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lunes, 9 de diciembre de 2019

VILLASECA DE LA SAGRA (TOLEDO). SÁBADO, 19 DE OCTUBRE DE 2019. FESTIVAL TAURINO CON PICADORES. III MEMORIAL VÍCTOR BARRIO


DOS OREJAS PARA ÁLVARO LORENZO EN EL III MEMORIAL VÍCTOR BARRIO


El diestro toledano firmó los mejores pasajes del festival ante un utrero de Conde de Mayalde. Eugenio de Mora, sustituto de Ginés Marín, Manuel Escribano y el novillero Marcos cortaron una oreja cada uno. Diego Urdiales no tuvo oportunidades ante su deslucido e incierto oponente y saludó una ovación.

La taurina localidad de Villaseca de la Sagra acogió la tercera edición del festival taurino Memorial Víctor Barrio. Un festival organizado por la Fundación que lleva el nombre del malogrado diestro segoviano con el fin de recaudar fondos para la promoción y divulgación de la Fiesta entre los más jóvenes. Labor con la que siempre estuvo muy comprometido Barrio.

El cartel estaba conformado por los diestros Diego Urdiales, Manuel Escirbano, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín y el novillero Marcos. Y en el aparado ganadero, se anunciaron astados de las ganaderías de “Jandilla”, Conde de Mayalde, “Montealto”, Domingo Hernández y “Los Candiles”. Pero el cartel sufrió una pequeña variación puesto que Ginés Marín presentó parte facultativo y fue sustituido por el toledano Eugenio de Mora.

Los astados anunciados tuvieron una presentación dispar y, en general, ofrecieron buen juego. Solo el de “Los Candiles”, ejemplar que pareció estar reparado de vista, imposibilitó el triunfo de su matador.

Abrió plaza un cuajado y voluminoso toro de “Jandilla” que resultó bravo y noble. Cupo en suerte a Eugenio de Mora quien se gustó en el saludo capotero. Sin embargo, con la pañosa, llevó a cabo una desigual faena en la que no terminó de acoplarse y en la que destacaron aislados pasajes sobre la mano diestra. Un bajonazo que provocó derrame precedió a la concesión de un trofeo.

Eugenio de Mora con el de "Jandilla".
El segundo ejemplar fue un terciado cuatreño de “Los Candiles”, animal que, como ya quedó reseñado, pareció estar reparado de la vista y que hizo pasar un quinario, tanto a su matador, Diego Urdiales, como a la cuadrilla de este. Abrevió el riojano ante la imposibilidad de lucimiento. Aun así, tuvo que salir al tercio a saludar la cariñosa ovación que le tributó el respetable.

Lo pasó mal Urdiales con el de "Los Candiles".
El tercero fue un utrero de feas hechuras de Domingo Hernández que fue muy encastado. Correspondió su lidia a Manuel Escribano quien lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Ya enhiesto, se gustó manejando el capote, tanto en el saludo capotero por verónicas, como en el quite por chicuelinas. Llevó a cabo un buen tercio de banderillas. Y ya con la pañosa, inició el trasteo con dos pases cambiados por la espalda para, posteriormente, llevar a cabo una buena labor con ambas manos en la que destacaron los muletazos interpretados con la diestra. Aunque falló a espadas, fue premiado con una oreja tras recibir un recado del palco presidencial.

Manuel Escribano con el de Domingo Hernández.
En cuarto lugar saltó al ruedo un utrero de bonitas hechuras de Conde de Mayalde, astado que resultó muy noble, pero que no estuvo sobrado de fuerzas. El encargado de su lidia y muerte fue Álvaro Lorenzo. No pudo, el toledano, estirarse con el capote. Ya con la muleta, comenzó el trasteo de forma accidentada pues Lorenzo fue prendido por el “mayalde”, aunque, afortunadamente, sin consecuencias. Repuesto de este percance, el toledano dibujó buenos muletazos con ambas manos, sobre todo, al natural. Finiquitó su labor de una estocada tras un pinchazo y fue premiado con las dos orejas de su oponente tras recibir un aviso.

Álvaro Lorenzo con el de Conde de Mayalde.
Cerró el festejo un utrero de “Montealto”, ejemplar chico y con la edad recién cumplida que resultó muy noble. Fue sorteado por Marcos quien lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Ya con la planta erguida, anduvo aseado manejando el percal. Igual de aseado se mostraría en un trasteo muletero por ambos pitones que brindó a Raquel Sanz, viuda de Víctor Barrio. A pesar de fallar con la espada, fue premiado con una oreja.


Marcos con el de "Montealto" que se corrió en último lugar.
Marcos brindó su faena a Raquel Sanz, viuda de Víctor Barrio.


martes, 4 de junio de 2019

LAS VENTAS (MADRID). 28, 29 Y 30 DE MAYO DE 2019. FERIA DE SAN ISIDRO - CENTENARIO DEL DEBUT DE LA GANADERÍA DEL MARQUÉS DE ALBASERRADA EN MADRID


LOS ALBASERRADA GANARON LOS DUELOS
  • Emilio de Justo y Román consiguen cortar una oreja. Mientras que Fernando Robleño dio una vuelta al ruedo.
  • Roca Rey perdió un importante triunfo por el mal uso de la espada.
  • Fuerte cornada a Manuel Escribano.

