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domingo, 26 de abril de 2026

SAN AGUSTÍN DE GUADALIX (MADRID). DOMINGO, 26 DE ABRIL DE 2026 (MATINAL). FERIA DEL AFICIONADO DEL CLUB 3 PUYAZOS. CORRIDA DE TOROS DESAFÍO DE GANADERÍAS

LOS AGUIRRES Y LOS ESCOLARES SE IMPUSIERON A LA TERNA

El conjunto ganadero enviado por las dos divisas estuvo muy bien presentado y, aunque con matices, ofreció posibilidades para el triunfo que, sin embargo, no fueron aprovechadas por los de luces. Solo Damián Castaño estuvo a la altura de la condición del cuarto, sin embargo, emborronó su actuación por el mal uso de la espada.

El Club Taurino 3 Puyazos ponía fin a su Feria del Aficionado con una corrida matinal en la que se anunciaban los hierros de las divisas de Dolores Aguirre y José Escolar que se batían en desafío ganadero. Y para lidiar con este encierro, se acartelaron los diestros Damián Castaño, Juan de Castilla que reaparecía tras el grave percance sufrido el pasado mes de enero y Maxime Solera. Un cartel de gran expectación que llegó a llenar rozando el “No hay billetes” la plaza de toros de San Agustín de Guadalix.

El conjunto ganadero lució una excepcional presentación, no obstante, todos fueron ovacionados de salida. Solo el cuarto ejemplar, con el pial de José Escolar, desentonó algo del encierro. Este ejemplar, anduvo vareado de carnes, aunque lució una espectacular encornadura. Además, en mayor o menor medida y con matices, ofreció oportunidades de lucimiento. Destacando de este conjunto, el doloresaguirre que abrió plaza y el ya mentado cuarto del hierro de Escolar. Sin embargo, los de luces, salvo excepciones, tanto a caballo, como a pie, no estuvieron a la altura.

Abrió plaza Damián Castaño con un gran toro de Dolores Aguirre. Salió abanto el burel y costó fijarle. Tomó tres fortísimos puyazos en los que empujó con bravura, aunque le costó arrancarse al jaco que montaba Gabin Rehabi que, por cierto, no tuvo su mañana. Por si fuese poco, además, el burel sufrió dos fortísimas volteretas lo que, sin duda, condicionó su juego en el tercio final. Y eso que el cornúpeta evidenció una noble y enclasada embestida, sobre todo, por el pitón derecho. Castaño, que no pudo estirarse con el capote, firmó un desigual trasteo muletero que, además, fue rubricado con un feo bajonazo. El cuarto, del hierro de Escolar, tomó tres desiguales puyazos. Se lo pensó también el de la divisa abulense antes de acudir al caballo, ahora montado por Javier Martín -quien tampoco tuvo su mejor actuación-, incluso llegó a escarbar en el tercero. Esperó en banderillas y llegó con una pastueña embestida a la muleta, fundamentalmente, por el pitón derecho. Ahora, sí sería aprovechado por Castaño quien firmó muletazos con la diestra de gusto y torería. Lo intentó también por el pitón izquierdo por donde protestó el de Escolar, lo que no obstó para que Damián consiguiese dos o tres naturales meritorios. Faena de mucho mérito e interés la del salmantino que solo faltaba rubricar de manera adecuada, sin embargo, tras un pinchazo, Castaño cobró un infame bajonazo que tiró de manera fulminante al de Escolar reduciendo el premio a su actuación a una ovación con saludos.

