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martes, 4 de junio de 2019

LAS VENTAS (MADRID). 28, 29 Y 30 DE MAYO DE 2019. FERIA DE SAN ISIDRO - CENTENARIO DEL DEBUT DE LA GANADERÍA DEL MARQUÉS DE ALBASERRADA EN MADRID


LOS ALBASERRADA GANARON LOS DUELOS
  • Emilio de Justo y Román consiguen cortar una oreja. Mientras que Fernando Robleño dio una vuelta al ruedo.
  • Roca Rey perdió un importante triunfo por el mal uso de la espada.
  • Fuerte cornada a Manuel Escribano.

El 29 de mayo de 1919, la ganadería del Marqués de Albaserrada hacía su presentación en Madrid. Así, con motivo de celebración del centenario de aquella efeméride, la empresa Plaza 1, gestora de la plaza de toros de Las Ventas, programó tres corridas de toros en torno a la fecha conmemorativa en las que se lidiarían las tres ganaderías que, en la actualidad, poseen esa procedencia. Estas ganaderías no son otras que las de José Escolar, Victorino Martín, poseedora de los derechos de aquella legendaria vacada, y Adolfo Martín. Además, este miniciclo contaba con el aliciente añadido de ver a uno de los toreros más destacados del actual escalafón, el peruano Roca Rey, anunciado con una de estas ganaderías, concretamente la de Adolfo Martín. Un emparejamiento que salió de aquel tan comentado “bombo” y que ha sido el causante de la ausencia de varias de las actuales figuras en el presente serial isidril.

Este miniciclo despertó gran expectación entre la afición. Sin embargo, esta expectación no se llegó a ver correspondida del todo con el resultado final. Sí respondieron, en mayor o menor medida, a esta expectación las vacadas anunciadas. Sin embargo, los diestros actuantes no estuvieron a la altura. Solo Fernando Robleño que estoqueó la de Escolar; Emilio de Justo, anunciado con la de Victorino; y Román, acartelado en el final del ciclo con la de Adolfo, fueron los únicos diestros que llegaron a pasear el anillo venteño. Y solo De Justo y Román lo hicieron con una oreja. Sin duda, también lo habría podido pasear Roca Rey y con un doble trofeo auricular, sin embargo, su fallo con la espada se llevó tal posibilidad. Gómez del Pilar, Ángel Sánchez, Octavio Chacón y Daniel Luque tuvieron una suerte dispar. Por su parte, Manuel Escribano corrió la peor suerte al resultar corneado de gravedad en el último festejo de este miniciclo.

Los de José Escolar, por encima de la terna en tarde ventosa

Los astados de la ganadería de José Escolar fueron los encargados de abrir este miniciclo. Unos atados que fueron lidiados por la terna compuesta por Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez.

Los de Escolar, desigualmente presentados, resultaron encastados y, a excepción del complicado primero, ofrecieron buen juego. Sin embargo, el molesto viento presente durante todo el espectáculo, unido a otras cuestiones, hizo que la terna no aprovechase la condición de los de Escolar. Esta señalada inclemencia meteorológica fue la causante de que se cambiasen los terrenos. Así, tanto los recibos capoteros, como las faenas de muleta se desarrollaron, fundamentalmente, al abrigo de los tendidos de sol.

Abrió plaza Fernando Robleño quien pechó con el complicado e incierto astado que hizo primero con el que apenas pudo hacer nada. Con el cuarto, astado con un gran pitón derecho, se mostró muy torero en los lances de recibo, para ya en la muleta, acortar distancias con el burel con lo que ahogó las embestidas de este. Aún así, consiguió pasajes estimables con la mano diestra, fundamentalmente, en las dos últimas series. Se mostró eficaz manejando los aceros lo que provocó que se le pidiese la oreja que, finalmente, no fue concedida por el palco.