El 29 de mayo de 1919, la ganadería del Marqués de Albaserrada hacía su presentación en Madrid. Así, con motivo de celebración del centenario de aquella efeméride, la empresa Plaza 1, gestora de la plaza de toros de Las Ventas, programó tres corridas de toros en torno a la fecha conmemorativa en las que se lidiarían las tres ganaderías que, en la actualidad, poseen esa procedencia. Estas ganaderías no son otras que las de José Escolar, Victorino Martín, poseedora de los derechos de aquella legendaria vacada, y Adolfo Martín. Además, este miniciclo contaba con el aliciente añadido de ver a uno de los toreros más destacados del actual escalafón, el peruano Roca Rey, anunciado con una de estas ganaderías, concretamente la de Adolfo Martín. Un emparejamiento que salió de aquel tan comentado “bombo” y que ha sido el causante de la ausencia de varias de las actuales figuras en el presente serial isidril.

Este miniciclo despertó gran expectación entre la afición. Sin embargo, esta expectación no se llegó a ver correspondida del todo con el resultado final. Sí respondieron, en mayor o menor medida, a esta expectación las vacadas anunciadas. Sin embargo, los diestros actuantes no estuvieron a la altura. Solo Fernando Robleño que estoqueó la de Escolar; Emilio de Justo, anunciado con la de Victorino; y Román, acartelado en el final del ciclo con la de Adolfo, fueron los únicos diestros que llegaron a pasear el anillo venteño. Y solo De Justo y Román lo hicieron con una oreja. Sin duda, también lo habría podido pasear Roca Rey y con un doble trofeo auricular, sin embargo, su fallo con la espada se llevó tal posibilidad. Gómez del Pilar, Ángel Sánchez, Octavio Chacón y Daniel Luque tuvieron una suerte dispar. Por su parte, Manuel Escribano corrió la peor suerte al resultar corneado de gravedad en el último festejo de este miniciclo.

Los de José Escolar, por encima de la terna en tarde ventosa

Los astados de la ganadería de José Escolar fueron los encargados de abrir este miniciclo. Unos atados que fueron lidiados por la terna compuesta por Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez.

Los de Escolar, desigualmente presentados, resultaron encastados y, a excepción del complicado primero, ofrecieron buen juego. Sin embargo, el molesto viento presente durante todo el espectáculo, unido a otras cuestiones, hizo que la terna no aprovechase la condición de los de Escolar. Esta señalada inclemencia meteorológica fue la causante de que se cambiasen los terrenos. Así, tanto los recibos capoteros, como las faenas de muleta se desarrollaron, fundamentalmente, al abrigo de los tendidos de sol.

Abrió plaza Fernando Robleño quien pechó con el complicado e incierto astado que hizo primero con el que apenas pudo hacer nada. Con el cuarto, astado con un gran pitón derecho, se mostró muy torero en los lances de recibo, para ya en la muleta, acortar distancias con el burel con lo que ahogó las embestidas de este. Aún así, consiguió pasajes estimables con la mano diestra, fundamentalmente, en las dos últimas series. Se mostró eficaz manejando los aceros lo que provocó que se le pidiese la oreja que, finalmente, no fue concedida por el palco.

Momento de la faena de Fernando Robleño ante el cuarto de la tarde.
El siguiente en actuar fue Gómez del Pilar quien se fue a portagayola a recibir a sus dos oponentes. Estos dos momentos, unidos a su buen manejo capotero sacándose a sus oponentes a los medios y a un quite por ajustadísimas chicuelinas ante el “escolar” que abrió plaza fueron lo más destacado de su actuación. Con la muleta, ante el primero de su lote, ejemplar que se dejó por el pitón derecho y que resultó más incierto por el izquierdo, consiguió algún pasaje estimable sobre la diestra, aunque con precauciones. Mismas precauciones que tomó ante el quinto lo que hizo que nunca estuviese a gusto y que no se pudiese ver al toro.

Gómez del Pilar recibió a portagayola a sus dos oponentes.
Y Ángel Sánchez se llevó el lote de la corrida. Este estuvo compuesto por dos ejemplares de encastada nobleza que desbordaron en todo momento las ganas y la decisión de su lidiador que evidenció estar todavía verde para estos menesteres. Lo más destacado de Sánchez fue el quite por verónicas al segundo de la tarde.