El siguiente en actuar fue el colombiano Juan de Castilla quien, en primer lugar, sorteó a un ejemplar de José Escolar que no estuvo muy sobrado de fuerzas y al que picó mal Teo Caballero por tres veces. Tres encuentros a los que el de Escolar acudió pensándoselo mucho. El burel fue muy bien lidiado en banderillas por Raúl Cervante y fue perfectamente banderilleado por Iván García y Pablo García que tuvieron que saludar montera en mano. A la muleta llegó con cierta manejabilidad, lo que no quiere decir que fuese fácil. Con él, el diestro colombiano firmó una desigual actuación con ambas manos que no llegó a calar en el tendido. Con su segundo oponente, con el hierro de Dolores Aguirre, un animal que esbozó bravura, pareció inhibirse de la lidia en el primer tercio permitiendo que lo masacrase en cuatro fortísimos puyazos Borja Lorente quien picó mucho y mal. Además, mientras el presidente ordenaba que se pusiese en suerte el toro para acudir una quinta vez al caballo, abandonó el lugar fijado para la ejecución de la suerte de varas camino del patio de caballos lo que obligó al presidente a cambiar el tercio cuando el del castoreño estaba ya en la misma puerta del patio de caballos. Tras un segundo tercio de trámite y, en medio de una fuerte bronca dirigida, tanto a Castilla, como a Lorente, el diestro colombiano se dispuso a iniciar la faena de muleta sin probaturas desde el centro del anillo con la aparente intención de tornar las lanzas en cañas, pero no lo consiguió pues el animal quería embestir, pero no podía por el desgaste sufrido en el infame tercio de varas lo que hizo que el animal tendiese a defenderse en la muleta. El colombiano abrevió y fue castigado con una fortísima bronca que estuvo precedida por una fortísima ovación en el arrastre del burel al que nunca permitieron ver.

Por su parte, el más joven de la terna, Maxime Solera se lució en el recibo de capote con unos lances rodilla en tierra al de Dolores Aguirre que hizo tercero. Fue este un ejemplar que no estuvo sobrado de fuerzas. También recibió tres puyazos en un tercio que fue muy bien ejecutado por Rafael Aguado quien supo medir el castigo en los tres encuentros. El de Aguirre empujó en el primero de ellos y se dejó en los otros dos. Se paró en banderillas y le costó embestir en la muleta, donde lo llegó a hacer con franqueza por el pitón izquierdo. Tardó en verlo en diestro francés, pero cuando lo hizo, consiguió muletazos de muy buena factura. Sin embargo, esta actuación no fue rubricada con los aceros y llegó a recibir dos recados presidenciales. Con el cierraplaza de Escolar, cornúpeta que llegó a ser muy mal picado en cuatro ocasiones por Jean Loup Aillet y al que le costó embestir en la muleta por la merma sufrida en el primer tercio, se mostró firme manejando el capote, sin embargo, con la pañosa le faltó esa firmeza y decisión para haber aprovechado las exiguas embestidas que ofrecía el de Escolar. Volvió a fallar reiteradamente con los aceros y volvió a recibir dos recados presidenciales.

Reseña:

Plaza de toros “Antonio Ronda Ortiz” de San Agustín de Guadalix (Madrid).

Domingo, 26 de abril de 2026. 12:00 h. Feria del Aficionado organizada por el Club “3 Puyazos”. Corrida de toros desafío de ganaderías

Se lidiaron toros de las ganaderías de Dolores Aguirre (1º, 3º y 5º) y de José Escolar (2º, 4º y 6º). Muy bien presentados, todos ovacionados de salida. De juego desigual en el tercio de varas y, en general y con matices, con posibilidades en el último tercio. Destacaron sobre el conjunto, el primero y el cuarto. Todos ovacionados en el arrastre.

-Damián Castaño: división de opiniones y ovación con saludos.

-Juan de Castilla: silencio y bronca.

- Maxime Solera: silencio tras dos avisos en ambos.

Plaza: Lleno, se rozó el “No hay billetes”.

Observaciones:

Antes de iniciarse el festejo, se anunció por megafonía que el tercer toro de la mañana, del hierro de Dolores Aguirre, se astilló un pitón en las labores de desembarque y así saldría al ruedo.

Tras romperse el paseíllo, se tributó una fuerte ovación a Juan de Castilla quien reaparecía tras el grave percance sufrido en Manizales el pasado 6 de enero.

Entre los picadores, destacó Rafael Aguado por su interpretación del tercio de varas en el tercero de la tarde. Abandonó el ruedo entre una fuerte ovación. Fue declarado como el mejor picador del festejo.