Momento de la faena de Fernando Robleño ante el cuarto de la tarde.
El siguiente en actuar fue Gómez del Pilar quien se fue a portagayola a recibir a sus dos oponentes. Estos dos momentos, unidos a su buen manejo capotero sacándose a sus oponentes a los medios y a un quite por ajustadísimas chicuelinas ante el “escolar” que abrió plaza fueron lo más destacado de su actuación. Con la muleta, ante el primero de su lote, ejemplar que se dejó por el pitón derecho y que resultó más incierto por el izquierdo, consiguió algún pasaje estimable sobre la diestra, aunque con precauciones. Mismas precauciones que tomó ante el quinto lo que hizo que nunca estuviese a gusto y que no se pudiese ver al toro.

Gómez del Pilar recibió a portagayola a sus dos oponentes.
Y Ángel Sánchez se llevó el lote de la corrida. Este estuvo compuesto por dos ejemplares de encastada nobleza que desbordaron en todo momento las ganas y la decisión de su lidiador que evidenció estar todavía verde para estos menesteres. Lo más destacado de Sánchez fue el quite por verónicas al segundo de la tarde.

Quite de Ángel Sánchez al segundo de la tarde.
A buen nivel, sin embargo, estuvieron las cuadrillas, fundamentalmente, las de Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. De la de Gómez del Pilar destacó lidiando al segundo Iván Aguilera quien, además, tuvo que saludar montera en mano junto a su compañero Pedro Cebadera tras banderillear al quinto, astado que recibió un gran puyazo de José Manuel Sangüesa quien resultaría ovacionado al abandonar el ruedo. Y de la de Ángel Sánchez, destacaron todos sus hombres de a pie: Iván García lidiando al tercero y colocando un gran par ante el que cerró plaza; Raúl Ruiz, banderilleando al tercero; y Fernando Sánchez en sus correspondientes turnos de banderillas; todos tuvieron que saludar montera en mano tras colocar los rehiletes.

Iván Aguilera y Pedro Cebadera saludando.
El picador José Manuel Sangüesa fue ovacionado tras el tercio de varas del quinto.
Así lidió Iván García al tercero de la tarde.
Raúl Ruiz y Fernando Sánchez saludando tras banderillear al tercero.
Emilio de Justo corta una oreja y se encumbra con un gran “victorino”

Para el centenario de la efeméride, se contó con la divisa de Victorino Martín, divisa que posee los derechos de aquella antigua ganadería del Marqués de Albaserrada. Ante ella, actuaría una terna compuesta por Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo.

La de Victorino fue una corrida desigualmente presentada, con dos ejemplares como los corridos en primer y tercer lugar de escaso trapío. Resultó también encastada esta corrida. De todo el conjunto, destacó el cornúpeta que cerró plaza que, aunque no estuvo sobrado de fuerzas, fue bravo y noble. También tuvo un lunar negro este encierro, el ejemplar que hizo tercero, inválido que debió ser devuelto a los corrales.

El triunfador de este festejo fue Emilio de Justo quien se apuntó a esta corrida desde el primer momento. A De Justo le correspondió en suerte el gran sexto. Con él, se gustó Emilio en las verónicas de recibo, pero más se gustó en las tres medias con las que remató el mismo. Ya con la muleta, brindó al público y, sin probaturas, citó desde los medios con la mano zurda. Fue este el comienzo de una emotiva y emocionante faena en la que De Justo soñó muletazos con ambas manos, sobre todo, con la mano diestra de la que brotaron unos desmayados de escalofrío. ¡Y los pases de pecho…! Es verdad –y todo hay que decirlo– que la faena no tuvo rotundidad y que, por momentos, supo a poco. Pero todo fue más producto del deseo y de las ganas del torero que por su falta de capacidad. Pero lo que no se podrá negar es la emoción soñada en la monumental venteña con las efímeras obras maestras que brotaron de las muñecas de De Justo ante este “Director” que así se llamó el de Victorino. Llegó la hora de la suerte suprema. Emilio se perfiló y, con él, toda la plaza deseosa de la certera estocada. Sin embargo, la espada cayó baja, aún así, se pidió con fuera la oreja que, finalmente, fue concedida por el palco. Pero, poco importan los trofeos, cuando se siente, se vive y se sueña como lo hizo la monumental venteña con “Director” y Emilio de Justo. Se sacó así el extremeño la espinita de su primera actuación en la que no pudo hacer nada ante el inválido tercero.