Quite de Ángel Sánchez al segundo de la tarde.
A buen nivel, sin embargo, estuvieron las cuadrillas, fundamentalmente, las de Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. De la de Gómez del Pilar destacó lidiando al segundo Iván Aguilera quien, además, tuvo que saludar montera en mano junto a su compañero Pedro Cebadera tras banderillear al quinto, astado que recibió un gran puyazo de José Manuel Sangüesa quien resultaría ovacionado al abandonar el ruedo. Y de la de Ángel Sánchez, destacaron todos sus hombres de a pie: Iván García lidiando al tercero y colocando un gran par ante el que cerró plaza; Raúl Ruiz, banderilleando al tercero; y Fernando Sánchez en sus correspondientes turnos de banderillas; todos tuvieron que saludar montera en mano tras colocar los rehiletes.

Iván Aguilera y Pedro Cebadera saludando.
El picador José Manuel Sangüesa fue ovacionado tras el tercio de varas del quinto.
Así lidió Iván García al tercero de la tarde.
Raúl Ruiz y Fernando Sánchez saludando tras banderillear al tercero.
Emilio de Justo corta una oreja y se encumbra con un gran “victorino”

Para el centenario de la efeméride, se contó con la divisa de Victorino Martín, divisa que posee los derechos de aquella antigua ganadería del Marqués de Albaserrada. Ante ella, actuaría una terna compuesta por Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo.

La de Victorino fue una corrida desigualmente presentada, con dos ejemplares como los corridos en primer y tercer lugar de escaso trapío. Resultó también encastada esta corrida. De todo el conjunto, destacó el cornúpeta que cerró plaza que, aunque no estuvo sobrado de fuerzas, fue bravo y noble. También tuvo un lunar negro este encierro, el ejemplar que hizo tercero, inválido que debió ser devuelto a los corrales.

El triunfador de este festejo fue Emilio de Justo quien se apuntó a esta corrida desde el primer momento. A De Justo le correspondió en suerte el gran sexto. Con él, se gustó Emilio en las verónicas de recibo, pero más se gustó en las tres medias con las que remató el mismo. Ya con la muleta, brindó al público y, sin probaturas, citó desde los medios con la mano zurda. Fue este el comienzo de una emotiva y emocionante faena en la que De Justo soñó muletazos con ambas manos, sobre todo, con la mano diestra de la que brotaron unos desmayados de escalofrío. ¡Y los pases de pecho…! Es verdad –y todo hay que decirlo– que la faena no tuvo rotundidad y que, por momentos, supo a poco. Pero todo fue más producto del deseo y de las ganas del torero que por su falta de capacidad. Pero lo que no se podrá negar es la emoción soñada en la monumental venteña con las efímeras obras maestras que brotaron de las muñecas de De Justo ante este “Director” que así se llamó el de Victorino. Llegó la hora de la suerte suprema. Emilio se perfiló y, con él, toda la plaza deseosa de la certera estocada. Sin embargo, la espada cayó baja, aún así, se pidió con fuera la oreja que, finalmente, fue concedida por el palco. Pero, poco importan los trofeos, cuando se siente, se vive y se sueña como lo hizo la monumental venteña con “Director” y Emilio de Justo. Se sacó así el extremeño la espinita de su primera actuación en la que no pudo hacer nada ante el inválido tercero.

Media verónica de Emilio de Justo ante el sexto.
Sensacional muletazo con la mano diestra de Emilio de Justo ante el sexto.
Por su parte. Octavio Chacón, sorteó en primer lugar un astado protestado de salida. Resultó encastado y complicado, sobre todo, por el pitón izquierdo por el que no pasó ni una sola vez. Se dejó un poco por el derecho, aunque se orientó pronto. Con este ejemplar, anduvo muy torero bregando en el recibo. Sin embargo, en la muleta, le faltó aplomo y firmeza ante las complicaciones del de Victorino. Con el cuarto, otro encastado ejemplar con mucho que torear, llevó a cabo un largo e insustancial trasteo en el que se echaron en falta firmeza y decisión.

Octavio Chacón saludando de capa al primero.
Y Daniel Luque firmaría una desigual labor ante el tercero de la tarde, animal que tuvo un gran pitón derecho. Solo las dos iniciales series de derechazos de su trasteo muletero tuvieron cierta estimación. Con su segundo, encastado y noble ejemplar, no llegaría a alcanzar lucimiento en un largo trasteo.

Derechazo de Daniel Luque ante el segundo.
Entre los de plata, destacó la labor de la cuadrilla de Emilio de Justo en el tercio de banderillas del astado que cerró plaza. Fue lidiado de forma magistral por Ángel Gómez y banderilleado de igual manera por Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce. Los tres tuvieron que saludar tras el referido tercio de banderillas.