Saludaron tras banderillear al segundo de la tarde Iván García y Pablo García. En este toro, también destacó la lidia de Raúl Cervantes.

lunes, 23 de septiembre de 2019

ALALPARDO (MADRID). 25 Y 26 DE AGOSTO DE 2019. XVII CERTAMEN PARA NOVILLEROS SIN PICADORES "CURRO VÁZQUEZ". FIESTAS PATRONALES EN HONOR A LA VIRGEN DEL ROSARIO


DESTACARON LOS DE LA “YIYO”


Un año más, y van diecisiete, la localidad madrileña de Alalpardo celebró su tradicional certamen para novilleros sin picadores “Curro Vázquez”. En esta edición, se redujo el número de festejos en relación a años anteriores y fueron dos las novilladas programadas. De ellas, una quedó enmarcada dentro del certamen “Camino Hacia Las Ventas”. En estos festejos, actuaron seis jóvenes aspirantes a matadores de toros pertenecientes a distintas escuelas taurinas de nuestra comunidad. Marcos del Rincón, Daniel Pérez, Juan Herrero y Sergio Nunes representaron a la Escuela Taurina de la Comunidad de Madrid “José Cubero Yiyo”; Jaime Hernández, a la de Navas del Rey; y Joao D’Alba a la de la Fundación “El Juli” de Arganda del Rey. Unos novilleros que se las vieron ante astados de las ganaderías de Antonio López Gibaja y José Escolar. Entre los de luces, destacar la actuación de los alumnos de la “José Cubero Yiyo” quienes se ganaron el derecho a salir en hombros por la puerta grande, mientras que sus compañeros tuvieron que conformarse con una oreja cada uno. Y en el apartado ganadero sobresalió el encierro de Antonio López Gibaja que vio como el ejemplar jugado en cuarto lugar fue premiado con la vuelta al ruedo. Mientras, el encierro de José Escolar resultó una exigente prueba para la terna actuante que, además, tuvo que hacer frente a unas adversas condiciones climatológicas.

La terna en hombros con un buen encierro de Antonio López Gibaja


Marcos del Rincón, Daniel Pérez y Juan Herrero fueron los encargados de inaugurar el ciclo alalpardeño. Y lo hicieron ante un encierro de la divisa cacereña de Antonio López Gibaja. Un conjunto que estuvo bien presentado y que ofreció un buen juego, incluso el astado corrido en cuarto lugar, herrado con el número 11 y que respondía al nombre de “Violetero”, fue premiado con la vuelta al ruedo póstuma. La joven terna aprovechó en mayor o menor medida este buen encierro y consiguió abandonar en hombros el coso alalpardeño.

Abrió plaza Marcos del Rincón ante un ejemplar de mucha nobleza al que cuajó en un templado saludo capotero. Ya con la franela, dibujaría un sensacional trasteo muletero con ambas manos. Destacó por su exquisita verticalidad, su facilidad a la hora andar delante de la cara de los novillos, por su temple y su suavidad a la hora de manejar los avíos. Pinchó una vez antes de cobrar la estocada final y el premio quedó reducido a una oreja. Otra más cortaría al premiado “Violetero”. No pudo lucirse con el capote. Sin embargo, con la muleta, volvió a dejar una gran faena, sobre todo, al natural, aunque también hubo muletazos con la diestra de mucho gusto, especialmente, una serie final que ligó a un ramillete de manoletinas. No anduvo fino con los aceros por lo que vio reducido el premio a su actuación tras recibir un recado presidencial. Volvió a ser premiado con un apéndice auricular.

Momento de la faena de Marcos del Rincón a "Violetero".
"Violetero", corrido en cuarto lugar, fue premiado con la vuelta al ruedo.
Por su parte, Daniel Pérez sorteó en primer lugar un ejemplar de discreta presentación que resultó manso y geniudo, aunque regaló un ramillete de embestidas hasta que se rajó a tablas cuando se sintió podido. Con este ejemplar, anduvo airoso manejando el capote y se lució en un vibrante tercio de banderillas en el que destacó un par recortando y quebrando. Con la muleta, instrumentó una labor de más a menos por la citada condición de su oponente. Marró con los aceros y vio silenciada su actuación tras un recado presidencial. Con el quinto, eral bien presentado, noble y encastado que fue ovacionado en el arrastre, volvió a mostrarse airoso y variado en el recibo capotero. Y volvió a brillar en banderillas que cerró con un arriesgado par al quiebro. Con la muleta, llevó a cabo una desigual faena con ambas manos en la que convivieron buenos pasajes con otros embarullados. Destacaron las dos rotundas series finales, una con la diestra y otra por naturales. El pinchazo que precedió a la estocada final no obstó para que la labor del novillero toledano fuese premiada con las dos orejas.

