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domingo, 7 de febrero de 2021

RECORDANDO LA FERIA TAURINA DE VALDEMORILLO (MADRID) DE 2020


Este fin de semana, la localidad madrileña de Valdemorillo debería estar celebrando su tradicional Feria Taurina con motivo de sus Fiestas Patronales en honor a San Blas y La Candelaria. Sin embargo, la difícil situación sanitaria por la que estamos atravesando desde hace ya, prácticamente, un año ha obligado a su suspensión como ya ocurriese con la práctica totalidad de las ferias que se deberían haber programado la pasada temporada.

Por este motivo, hoy en “De celeste y plata” queremos recordar las dos corridas de toros que, junto al inaugural concurso de recortes, compusieron la Feria Taurina valdemorillense de 2020, una de las pocas que se pudo celebrar con total normalidad la pasada campaña.

DANIEL LUQUE Y LA GANADERÍA “MONTALVO” TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE VALDEMORILLO DE 2020


El diestro sevillano se hizo acreedor de este galardón al salir por la puerta grande del coso de “La Candelaria” en la segunda corrida del ciclo tras cortar tres orejas al lote de la ganadería salmantina de “Montalvo” que le cupo en suerte. Luque estaría acompañado en esta salida triunfal por el toledano Álvaro Lorenzo quien obtuvo un apéndice de cada uno de sus oponentes. Un trofeo cortarían José Garrido en la primera corrida del ciclo y López Simón en la que cerró la feria. Por su parte, Juan Ortega y David de Miranda se irían de vacío.

En el apartado ganadero se jugaron encierros de las ganaderías de “Alcurrucén” y “Montalvo” que no fueron aprovechados por los espadas de turno. Entre ambos encierros, destacó el enviado por la divisa charra por su presentación y juego.

Los carteles de la Feria Taurina de Valdemorillo de 2020 levantaron gran expectación pues aglutinaban a un ramillete de toreros muy del interés de los aficionados: Juan Ortega, José Garrido y David de Miranda, quienes actuarían en la primera corrida del ciclo; y Daniel Luque, López Simón y Álvaro Lorenzo quienes harían el paseíllo en el festejo que cerraba la feria. Si a esto le unimos la presencia de los hierros de “Alcurrucén” y “Montalvo” la expectación estaba más que justificada. Tanto es así que “La Candelaria” se llenó, prácticamente, en las tres cuartas partes de su aforo en los dos festejos. Sin embargo, lo vivido en el ruedo no respondió a esa expectación generada, pues los de luces no estuvieron a la altura de sus respectivos lotes. Solo el sevillano Daniel Luque quien, a la postre, se alzaría como triunfador de la feria, estaría la altura los astados que le correspondió en suerte.

Daniel Luque, máximo triunfador del serial

Luque abrió plaza en la segunda corrida del ciclo. Y fue en su primera actuación cuando el sevillano ya se ganase el salir por la puerta grande. Desorejó por partida doble al primer astado de la divisa de salmantina de “Montalvo”, ejemplar que respondió al nombre de “Cantor” y que, sin estar sobrado de fuerza, tuvo gran nobleza y calidad en sus embestidas. Luque lo cuajó de principio a fin, tanto con el capote, como con la muleta. Fue una actuación en la que destacaron la suavidad, el temple, el gusto y la torería con las que Luque acarició las buenas embestidas del “montalvo”. Un trofeo más obtendría del segundo de su lote, otro noble ejemplar en el que, sobre todo, destacó lanceando con el capote, pues con la franela, únicamente, dejó detalles.

Daniel Luque con "Cantor".

También saldría por la puerta grande en este segundo festejo el toledano Álvaro Lorenzo, aunque esta fue una puerta grande de escaso peso. Lorenzo se haría merecedor a este galardón tras cortar una benévola oreja a cada uno de sus oponentes, dos nobles ejemplares con los que el toledano nunca llegó a centrarse.