Así lidió Ángel Gómez al sexto.
Morenito de Arles banderilleando al sexto.
Tanto Ángel Gómez, como Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce tuvieron que saludar.
Oreja para Román, consagración sin espada de Roca Rey y cornada para Manuel Escribano ante encastados “adolfos”

Se cerró el miniciclo con el enfrentamiento entre Roca Rey y los astados de Adolfo Martín. Enfrentamiento, sin duda, de máxima expectación. Tanta, que se llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Incluso el Rey Emérito don Juan Carlos, quien también estuvo presente el día anterior, y su hija la Infanta doña Elena no quisieron perderse tan señalado espectáculo. Y la expectación se vio correspondida con el resultado final, tanto por el juego ofrecido por los atados, como por lo llevado a cabo por Roca Rey y sus compañeros de terna que no fueron otros que Manuel Escribano y Román. Y eso que la corrida comenzó con fuertes protestas hacia la presencia en el palco presidencial de don Gonzalo J. de Villa, quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.

El Rey Emérito y la Infanta Elena estuvieron presentes en la corrida de Adolfo Martín.
Don Juan Carlos también estuvo presente en la corrida de Victorino.
Al iniciar el festejo, se protestó la presencia en el palco presidencial de don Gonzlo J. de Villa,
quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.
La corrida de Adolfo Martín, como las anteriores, tuvo una dispar presentación, aunque, posiblemente, fuese la mejor presentada de las tres. Y también resultó encastada. Destacaron los jugados en los tres últimos puestos, ejemplares de alta nota que fueron ovacionados en el arrastre.

Abrió plaza el sevillano Manuel Escribano quien se fue a portagayola a recibir al primero de la tarde, ejemplar de mucha nobleza. Posteriormente, andaría aseado en el saludo capotero. Intervino en banderillas donde llevó a cabo un vibrante tercio que cerró con un par al violín al quiebro. Sin embargo, con la muleta, instrumentó una larga y poco ceñida faena en la que, además, acortó distancias y ahogó la embestida del “adolfo”. Aún así, consiguió una entonada serie inicial sobre la mano diestra. Con su segundo, uno de los grandes toros de este encierro, el sevillano sí se lució meciendo el capote. También intervino en otro vibrante tercio de banderillas que cerró con un arriesgadísimo par al quiebro pegado a las tablas que levantó al público de los asientos, más por lo arriesgado, que lo fue y mucho, que por su ortodoxa ejecución. Ya con la franela, se fue a los medios donde ejecutó dos ajustados pases cambiados por la espalda que precedieron a dos entonadas series por el pitón derecho. Cambió de mano, Escribano, y comenzaron las protestas desde el tendido por la colocación del sevillano. Aquí comenzó a diluirse el trasteo hasta que, en un descuido del sevillano, se produjo la colada del de Adolfo y la fuerte cornada. Momento que aprovechó un sector del público para reprochar con tono acusatorio las protestas de los “puristas intransigentes”. Estuvieron rápidas las asistencias para trasladar al sevillano a la enfermería de donde ya no volvería a salir. Terminó con este ejemplar Román tras lo cual sonó una fuerte ovación en reconocimiento a lo realizado por el diestro sevillano.

Arriesgado par de Manuel Escribano ante el primero.
Momento en el que las asistencias trasladas a Escribano a la enfermería de la plaza
tras ser herido de gravedad por el cuarto de la tarde.
 Por su parte, Román, sorteó en primer lugar un complicado y orientado ejemplar que se colaba por el pitón derecho y se quedaba corto por el izquierdo. Con este material, el valenciano anduvo firme, tanto con capote, con muleta. Se quitó la espina con el quinto, otro de los grandes ejemplares lidiados por Adolfo Martín. Es verdad que no pudo alcanzar lucimiento con el capote, sin embargo, con la muleta instrumentó buenos muletazos con ambas manos que calaron pronto entre los aficionados. Faena de valor, firmeza, decisicón y torería la de Román que fue rubricada con una estocada ligeramente contraria que fue cobrada tirándose a matar con una fe ciega. Se solicitó con fuerza la oreja que, de forma justa, fue concedida por el palco.

Derechazo de Román ante el quinto de la tarde.
Y Roca Rey se limitó cumplir el trámite ante el tercero de la tarde, un astado complicado por el pitón derecho, pero que se dejó por el izquierdo. No se pudo estirar con el capote, aunque se gustó en una airosa media. Y con la muleta, le faltó convicción en una labor en la que abrevió, aunque sin pasar apuros. Con el buen sexto, anduvo fácil con el capote, aunque sin alcanzar lucimiento. Ya con la muleta, inició sin probaturas con la mano diestra un trasteo en el que instrumentó muletazos largos y de mano muy baja con ambas manos con los que se volvió a meter a Madrid en el bolsillo. Es verdad que le faltó algo de ceñimiento y que la pierna de salida quedó algo retrasada, pero no es menos cierto que se lleva a los toros a esa pierna en la que echa todo el peso del cuerpo durante la ejecución de los muletazos que, como quedó reflejado anteriormente, fueron largos, muy largos y de mano muy baja. La obra estaba hecha. Madrid volvía a estar entregada. Quedaba el refrendo de la estocada. Pero… todo se esfumó por el mal uso de la espada. Pinchó muy bajo en un primer intento. Y cobró la estocada en el segundo, aunque, como el pinchazo, esta también quedó baja. Aún así se solicitó con fuerza el trofeo que no llegó a ser concedido por el palco y el premio a la labor del diestro peruano quedó reducido a una fuerte ovación de un Madrid rendido a los pies de este diestro peruano.