Media verónica de Emilio de Justo ante el sexto.
Sensacional muletazo con la mano diestra de Emilio de Justo ante el sexto.
Por su parte. Octavio Chacón, sorteó en primer lugar un astado protestado de salida. Resultó encastado y complicado, sobre todo, por el pitón izquierdo por el que no pasó ni una sola vez. Se dejó un poco por el derecho, aunque se orientó pronto. Con este ejemplar, anduvo muy torero bregando en el recibo. Sin embargo, en la muleta, le faltó aplomo y firmeza ante las complicaciones del de Victorino. Con el cuarto, otro encastado ejemplar con mucho que torear, llevó a cabo un largo e insustancial trasteo en el que se echaron en falta firmeza y decisión.

Octavio Chacón saludando de capa al primero.
Y Daniel Luque firmaría una desigual labor ante el tercero de la tarde, animal que tuvo un gran pitón derecho. Solo las dos iniciales series de derechazos de su trasteo muletero tuvieron cierta estimación. Con su segundo, encastado y noble ejemplar, no llegaría a alcanzar lucimiento en un largo trasteo.

Derechazo de Daniel Luque ante el segundo.
Entre los de plata, destacó la labor de la cuadrilla de Emilio de Justo en el tercio de banderillas del astado que cerró plaza. Fue lidiado de forma magistral por Ángel Gómez y banderilleado de igual manera por Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce. Los tres tuvieron que saludar tras el referido tercio de banderillas.

Así lidió Ángel Gómez al sexto.
Morenito de Arles banderilleando al sexto.
Tanto Ángel Gómez, como Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce tuvieron que saludar.
Oreja para Román, consagración sin espada de Roca Rey y cornada para Manuel Escribano ante encastados “adolfos”

Se cerró el miniciclo con el enfrentamiento entre Roca Rey y los astados de Adolfo Martín. Enfrentamiento, sin duda, de máxima expectación. Tanta, que se llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Incluso el Rey Emérito don Juan Carlos, quien también estuvo presente el día anterior, y su hija la Infanta doña Elena no quisieron perderse tan señalado espectáculo. Y la expectación se vio correspondida con el resultado final, tanto por el juego ofrecido por los atados, como por lo llevado a cabo por Roca Rey y sus compañeros de terna que no fueron otros que Manuel Escribano y Román. Y eso que la corrida comenzó con fuertes protestas hacia la presencia en el palco presidencial de don Gonzalo J. de Villa, quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.

El Rey Emérito y la Infanta Elena estuvieron presentes en la corrida de Adolfo Martín.
Don Juan Carlos también estuvo presente en la corrida de Victorino.
Al iniciar el festejo, se protestó la presencia en el palco presidencial de don Gonzlo J. de Villa,
quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.
La corrida de Adolfo Martín, como las anteriores, tuvo una dispar presentación, aunque, posiblemente, fuese la mejor presentada de las tres. Y también resultó encastada. Destacaron los jugados en los tres últimos puestos, ejemplares de alta nota que fueron ovacionados en el arrastre.