Natural de Daniel Pérez al quinto de la tarde.
Completó la terna Juan Herrero quien, en tercer lugar, se las vio ante un noble ejemplar que tuvo un punto de sosería. Con el capote, se gustó en las dos medias con las que remató el aseado saludo. Y con la muleta, anduvo muy templado en una faena por ambos pitones que tuvo mucho gusto. Unas ajustadas bernadinas, en las que resultó prendido sin consecuencias, precedieron al fallo a espadas por lo que el premio a su actuación quedó reducido a una ovación. Con el noble burel que cerró el festejo, se mostró airoso manejando el capote. Mientras que, con la muleta, llevaría a cabo un desigual trasteo con ambas manos en la que dejó un ramillete de buenos momentos, sobre todo, por naturales. Puso fin al trasteo con unas luquesinas y un arrebatado y bullidor final de rodillas. La eficaz estocada con la que rubricó su labor puso en sus manos las dos orejas de este buen cierraplaza.

Juan Herrero con el tercero de la tarde.
Los ganaderos Antonio López padre e hijo.
Nunes en hombros ante un exigente encierro de José Escolar en tarde de continuo aguacero


El segundo festejo del ciclo estaba incluido en el certamen “Camino Hacia Las Ventas”. Y su desarrollo estuvo condicionado por el continuo aguacero caído durante el mismo. A veces, en fina lluvia, a veces, en fuertes chubascos tormentosos, toda la tarde estuvo pasada por agua. Así, con este ambiente, bastante hizo la joven terna con estar delante del exigente encierro de la divisa de José Escolar. Los erales de la divisa abulense lucieron una dispar presentación y, aunque, encastados, ofrecieron un juego desigual y fue un difícil examen para los novilleros Sergio Nunes, Jaime Hernández y Joao D’Alba.

El ganadero José Escolar.
Abrió plaza Sergio Nunes ante un ejemplar muy justo de presentación, vareado de carnes y de pobre cara que tuvo un buen pitón izquierdo, pero que, sin embargo, ofreció más complicaciones por el derecho. Con él, se gustó Nunes lanceando por verónicas en el saludo capotero. Tras un desigual tercio de banderillas compartido con sus compañeros de terna, firmó un desigual trasteo muletero en el que destacaron los pasajes al natural. Poco importaría la defectuosa colocación de la espada para que su labor fuese premiada con una oreja. Otra oreja más cortaría del también vareado cuarto, un ejemplar encastado y noble, sobre todo, por el pitón izquierdo que, sin embargo, amagó con rajarse al final del trasteo. Con este novillo, andaría aseado en el recibo que remataría con una airosa media de rodillas. Interpretó un buen tercio de banderillas. Y con la muleta, instrumentaría un trasteo de menos a más en el que hubo momentos de mucho gusto con la mano izquierda. Poco importaría el mal manejo de la espada y el recado presidencial para que a sus manos fuese a parar el anteriormente referido apéndice.

Natural de Sergio Nunes al que abrió plaza en el segundo festejo del ciclo.
Jaime Hernández se fue a portagayola para recibir al segundo de la tarde con una larga cambiada de rodillas. Este momento, junto con alguna verónica aislada, fue lo más destacado de su recibo capotero del  vareado, encastado y exigente “escolar”.  Junto a sus compañeros de terna, firmó un buen tercio de banderillas. Sin embargo, con la muleta, no pasaría de voluntarioso en una larga labor en la que no llegó a acoplarse con el novillo. Además, andaría poco acertado manejando los aceros por lo que llegó a ser avisado por partida doble. Al segundo de su lote, astado con volumen, mogón del izquierdo, que resultó encastado y tuvo un buen pitón derecho –más complicado por el izquierdo por donde acortaría el viaje– también lo recibiría con una larga de rodillas a portagayola. Un recibo que resultaría accidentado pues, al levantarse, resultaría prendido de fea manera por el novillo. Repuesto del susto, me mostró aseado en banderillas. Y, con la muleta, nunca estaría a gusto en un largo trasteo en el que no llegó a acoplarse con la embestida del novillo en una larga faena que, incluso, llegó a ser avisada antes de entrar a matar. Tampoco anduvo fino con los aceros a pesar de los cual sería premiado con una oreja.