Natural de Roca Rey al "adolfo" que cerró plaza.

martes, 21 de mayo de 2019

VILLAR DEL OLMO (MADRID). DOMINGO, 19 DE MAYO DE 2019. FESTIVAL TAURINO SIN PICADORES HOMENAJE A MANUEL VIDRIÉ


EXITAZO EN EL EMOTIVO FESTIVAL CON EL QUE
VILLAR DEL OLMO HOMENAJEÓ A MANUEL VIDRIÉ



Pablo Hermoso de Mendoza y Juan del Álamo firmaron los momentos más destacados del festival taurino con el que la localidad madrileña de Villar del Olmo homenajeó al gran torero a caballo Manuel Vidrié. Navarro y salmantino vieron premiadas sus actuaciones con las dos orejas de sus respectivos oponentes. También obtuvieron el doble premio auricular Paquirri y el novillero Isaac Fonseca. Por su parte, Finito de Córdoba y Manuel Escribano verían premiadas sus labores con un apéndice. Se lidió un encierro de la divisa de Isabel Reyna Tartiere completado con un astado de José Rosa Rodríguez que se jugó en el turno de rejones. De este conjunto ganadero, destacó el novillo jugado en quinto lugar que fue premiado con la vuelta al ruedo póstuma.

La localidad madrileña de Villar del Olmo rindió un sincero y emotivo homenaje a una de las grandes figuras del toreo a caballo de todos los tiempos, el torrelagunense Manuel Vidrié. Un homenaje que comenzó con un sencillo, pero emotivo acto en el que se descubrió un azulejo en honor a un visiblemente emocionado Vidrié en el edificio del antiguo matadero de esta localidad madrileña. “El Ayuntamiento de Villar del Olmo en homenaje a Manuel Vidrié Gómez. Maestro del toreo a caballo, ejemplo de sencillez, elegancia y sapiencia” reza este azulejo que fue descubierto por los integrantes de la Corporación Municipal, con su Alcaldesa, doña Lucila Toledo, a la cabeza y los componentes del cartel del festival taurino que sería el plato fuerte de este homenaje. Un cartel compuesto por el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, los matadores de toros Finito de Córdoba, Paquirri, Manuel Escribano que sustituía al inicialmente anunciado Curro Díaz y Juan del Álamo, además del novillero triunfador del X Bolsín Taurino Villareño, Isaac Fonseca.

Ya en lo estrictamente taurino, se llenaron los tendidos del villareño coso portátil para acompañar al homenajeado y presenciar las actuaciones de los toreros que conformaban el cartel de este lujoso festival quienes lidiarían un encierro de la vacada de Isabel Reyna Tartiere completado con un astado de José Rosa Rodríguez que se correría en el turno de rejones.

Encastados resultaron los del hierro de Isabel Reyna. Incluso alguno llegó a echar en falta un puyazo para templar sus embestidas. De este lote, destacó el corrido en quinto lugar –cuarto de lidia a pie– que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Un ejemplar que, herrado con el número 40 y de nombre “Infundioso”, resultó bravo y de mucha clase en sus embestidas. En el lado opuesto, el burel que cerró plaza, manso que salía buscando el refugio de las tablas, aunque, todo hay que decirlo, mostró nobleza en las embestidas que regaló cuando se le dejó la muleta puesta. Por su parte, el de José Rosa fue un astado de gran nobleza y que tuvo un templado y rítmico galope.

Abrió plaza Pablo Hermoso de Mendoza quien invitó a sus compañeros de cartel a realizar un brindis conjunto a un visiblemente emocionado Vidrié.  Hermoso lidió al ejemplar de la divisa lusitana al que paró de forma magistral a lomos de “Jíbaro”, sobre el que colocó dos rejones de castigo. Ya en banderillas, cuajó una soberbia actuación con “Berlín”, “Gallo II” e “Índico”. Una actuación en la que se gustó el navarro templando las embestidas del de José Rosa, citando de frente y clavando en lo alto. Con la faena hecha, salió al ruedo “Corsario” sobre el que colocaría tres banderillas cortas que precedieron a un rejonazo final con el que finiquitó a este gran colaborador.

El siguiente turno fue para Finito de Córdoba quien se gustó meciendo el capote en las verónicas con las que saludó a su oponente. Pero donde más se gustó fue en el ramillete de medias con las que remató el saludo capotero. Sin embargo, con la pañosa no acabó de estar a gusto con el encastado ejemplar que bien hubiese necesitado un puyazo para atemperar su acometividad. Aun así, Finito consiguió dejar su sello en una serie con la mano diestra en la que resultaron muletazos de enjundia.