Abrió plaza el sevillano Manuel Escribano quien se fue a portagayola a recibir al primero de la tarde, ejemplar de mucha nobleza. Posteriormente, andaría aseado en el saludo capotero. Intervino en banderillas donde llevó a cabo un vibrante tercio que cerró con un par al violín al quiebro. Sin embargo, con la muleta, instrumentó una larga y poco ceñida faena en la que, además, acortó distancias y ahogó la embestida del “adolfo”. Aún así, consiguió una entonada serie inicial sobre la mano diestra. Con su segundo, uno de los grandes toros de este encierro, el sevillano sí se lució meciendo el capote. También intervino en otro vibrante tercio de banderillas que cerró con un arriesgadísimo par al quiebro pegado a las tablas que levantó al público de los asientos, más por lo arriesgado, que lo fue y mucho, que por su ortodoxa ejecución. Ya con la franela, se fue a los medios donde ejecutó dos ajustados pases cambiados por la espalda que precedieron a dos entonadas series por el pitón derecho. Cambió de mano, Escribano, y comenzaron las protestas desde el tendido por la colocación del sevillano. Aquí comenzó a diluirse el trasteo hasta que, en un descuido del sevillano, se produjo la colada del de Adolfo y la fuerte cornada. Momento que aprovechó un sector del público para reprochar con tono acusatorio las protestas de los “puristas intransigentes”. Estuvieron rápidas las asistencias para trasladar al sevillano a la enfermería de donde ya no volvería a salir. Terminó con este ejemplar Román tras lo cual sonó una fuerte ovación en reconocimiento a lo realizado por el diestro sevillano.

Arriesgado par de Manuel Escribano ante el primero.
Momento en el que las asistencias trasladas a Escribano a la enfermería de la plaza
tras ser herido de gravedad por el cuarto de la tarde.
 Por su parte, Román, sorteó en primer lugar un complicado y orientado ejemplar que se colaba por el pitón derecho y se quedaba corto por el izquierdo. Con este material, el valenciano anduvo firme, tanto con capote, con muleta. Se quitó la espina con el quinto, otro de los grandes ejemplares lidiados por Adolfo Martín. Es verdad que no pudo alcanzar lucimiento con el capote, sin embargo, con la muleta instrumentó buenos muletazos con ambas manos que calaron pronto entre los aficionados. Faena de valor, firmeza, decisicón y torería la de Román que fue rubricada con una estocada ligeramente contraria que fue cobrada tirándose a matar con una fe ciega. Se solicitó con fuerza la oreja que, de forma justa, fue concedida por el palco.

Derechazo de Román ante el quinto de la tarde.
Y Roca Rey se limitó cumplir el trámite ante el tercero de la tarde, un astado complicado por el pitón derecho, pero que se dejó por el izquierdo. No se pudo estirar con el capote, aunque se gustó en una airosa media. Y con la muleta, le faltó convicción en una labor en la que abrevió, aunque sin pasar apuros. Con el buen sexto, anduvo fácil con el capote, aunque sin alcanzar lucimiento. Ya con la muleta, inició sin probaturas con la mano diestra un trasteo en el que instrumentó muletazos largos y de mano muy baja con ambas manos con los que se volvió a meter a Madrid en el bolsillo. Es verdad que le faltó algo de ceñimiento y que la pierna de salida quedó algo retrasada, pero no es menos cierto que se lleva a los toros a esa pierna en la que echa todo el peso del cuerpo durante la ejecución de los muletazos que, como quedó reflejado anteriormente, fueron largos, muy largos y de mano muy baja. La obra estaba hecha. Madrid volvía a estar entregada. Quedaba el refrendo de la estocada. Pero… todo se esfumó por el mal uso de la espada. Pinchó muy bajo en un primer intento. Y cobró la estocada en el segundo, aunque, como el pinchazo, esta también quedó baja. Aún así se solicitó con fuerza el trofeo que no llegó a ser concedido por el palco y el premio a la labor del diestro peruano quedó reducido a una fuerte ovación de un Madrid rendido a los pies de este diestro peruano.


Natural de Roca Rey al "adolfo" que cerró plaza.

domingo, 10 de febrero de 2019

VALDEMORILLO (MADRID). SÁBADO, 9 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. CORRIDA DE TOROS



NI FU NI FA

Juan del Álamo cortó la única oreja en el segundo festejo de la Feria Taurina de San Blas del presente año de la localidad madrileña de Valdemorillo. Un festejo que resultó anodino, tanto por la condición de los astados, como por lo realizado por la terna actuante.