Arriesgado par de banderillas de Jaime Hernández al primero de su lote.
Completó la terna el portugués Joao D’Alba quien, en tercer lugar, se las vio ante un astado bien presentado, geniudo y exigente al que recibió  con dos largas cambiadas de rodillas, una a portagayola y otra en el tercio. Ya enhiesto, se gustó en las verónicas de recibo que remató con dos torerísimas medias. Destacó en el tercio de banderillas compartido con sus compañeros de terna. Y anduvo muy firme, asentado y con ganas en una larga faena de muleta que llegó a ser avisada antes de entrar a matar. No estuvo afortunado en la suerte final, incluso, llegó a ser prendido de fea manera en el último intento. Vio silenciada su actuación. Con el cierraplaza, novillo vareado de carnes y muy encastado, se mostró muy firme manejando el percal para someter a su oponente. Tras un desigual tercio de banderillas, se fue a brindar la faena a los componentes de la peña “El Coñazo”. Arrebatado y bullidor se mostró el luso en un trasteo muletero que transcurrió durante el momento más fuerte del continuo aguacero en el que, por momentos, faltó poso y temple. Aun así, sería premiado con una oreja.


Momento del saludo capotero de Joao D'Alba al tercero de la tarde.

martes, 4 de junio de 2019

LAS VENTAS (MADRID). 28, 29 Y 30 DE MAYO DE 2019. FERIA DE SAN ISIDRO - CENTENARIO DEL DEBUT DE LA GANADERÍA DEL MARQUÉS DE ALBASERRADA EN MADRID


LOS ALBASERRADA GANARON LOS DUELOS
  • Emilio de Justo y Román consiguen cortar una oreja. Mientras que Fernando Robleño dio una vuelta al ruedo.
  • Roca Rey perdió un importante triunfo por el mal uso de la espada.
  • Fuerte cornada a Manuel Escribano.

El 29 de mayo de 1919, la ganadería del Marqués de Albaserrada hacía su presentación en Madrid. Así, con motivo de celebración del centenario de aquella efeméride, la empresa Plaza 1, gestora de la plaza de toros de Las Ventas, programó tres corridas de toros en torno a la fecha conmemorativa en las que se lidiarían las tres ganaderías que, en la actualidad, poseen esa procedencia. Estas ganaderías no son otras que las de José Escolar, Victorino Martín, poseedora de los derechos de aquella legendaria vacada, y Adolfo Martín. Además, este miniciclo contaba con el aliciente añadido de ver a uno de los toreros más destacados del actual escalafón, el peruano Roca Rey, anunciado con una de estas ganaderías, concretamente la de Adolfo Martín. Un emparejamiento que salió de aquel tan comentado “bombo” y que ha sido el causante de la ausencia de varias de las actuales figuras en el presente serial isidril.

Este miniciclo despertó gran expectación entre la afición. Sin embargo, esta expectación no se llegó a ver correspondida del todo con el resultado final. Sí respondieron, en mayor o menor medida, a esta expectación las vacadas anunciadas. Sin embargo, los diestros actuantes no estuvieron a la altura. Solo Fernando Robleño que estoqueó la de Escolar; Emilio de Justo, anunciado con la de Victorino; y Román, acartelado en el final del ciclo con la de Adolfo, fueron los únicos diestros que llegaron a pasear el anillo venteño. Y solo De Justo y Román lo hicieron con una oreja. Sin duda, también lo habría podido pasear Roca Rey y con un doble trofeo auricular, sin embargo, su fallo con la espada se llevó tal posibilidad. Gómez del Pilar, Ángel Sánchez, Octavio Chacón y Daniel Luque tuvieron una suerte dispar. Por su parte, Manuel Escribano corrió la peor suerte al resultar corneado de gravedad en el último festejo de este miniciclo.

Los de José Escolar, por encima de la terna en tarde ventosa

Los astados de la ganadería de José Escolar fueron los encargados de abrir este miniciclo. Unos atados que fueron lidiados por la terna compuesta por Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez.