Paquirri fue el encargado de actuar en tercer lugar. Sorteó otro encastado novillo que también acusó la falta de un puyazo en el último tercio. Paquirri se gustó lanceando a la verónica, tanto en el recibo, como en el turno de quites. Posteriormente, interpretó un vibrante y accidentado tercio de banderillas, pues fue volteado, afortunadamente, sin consecuencias, cuando intentaba colocar el segundo par. Ya con la muleta y tras brindar al público, comenzó su trasteo con unos toreros doblones sentado en el estribo. Ya con la planta erguida, anduvo bullidor en un trasteo que caló pronto en los tendidos villareños.

De rodillas en el tercio se echó Manuel Escribano para recibir con una larga cambiada al cuarto, manejable ejemplar, aunque un tanto agarrado al piso. Y de rodillas siguió lanceando por verónicas. Palo por el que siguió, ahora ya, con la planta erguida. Se gustó, el sevillano, en este saludo como también lo haría con el quite por chicuelinas. Un quite que fue replicado por navarras por Juan del Álamo. Ya en banderillas, Escribano interpretó un vibrante tercio en el que destacaron el segundo par, al quiebro, y el que cerró el tercio, al quiebro y al violín. Brindó a Keylor Navas, portero del Real Madrid que presenciaba el festejo junto al Maestro Vidrié, su faena de muleta en la que consiguió algunos pasajes estimables con la zurda.

En quinto lugar, intervino el salmantino Juan del Álamo a quien correspondió en suerte el mejor ejemplar del lote de Isabel Reyna. Colorado de capa, herrado con el número 40 y de nombre “Infundioso”, fue un bravo ejemplar con una muy enclasada embestida que nunca se cansó de embestir por lo que sería premiado con la vuelta al ruedo póstuma. A este ejemplar, lo recibió el diestro salmantino con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio, para, ya enhiesto, gustarse lanceando a la verónica ganando terreno para rematar en el centro del anillo con una media de rodillas. Espoleado por el quite por gaoneras interpretado por Isaac Fonseca, replicó a este por chicuelinas que remató con medio farol para echarse el capote a la espalda e interpretar una gaonera que precedería a la revolera final. Brindó a Jaime Ostos su trasteo muletero que comenzó de hinojos con pases por alto que remató con un torerísimo cambio de mano. Ya con la planta erguida, dibujó series con ambas manos, sobre todo con la zurda, en la que resultaron muletazos de bella factura. Una auténtica obra de arte que, sin embargo, no acabó de rematarse con los aceros de forma certera lo que no obstó para que el salmantino pasease el ruedo villareño con las dos orejas del gran “Infundioso”.

Cerró plaza el joven novillero azteca Isaac Fonseca, alumno de la Escuela Taurina “Miguel Cancela” de Colmenar Viejo quien entró en el festival tras proclamarse triunfador de la décima edición del bolsín taurino que organiza esta localidad madrileña. Lejos de amedrentarse por la talla de sus compañeros de cartel, tiró de raza, Fonseca, y salió a no dejarse ganar la partida y eso que las circunstancias no eran la mejores, pues a sus manos fue a parar el astado menos lucido, un novillo manso que buscó el abrigo de las tablas, pero que embestía bien si se le dejaba la muleta puesta. A este ejemplar, lo recibió el joven novillero azteca con una larga cambiada de rodillas en el tercio a la que siguió un torero recibo por verónicas ya con la planta erguida. No dejó pasar su turno de quites e interpretó unas ajustadas saltilleras. Tras brindas a unos familiares, se fue al centro del anillo desde donde citó al novillo para iniciar el trasteo con un pase cambiado por la espalda. Entonces, el novillo se fue a tablas, donde, tras mostrarse afanoso por conseguir lucimiento, Fonseca consiguió ligar dos buenas series con la mano diestra dejando la muleta muy puesta en la cara del novillo.


Momento del brindis conjunto a Vidrié por parte de todos
los intervinientes en el festival.
Hermoso de Mendoza montando a "Índico" en banderillas.
Finito dejó su torería con el capote y en una serie con la diestra.
Paquirri se gustó lanceando a la verónica ante el tercero.
Manuel Escribano dejó buenos naturales en su turno.
Juan del Álamo meciendo el capote por verónicas ante "Infundioso"
Se gustó en la faena de muleta por ambas manos, pero sobre todo,
con la zurda.
"Infundioso" fue premiado con la vuelta al ruedo.
Le echó raza Isaac Fonseca ante el sexto, novillo que buscó
el refugio de las tablas.

martes, 12 de febrero de 2019

TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE SAN BLAS DE 2019 DE VALDEMORILLO (MADRID)


MANUEL ESCRIBANO, MIURA Y RAFAEL GONZÁLEZ
DECLARADOS TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE
VALDEMORILLO DE 2019

Además, de se aprueba un mención especial para el picador Juan Francisco Peña.

Una vez terminada la Feria Taurina de San Blas de 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo, el Ayuntamiento de esta localidad ha hecho pública la nómina de triunfadores.