Segundo festejo de la valdemorillense Feria Taurina de San Blas de 2019. Primera de sus corridas de toros. En el cartel, Curro Díaz, Juan del Álamo y Román quienes se las verían ante un encierro de la vacada gaditana de La Palmosilla. Un cartel interesante que, finalmente, no respondió a las expectativas creadas.

El encierro de la divisa gaditana tuvo volumen y cuajo y, en general, resultó manejable, aunque no estuvo sobrado de raza y, además, le faltó fuerza.

Abrió plaza el jiennense Curro Díaz quien ante el primero de la tarde, astado noble, pero justo de fuerza, solo apuntó detalles manejando el percal, tanto en el recibo, como en el intento de quite. Ya con la franela, anduvo muy torero en el inicio del trasteo al que siguieron dos series con la mano diestra con gusto y torería. Sin embargo, a partir de aquí, el trasteo careció de poso y temple y, por momentos, resultó amontonado y embarullado, sobre todo, en los pasajes llevados a cabo con la zurda. Una estocada baja de efecto fulminante precedió a una petición de oreja que quedó reducida a una ovación con saludos. Ante el cuarto, ejemplar manejable, aunque con un punto de sosería, le faltó compromiso al linarense. Otra estocada defectuosa de raudos efectos motivó que el público valdemorillense sacase a saludar al torero de Linares.

Juan del Álamo fue el único que consiguió cortar una oreja. Fue ante el quinto, burel noble, pero al que le faltó chispa. La misma chispa que le faltó a del Álamo. A este ejemplar, lo recibió el de Ciudad Rodrigo con una larga cambiada de rodillas en el tercio para luego no conseguir lucirse con el capote. Ya con la muleta, el salmantino anduvo frío. Solo tras una voltereta, afortunadamente, sin consecuencias pareció calentarse del Álamo y llegó a calar en los tendidos con unos molinetes y un desplante de rodillas que precedieron a una estocada defectuosa de rápido efecto lo que motivó que el público solicitase mayoritariamente el trofeo para el salmantino. Trofeo que, finalmente, fue concedido por el palco presidencial. Por el contrario, Juan del Álamo vería silenciada su porfiona labor ante el primero de su lote, geniudo y complicado ejemplar que, por momentos, pareció hacerse el amo de la situación.

Completó la terna el valenciano Román quien ante el manejable, aunque reservón tercero, se mostró animoso manejando el capote. Ya con la muleta, anduvo decidido y con ganas en una labor en la que consiguió algunos momentos estimables con ambas manos. Unos arrebatadores molinetes que llegaron a los tendidos precedieron a un reiterado fallo con los aceros, especialmente, con el descabello con el que protagonizó un auténtico sainete. Así, su labor fue silenciada tras recibir dos recados presidenciales. El valenciano también vería silenciada y avisada su labor ante el ejemplar que cerró plaza. Fue este un toro que llamó la atención del público por su peculiar pelo: ensabanado, bocinegro y botinero. Ejemplar de preciosa lámina que, además, resultó bravo, con una excepcional fijeza y nobleza que fue masacrado en el tercio de varas en un fortísimo puyazo que cayó trasero lo que hizo que llegase al tercio de muleta, prácticamente, sin recorrido. Tras no poder lucirse con el capote, Román, instrumentó una larga, amontonada y embarullada faena de muleta con pases y más pases que inició con unos ayudados por alto con los pies juntos.

Por su parte, las cuadrillas firmaron lo más destacado de este festejo. Concretamente, los autores de estos pasajes destacados fueron los banderilleros Manuel Rodríguez “Mambrú” e Iván García quienes se tuvieron que desmonterar tras los tercios de banderillas de los toros corridos en segundo y sexto lugar, respectivamente.