Los de Escolar, desigualmente presentados, resultaron encastados y, a excepción del complicado primero, ofrecieron buen juego. Sin embargo, el molesto viento presente durante todo el espectáculo, unido a otras cuestiones, hizo que la terna no aprovechase la condición de los de Escolar. Esta señalada inclemencia meteorológica fue la causante de que se cambiasen los terrenos. Así, tanto los recibos capoteros, como las faenas de muleta se desarrollaron, fundamentalmente, al abrigo de los tendidos de sol.

Abrió plaza Fernando Robleño quien pechó con el complicado e incierto astado que hizo primero con el que apenas pudo hacer nada. Con el cuarto, astado con un gran pitón derecho, se mostró muy torero en los lances de recibo, para ya en la muleta, acortar distancias con el burel con lo que ahogó las embestidas de este. Aún así, consiguió pasajes estimables con la mano diestra, fundamentalmente, en las dos últimas series. Se mostró eficaz manejando los aceros lo que provocó que se le pidiese la oreja que, finalmente, no fue concedida por el palco.

Momento de la faena de Fernando Robleño ante el cuarto de la tarde.
El siguiente en actuar fue Gómez del Pilar quien se fue a portagayola a recibir a sus dos oponentes. Estos dos momentos, unidos a su buen manejo capotero sacándose a sus oponentes a los medios y a un quite por ajustadísimas chicuelinas ante el “escolar” que abrió plaza fueron lo más destacado de su actuación. Con la muleta, ante el primero de su lote, ejemplar que se dejó por el pitón derecho y que resultó más incierto por el izquierdo, consiguió algún pasaje estimable sobre la diestra, aunque con precauciones. Mismas precauciones que tomó ante el quinto lo que hizo que nunca estuviese a gusto y que no se pudiese ver al toro.

Gómez del Pilar recibió a portagayola a sus dos oponentes.
Y Ángel Sánchez se llevó el lote de la corrida. Este estuvo compuesto por dos ejemplares de encastada nobleza que desbordaron en todo momento las ganas y la decisión de su lidiador que evidenció estar todavía verde para estos menesteres. Lo más destacado de Sánchez fue el quite por verónicas al segundo de la tarde.

Quite de Ángel Sánchez al segundo de la tarde.
A buen nivel, sin embargo, estuvieron las cuadrillas, fundamentalmente, las de Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. De la de Gómez del Pilar destacó lidiando al segundo Iván Aguilera quien, además, tuvo que saludar montera en mano junto a su compañero Pedro Cebadera tras banderillear al quinto, astado que recibió un gran puyazo de José Manuel Sangüesa quien resultaría ovacionado al abandonar el ruedo. Y de la de Ángel Sánchez, destacaron todos sus hombres de a pie: Iván García lidiando al tercero y colocando un gran par ante el que cerró plaza; Raúl Ruiz, banderilleando al tercero; y Fernando Sánchez en sus correspondientes turnos de banderillas; todos tuvieron que saludar montera en mano tras colocar los rehiletes.

Iván Aguilera y Pedro Cebadera saludando.
El picador José Manuel Sangüesa fue ovacionado tras el tercio de varas del quinto.
Así lidió Iván García al tercero de la tarde.
Raúl Ruiz y Fernando Sánchez saludando tras banderillear al tercero.
Emilio de Justo corta una oreja y se encumbra con un gran “victorino”

Para el centenario de la efeméride, se contó con la divisa de Victorino Martín, divisa que posee los derechos de aquella antigua ganadería del Marqués de Albaserrada. Ante ella, actuaría una terna compuesta por Octavio Chacón, Daniel Luque y Emilio de Justo.

La de Victorino fue una corrida desigualmente presentada, con dos ejemplares como los corridos en primer y tercer lugar de escaso trapío. Resultó también encastada esta corrida. De todo el conjunto, destacó el cornúpeta que cerró plaza que, aunque no estuvo sobrado de fuerzas, fue bravo y noble. También tuvo un lunar negro este encierro, el ejemplar que hizo tercero, inválido que debió ser devuelto a los corrales.