El matador de toros Manuel Escribano ha sido distinguido con la X Chimenea de Platino al Mejor Matador de Toros por su actuación en la corrida de toros que puso el broche al ciclo en la que consiguió salir por la puerta grande del coso de “La Candelaria”.

El toro “Reinasolo”, herrado con el número 91, del guarismo 4, de 600 kilos y perteneciente a la ganadería de Miura que fue lidiado en quinto lugar en la corrida de toros que cerró el ciclo valdemorillense por Manuel Escribano ha sido premiado con el IX Trofeo La Candelaria al Mejor Astado. Trofeo que el jurado hace extensible al resto del encierro enviado por la mítica divisa sevillana.

Y el novillero Rafael González se ha hecho acreedor de la XV Chimenea de Oro al Mejor Novillero por su triunfo en la novillada inaugural del ciclo en la que cortó tres orejas a astados de la ganadería de Hato Blanco.

Asimismo, el jurado ha querido tener una Mención Especial para el picador Juan Francisco Peña, perteneciente a la cuadrilla de Manuel Escribano, por la suerte de varas realizada ante el premiado “Reinasolo”.

En esta edición, el jurado de estos premios ha estado compuesto por Jorge Fajardo, Presidente de la Federación Taurina de Madrid, Félix Bravo Villena y Justo Martín Ayuso.

Los galardones, obra del escultor Alfonso Leal, serán entregados el próximo jueves 28 de febrero a las 20 horas en un acto público que se celebrará en el Auditorio de la Casa de la Cultura Giralt Laporta de Valdemorillo.


Fuente: www.aytovaldemorillo.org
Manuel Escribano con "Reinasolo".
Rafael González, novillero triunfador.
El picador Juan Francisco Peña en un momento del tercio de varas de "Reinasolo".


VALDEMORILLO (MADRID). DOMINGO, 10 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. CORRIDA DE TOROS



TRIUNFO PARA MANUEL ESCRIBANO Y CORNADA PARA PEPE MORAL
CON UN INTERESANTE ENCIERRO DE MIURA

Manuel Escribano se alzó como el triunfador de la corrida de toros que ponía punto final al ciclo valdemorillense de 2019 en honor a San Blas. Un festejo en el que actuó mano a mano con Pepe Moral que resultaría herido ante toros de la mítica vacada sevillana de Miura.

La Feria Taurina de San Blas 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo programó para su broche un cartel de máxima expectación. En él se anunciaba el debut en esta feria madrileña de la mítica ganadería sevillana de Miura que sería estoqueada mano a mano por los diestros Manuel Escribano y Pepe Moral. El mismo cartel de toros y toreros vivido en la Maestranza hispalense el pasado 22 de abril y que, curiosamente, también servía para poner punto final al sevillano ciclo abrileño. Fue tanta la expectación que el público llenó el coso valdemorillense en las tres cuartas partes de su aforo. Y, sin duda, que el público no salió defraudado pues el festejo respondió a la expectación creada.

La de Miura fue una corrida bien presentada y de variado pelaje. Incluso algunos ejemplares fueron ovacionados de salida. Y, en general, aunque con matices, resultó manejable. Sin duda, fue un encierro que no defraudó a nadie. De este conjunto, destacó el ejemplar corrido en quinto lugar que fue ovacionado en el arrastre.

Con este material, el triunfador del festejo fue Manuel Escribano quien saldría por la puerta grande tras cortar una oreja a los toros tercero y quinto. También se le pediría el trofeo en el primero del festejo, pero tuvo que conformarse con saludar una ovación desde el tercio tras no atender el palco la petición. Y otra ovación también escucharía tras la muerte del sexto, astado que tuvo que estoquear por el percance sufrido por su compañero de cartel.