Curro Díaz firmó los mejores momentos ante el primero con la mano diestra.
Juan del Álamo andaría aseado manejando el capote ante el segundo.
Animoso andaría Román ante el tercero.
Le faltó compromiso a Curro Díaz ante el cuarto.
Un arrebatado final de faena ante el quinto llevó el trofeo
al esportón de Juan del Álamo.
Juan del Álamo cortó la única oreja del festejo.
Por ayudados por alto a pies juntos inició del Álamo
su largo y amontonado trasteo ante el que cerró plaza.
Manuel Rodríguez "Manbrú" firmó de buenos pares de banderillas
ante el segundo de la tarde. Tuvo que desmonterarse.
También se desmonteró Iván García por su tercio de banderillas
ante el sexto.

martes, 24 de julio de 2018

VINAROZ (CASTELLÓN). DOMINGO, 24 DE JUNIO DE 2018. FIESTAS DE SAN JUAN Y SAN PEDRO. CORRIDA DE TOROS



LA TERNA EN HOMBROS CON BUENA CORRIDA DE “BUENAVISTA”


Buen encierro el que lidió la ganadería de “Buenavista” en la corrida de toros con la que la localidad castellonense de Vinaroz celebró sus fiestas en honor a San Juan y San Pedro. Tanto fue así que incluso se llegó a pedir el indulto para el astado jugado en cuarto lugar. La terna actuante, compuesta por los diestros “Morenito de Aranda” y “Román” quienes cortaron una oreja a cada uno de sus oponentes y Sebastián Castella quien solo cortó una oreja al primero de su lote y quien recibió los tres avisos tras negarse a matar al toro para el que se solicitó el indulto, salió en hombros por la puerta grande.

La localidad castellonense de Vinaroz programó una corrida de toros con motivo de la celebración de sus fiestas en honor a San Juan y San Pedro. Un festejo que acarteló a los diestros Sebastián Castella, “Morenito de Aranda” y “Román” quienes harían el paseíllo para lidiar una corrida perteneciente a la ganadería sevillana de “Buenavista”, propiedad de Clotilde Calvo.

Los toros de Clotilde Calvo tuvieron una presentación muy cómoda y ofrecieron un buen juego, aunque no estuvo sobrada de fuerzas. De este buen conjunto destacó el toro corrido en cuarto lugar, herrado con el número 6, un bravo ejemplar para el que se llegó a solicitar el indulto. Y el toro volvió vivo a los corrales, pero no porque resultase indultado sino porque su matador correspondiente, el francés Sebastián Castella, llegó a escuchar los tres avisos al negarse a dar muerte al burel tras la negativa del palco presidencial a conceder la gracia al de “Buenavista”, premio que, sin duda, además de antirreglamentario por la categoría de la plaza, hubiese resultado excesivo. Cierto es que el animal fue bravo y tuvo unas embestidas de una nobleza y una calidad excepcionales, además, fue pronto en banderillas, sin embargo, apenas se le vio en tercio de varas donde solo cumplió en un leve puyazo, pues tampoco anduvo sobrado de fuerzas. Esto unido a su escasa presencia, hacen que el indulto resultase excesivo, aunque todo hay que decirlo, el indulto de este “buenavista” hubiese tenido más argumentos que algunos de los indultos “reglamentarios” vistos en la presente temporada taurina. Ya metidos en la labor de su matador, Castella se gustó manejando el percal. Ya con la pañosa, tras brindar a “El Soro”, dibujó una sensacional faena en la que llegaron a sucederse muletazos de ensueño con ambas manos, sobre todo los naturales. La plaza estaba entregada cuando llegaba la hora de la rúbrica. Fue entonces cuando empezó a brotar de los tendidos la clamorosa petición de indulto. Castella seguía toreando mientras los tendidos seguían enardecidos solicitando la gracia para el burel. Llegó el primer aviso. Y Castella, con gestos ostensibles, se volvió a la presidencia solicitando el indulto. El palco, seguía en sus trece, haciendo gestos notorios de que era antirreglamentario. Mientras, Castella volvía a la cara del de “Buenavista” y el público seguía pidiendo la gracia para el toro. Llegó el segundo aviso. Entonces, Castella se retiró a las tablas y con gestos airados se volvió hacia el palco haciendo indicaciones de que se negaba a matar al toro. Fue entonces cuando se recrudeció, aun más, la petición del indulto. Sin embargo, llegó el tercer aviso y mientras el cornúpeta volvía a los corrales, creció la sonora y clamorosa protesta hacia el palco, encabezada por el homenajeado en la faena. Castella fue obligado a dar una clamorosa vuelta al ruedo a gritos de “¡torero, torero!”.

