
Respondió al nombre de "Viscoso" y fue premiado
con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Ángel Otero tuvo que saludar montera en mano tras parear
al primer toro del encierro.
El picador Francisco Javier Sánchez fue ovacionado
tras picar al que cerró plaza.
Este toreo fue magistralmente lidiado por Sergio Aguilar
La presidencia del festejo tomó varias decisiones controvertidas.