En primer lugar, Escribano sorteó un animal que se dejó, no sin complicaciones, por el pitón izquierdo. Con él, no se pudo gustar en los lances de recibo, aunque sí lo hizo en el quite por chicuelinas. Intervino en banderillas calentando los tendidos con tres vibrantes pares. Y, tras brindar al respetable, anduvo porfión y aguantando mucho hasta que consiguió hilvanar algún natural en un largo trasteo muletero que fue avisado antes de entrar a matar. Al tercero, burel que permitió el lucimiento hasta que se sintió podido y salió huyendo, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, gustarse en unos airosos lances de recibo. También intervino en banderillas en este turno, aunque, ahora, de forma poco brillante. Y con la muleta firmó buenos momentos con ambas manos hasta que se dejó el miura. Una estocada trasera de rápido efecto llevó la primera oreja al esportón de Escribano. Con la puerta grande entreabierta, se fue el torero de Gerena a portagayola a recibir al quinto, el mejor ejemplar del encierro. Tras la larga cambiada de rodillas, volvió a gustarse Escribano en el recibo con el percal. Ya en varas, lució al astado dejando al de Miura en el mismo centro del ruedo para un segundo encuentro con el picador. Y desde allí, se arrancó con prontitud y alegría al jaco. Apretó el de la divisa de Lora del Río en los dos puyazos que tomó provocando la ovación del respetable, ovación que también se extendió al piquero de turno que no era otro que Juan Francisco Peña. El de Miura fue pronto en el segundo tercio donde, ahora sí, se lució Escribano en la vibrante colocación de los rehiletes. Ya con la franela, volvió a gustarse el rubio torero sevillano en pasajes por ambas manos en un trasteo al que el de Miura llegó con nobleza, pero algo parado y casi sin recorrido. Cerró la faena Escribano con un ramillete de manoletinas que precedieron a una estocada caída que no fue óbice para que se le premiase con una oreja y se le abriese de par en par a Escribano la puerta grande del coso de “La Candelaria”. Con la puerta grande asegurada, no volvió la cara Manuel ante el toro que cerró plaza y que tuvo que estoquear por el percance sufrido por Pepe Moral. Fue este un animal incierto y complicado con el que, como queda dicho, Escribano dio la cara: lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, andar muy animoso con el capote; también intervino en banderillas consiguiendo, posiblemente, el mejor tercio de toda la tarde; e hizo un enorme esfuerzo con la muleta intentando sacar faena ante un astado de nulas condiciones.

Por su parte, Pepe Moral, prácticamente, quedó inédito debido al percance sufrido en los primeros compases de la lidia del segundo de la tarde, pero dejó patente las ganas y la decisión con las que venía a esta importante cita. Al toro que le hirió, segundo del festejo y primero de su lote, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Ya enhiesto, cuando se disponía a lancearlo con el capote, sobrevino el percance. El sevillano recibió un fuerte pitonazo en su pierna izquierda que, aparentemente –posteriormente, se vería que sí–, no le causó cornada, pero sí una fuerte y ostensible cojera que hacía, prácticamente, inviable que Moral pudiese continuar con la lidia. Tras un pequeño impasse, volvió Pepe Moral a la cara del burel visiblemente mermado de facultades y aun así consiguió lucirse en un quite chicuelinas. Ya con la muleta lo intentó, pero sin llegar a conseguir momento lucido ante un ejemplar que metía bien la cara en los engaños pero que, sin embargo, salía desentendido de ellos. Quizá acusase el fuerte castigo en varas y el desconcierto del tercio de banderillas. Tras la muerte de este toro, pasó Pepe Moral a la enfermería de donde saldría infiltrado y con dos aparatosos vendajes, uno en la pierna izquierda y otro en el brazo derecho, para estoquear al cuarto de la tarde. Pronto se vería que el sevillano no estaba en condiciones de continuar la lidia, pero su pundonor y sus ganas hicieron que llegase hasta el final. Su labor, prácticamente, quedó inédita puesto que el sevillano no podía con sus facultades muy mermadas. Por si esto fuera poco, protagonizó un auténtico esperpento manejando los aceros y a punto estuvo de ver cómo le echaban el toro al corral. Una vez que dio muerte a su oponente, salió Moral al tercio pidiendo disculpas al respetable por el lamentable espectáculo que acababa de protagonizar y, ayudado por los componentes de su cuadrilla, pasó a la enfermería de donde ya no volvería a salir y donde le intervinieron de una cornada interna de 10 cm. por encima de la rodilla izquierda y de una posible lesión de ligamentos del codo derecho. A pesar de todo, siempre habrá que agradecer al sevillano sus ganas, su decisión, su pundonor y su coraje para no volver la cara a tan importante compromiso.

Y así, terminó este interesante festejo en el que los toros de Miura respondieron a las expectativas creadas y en el que quedaron perfectamente plasmadas las dos caras de la moneda en las figuras de los diestros actuantes: la cara en el triunfo Manuel Escribano y la cruz en la cornada en Pepe Moral.



Manuel Escribano se gustó manejando el capote ante el primero
en un quite por chicuelinas.
Un instante del percance sufrido por Pepe Moral.
Aun mermado de facultades, se lució en el quite por chicuelinas.
Terminada la lidia de este toro, Pepe Moral pasó a la enfermería.
Natural de Escribano al tercero.
Su labor fue premiada con una oreja.
Visiblemente mermado de facultades y, prácticamente, incapacitado,
Pepe Moral abandonó la enfermería para estoquear al cuarto.
Tras pasaportar a este ejemplar, Pepe Moral salió al tercio para pedir disculpas
al público y retirarse a la enfermería.
Momento con la mano diestra de Manuel Escribano con el quinto.
Fue premiado con una oreja lo que le hacía acreedor de la puerta grande.
Como en todos los astados que tuvo que lidiar, Escribano participó
en el tercio de banderillas. Ante el sexto, toro que estoqueó por el percance de Pepe Moral,
protagonizó, quizá el mejor de todos los tercios.
Actuó como sobresaliente Salvador Ruano que intervino en quites
ante el último del festejo.
Manuel Escribano saliendo por la puerta grande.