Con el que abrió plaza, el francés anduvo muy fácil y a gusto, tanto en el saludo por verónicas y en el quite por chicuelinas, como en la faena de muleta en la que hubo buenos momentos por ambos pitones.

Por su parte, “Morenito de Aranda”, se gustó manejando el capote ante el segundo de la tarde, tanto en el saludo por verónicas, como en el quite en el que intercaló verónicas y chicuelinas. Tras brindar al público, comenzó el trasteo muletero con tres trincherazos antes de echarse de rodillas para interpretar una serie con la mano diestra. Ya enhiesto, anduvo bullidor en series muy jaleadas desde los tendidos, pero a las que les faltó temple y sosiego. Brindó su  actuación ante el quinto a Sebastián Castella. Más templado, ahora, consiguió buenos momentos sobre la mano diestra, aunque, cuando el toro se quedó más parado, tirase de alardes para la galería que llegaron a poner al público en pie.

Y “Román”, quien sorteó el lote menos lucido de este notable encierro, puso todo de su parte para conseguir el triunfo. Con su primero, se mostró valiente, variado y bullidor manejando el capote, tanto en el recibo que inició con una larga cambiada de rodillas en el tercio para seguir lanceando por verónicas a pies juntos y chicuelnas que remató con otra larga cambiada de rodillas en los medios, como el vistoso galleo por rogerinas con el que puso al toro en la jurisdicción del picador, como en el quite por tafalleras donde sufrió un pequeño contratiempo sin consecuencias. Ya con la franela, tras brindar al público, instrumentó un trasteo valiente, bullidor, tesonero y muy voluntarioso. Su fallo con los aceros, no obstó para que el generoso respetable premiase su labor. Con el que cerró plaza, volvió a mostrarse voluntarioso, firme y decidido consiguiendo buenos momentos en la faena de muleta sobre la mano diestra.


La terna saludando una ovación tras romperse el paseíllo.
Muy fácil y muy a gusto anduvo Castella con el que abrió plaza.
"Morenito de Aranda" firmaría con el capote los momentos
más toreros ante el segundo.
Muy bullidor se mostraría "Román" con el tercero.
Cuarto toro de "Buenavista", herrado con el número 6.
Bravo ejemplar para el que se pidió el indulto.
Así embistió al capote de Sebastián Castella.
Cumplió en el tercio de varas en un leve puyazo.
Castella brindó su labor a "El Soro".
Y así embistió el de "Buenavista" a la muleta del diestro francés.
Tras recibir el segundo aviso, Castella se negó a matar al toro.
"El Soro" recriminando al palco el no haber indultado al toro.
En la imagen también aparece la ganadera, Clotilde Calvo,
dirigiéndose al equipo presidencia.
Castella con la chaqueta que le lanzó "El Soro". Dio una clamorosa
vuelta al ruedo al grito de "¡torero, torero!".
"Morenito de Aranda" brindó a Castella su faena ante el quinto.
Se gustó toreando sobre la mano diestra.
Valiente, porfión y tesonero anduvo "Román" con el sexto.
El hierro de "Buenavista" dibujado en el centro del ruedo.
Pasacalle en los prolegómenos del festejo.