El triunfador de este festejo fue Emilio de Justo quien se apuntó a esta corrida desde el primer momento. A De Justo le correspondió en suerte el gran sexto. Con él, se gustó Emilio en las verónicas de recibo, pero más se gustó en las tres medias con las que remató el mismo. Ya con la muleta, brindó al público y, sin probaturas, citó desde los medios con la mano zurda. Fue este el comienzo de una emotiva y emocionante faena en la que De Justo soñó muletazos con ambas manos, sobre todo, con la mano diestra de la que brotaron unos desmayados de escalofrío. ¡Y los pases de pecho…! Es verdad –y todo hay que decirlo– que la faena no tuvo rotundidad y que, por momentos, supo a poco. Pero todo fue más producto del deseo y de las ganas del torero que por su falta de capacidad. Pero lo que no se podrá negar es la emoción soñada en la monumental venteña con las efímeras obras maestras que brotaron de las muñecas de De Justo ante este “Director” que así se llamó el de Victorino. Llegó la hora de la suerte suprema. Emilio se perfiló y, con él, toda la plaza deseosa de la certera estocada. Sin embargo, la espada cayó baja, aún así, se pidió con fuera la oreja que, finalmente, fue concedida por el palco. Pero, poco importan los trofeos, cuando se siente, se vive y se sueña como lo hizo la monumental venteña con “Director” y Emilio de Justo. Se sacó así el extremeño la espinita de su primera actuación en la que no pudo hacer nada ante el inválido tercero.

Media verónica de Emilio de Justo ante el sexto.
Sensacional muletazo con la mano diestra de Emilio de Justo ante el sexto.
Por su parte. Octavio Chacón, sorteó en primer lugar un astado protestado de salida. Resultó encastado y complicado, sobre todo, por el pitón izquierdo por el que no pasó ni una sola vez. Se dejó un poco por el derecho, aunque se orientó pronto. Con este ejemplar, anduvo muy torero bregando en el recibo. Sin embargo, en la muleta, le faltó aplomo y firmeza ante las complicaciones del de Victorino. Con el cuarto, otro encastado ejemplar con mucho que torear, llevó a cabo un largo e insustancial trasteo en el que se echaron en falta firmeza y decisión.

Octavio Chacón saludando de capa al primero.
Y Daniel Luque firmaría una desigual labor ante el tercero de la tarde, animal que tuvo un gran pitón derecho. Solo las dos iniciales series de derechazos de su trasteo muletero tuvieron cierta estimación. Con su segundo, encastado y noble ejemplar, no llegaría a alcanzar lucimiento en un largo trasteo.

Derechazo de Daniel Luque ante el segundo.
Entre los de plata, destacó la labor de la cuadrilla de Emilio de Justo en el tercio de banderillas del astado que cerró plaza. Fue lidiado de forma magistral por Ángel Gómez y banderilleado de igual manera por Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce. Los tres tuvieron que saludar tras el referido tercio de banderillas.

Así lidió Ángel Gómez al sexto.
Morenito de Arles banderilleando al sexto.
Tanto Ángel Gómez, como Morenito de Arles y Manuel Pérez Valcarce tuvieron que saludar.
Oreja para Román, consagración sin espada de Roca Rey y cornada para Manuel Escribano ante encastados “adolfos”

Se cerró el miniciclo con el enfrentamiento entre Roca Rey y los astados de Adolfo Martín. Enfrentamiento, sin duda, de máxima expectación. Tanta, que se llegó a colgar el cartel de “No hay billetes”. Incluso el Rey Emérito don Juan Carlos, quien también estuvo presente el día anterior, y su hija la Infanta doña Elena no quisieron perderse tan señalado espectáculo. Y la expectación se vio correspondida con el resultado final, tanto por el juego ofrecido por los atados, como por lo llevado a cabo por Roca Rey y sus compañeros de terna que no fueron otros que Manuel Escribano y Román. Y eso que la corrida comenzó con fuertes protestas hacia la presencia en el palco presidencial de don Gonzalo J. de Villa, quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.

El Rey Emérito y la Infanta Elena estuvieron presentes en la corrida de Adolfo Martín.
Don Juan Carlos también estuvo presente en la corrida de Victorino.
Al iniciar el festejo, se protestó la presencia en el palco presidencial de don Gonzlo J. de Villa,
quizá el presidente más polémico de los que ocupan el palco presidencial venteño en la actualidad.
La corrida de Adolfo Martín, como las anteriores, tuvo una dispar presentación, aunque, posiblemente, fuese la mejor presentada de las tres. Y también resultó encastada. Destacaron los jugados en los tres últimos puestos, ejemplares de alta nota que fueron ovacionados en el arrastre.

Abrió plaza el sevillano Manuel Escribano quien se fue a portagayola a recibir al primero de la tarde, ejemplar de mucha nobleza. Posteriormente, andaría aseado en el saludo capotero. Intervino en banderillas donde llevó a cabo un vibrante tercio que cerró con un par al violín al quiebro. Sin embargo, con la muleta, instrumentó una larga y poco ceñida faena en la que, además, acortó distancias y ahogó la embestida del “adolfo”. Aún así, consiguió una entonada serie inicial sobre la mano diestra. Con su segundo, uno de los grandes toros de este encierro, el sevillano sí se lució meciendo el capote. También intervino en otro vibrante tercio de banderillas que cerró con un arriesgadísimo par al quiebro pegado a las tablas que levantó al público de los asientos, más por lo arriesgado, que lo fue y mucho, que por su ortodoxa ejecución. Ya con la franela, se fue a los medios donde ejecutó dos ajustados pases cambiados por la espalda que precedieron a dos entonadas series por el pitón derecho. Cambió de mano, Escribano, y comenzaron las protestas desde el tendido por la colocación del sevillano. Aquí comenzó a diluirse el trasteo hasta que, en un descuido del sevillano, se produjo la colada del de Adolfo y la fuerte cornada. Momento que aprovechó un sector del público para reprochar con tono acusatorio las protestas de los “puristas intransigentes”. Estuvieron rápidas las asistencias para trasladar al sevillano a la enfermería de donde ya no volvería a salir. Terminó con este ejemplar Román tras lo cual sonó una fuerte ovación en reconocimiento a lo realizado por el diestro sevillano.

Arriesgado par de Manuel Escribano ante el primero.
Momento en el que las asistencias trasladas a Escribano a la enfermería de la plaza
tras ser herido de gravedad por el cuarto de la tarde.
 Por su parte, Román, sorteó en primer lugar un complicado y orientado ejemplar que se colaba por el pitón derecho y se quedaba corto por el izquierdo. Con este material, el valenciano anduvo firme, tanto con capote, con muleta. Se quitó la espina con el quinto, otro de los grandes ejemplares lidiados por Adolfo Martín. Es verdad que no pudo alcanzar lucimiento con el capote, sin embargo, con la muleta instrumentó buenos muletazos con ambas manos que calaron pronto entre los aficionados. Faena de valor, firmeza, decisicón y torería la de Román que fue rubricada con una estocada ligeramente contraria que fue cobrada tirándose a matar con una fe ciega. Se solicitó con fuerza la oreja que, de forma justa, fue concedida por el palco.

Derechazo de Román ante el quinto de la tarde.
Y Roca Rey se limitó cumplir el trámite ante el tercero de la tarde, un astado complicado por el pitón derecho, pero que se dejó por el izquierdo. No se pudo estirar con el capote, aunque se gustó en una airosa media. Y con la muleta, le faltó convicción en una labor en la que abrevió, aunque sin pasar apuros. Con el buen sexto, anduvo fácil con el capote, aunque sin alcanzar lucimiento. Ya con la muleta, inició sin probaturas con la mano diestra un trasteo en el que instrumentó muletazos largos y de mano muy baja con ambas manos con los que se volvió a meter a Madrid en el bolsillo. Es verdad que le faltó algo de ceñimiento y que la pierna de salida quedó algo retrasada, pero no es menos cierto que se lleva a los toros a esa pierna en la que echa todo el peso del cuerpo durante la ejecución de los muletazos que, como quedó reflejado anteriormente, fueron largos, muy largos y de mano muy baja. La obra estaba hecha. Madrid volvía a estar entregada. Quedaba el refrendo de la estocada. Pero… todo se esfumó por el mal uso de la espada. Pinchó muy bajo en un primer intento. Y cobró la estocada en el segundo, aunque, como el pinchazo, esta también quedó baja. Aún así se solicitó con fuerza el trofeo que no llegó a ser concedido por el palco y el premio a la labor del diestro peruano quedó reducido a una fuerte ovación de un Madrid rendido a los pies de este diestro peruano.


Natural de Roca Rey al "adolfo" que cerró plaza.