Con un trofeo serían premiados los diestros José Garrido y López Simón. Garrido lo haría en la primera corrida del ciclo tras su labor ante el quinto “alcurrucén”. Fue este un ejemplar de feas hechuras, pero de mucha nobleza, aunque con un punto de sosería con el que Garrido no llegó a acoplarse. Con el primero de su lote, sólo destacó manejando en percal, tanto en el saludo, como en el quite. Por su parte, López Simón obtendría el trofeo en el quinto acto de la segunda corrida, tras una labor en la que, únicamente, dejó detalles ante un buen ejemplar de “Montalvo”. Con el primero de su lote, no llegaría a estar a gusto.

José Garrido con el segundo de "Alcurrucén"

Por su parte, Juan Ortega y David de Miranda abandonaron el coso valdemorillense de vacío tras su participación en la primera corrida del serial ante los astados toledanos de “Alcurrucén”. Ambos estuvieron por debajo de las posibilidades que les ofrecieron sus respectivos lotes. Así, Ortega, únicamente, dejó algún detalle, fundamentalmente, con el capote y De Miranda no pasó de voluntarioso.

El encierro de “Montalvo” se alzó como triunfador en el apartado ganadero.

En lo que al apartado ganadero se refiere, los encierros de las divisas de “Alcurrucén” y “Montalvo”, aunque, con matices, ofrecieron muchas posibilidades de lucimiento para los de luces.

Destacó el encierro enviado por la divisa salmantina de “Montalvo”. Fue este un encierro muy bien presentado, hondo y cuajado, aunque sin comerse a nadie por delante. Solo los corridos en tercer y sexto lugar, bajaron la presentación de este encierro. En cuando al juego ofrecido, fue un lote noble y muy manejable en el que destacó el que hizo primero que respondió al nombre de “Cantor” y para el que se llegó a pedir la vuelta al ruedo póstuma. Premio que quizá no fuese concedido por la escasez de fuerza que evidenció el burel. Este “Cantor” cayó en el lote de Daniel Luque quien lo aprovechó de principio a fin. Este primer “montalvo”, así como los corridos en cuarto, quinto y sexto lugar fueron ovacionados en el arrastre.

"Cantor" de "Montalvo" embistiendo a la muleta de Daniel Luque.

Noble y manejable también resultó el encierro enviado por la familia Lozano en el que destacó el que hizo segundo que fue ovacionado póstumamente. Sin embargo, a este lote le faltó presentación con algunos ejemplares, como el que hizo quinto que fue muy protestado durante los primeros tercios, impropios de lidiarse en corrida de toros, aunque sea en plaza de tercera categoría como es el caso del valdemorillense coso de “La Candelaria”. Solo primero y tercero lucieron una presentación acorde con el festejo.

Puedes consultar las crónicas completas de ambos festejos en los siguientes enlaces: Corrida del sábado, 8 de febrero de 2020 y Corrida del domingo, 9 de febrero de 2020

También te puede interesar Galería fotográfica del encierro y suelta de reses del sábado, 8 de febrero de 2020 de Pepe Cid.

martes, 12 de febrero de 2019

TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE SAN BLAS DE 2019 DE VALDEMORILLO (MADRID)


MANUEL ESCRIBANO, MIURA Y RAFAEL GONZÁLEZ
DECLARADOS TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE
VALDEMORILLO DE 2019

Además, de se aprueba un mención especial para el picador Juan Francisco Peña.

Una vez terminada la Feria Taurina de San Blas de 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo, el Ayuntamiento de esta localidad ha hecho pública la nómina de triunfadores.

El matador de toros Manuel Escribano ha sido distinguido con la X Chimenea de Platino al Mejor Matador de Toros por su actuación en la corrida de toros que puso el broche al ciclo en la que consiguió salir por la puerta grande del coso de “La Candelaria”.

El toro “Reinasolo”, herrado con el número 91, del guarismo 4, de 600 kilos y perteneciente a la ganadería de Miura que fue lidiado en quinto lugar en la corrida de toros que cerró el ciclo valdemorillense por Manuel Escribano ha sido premiado con el IX Trofeo La Candelaria al Mejor Astado. Trofeo que el jurado hace extensible al resto del encierro enviado por la mítica divisa sevillana.

Y el novillero Rafael González se ha hecho acreedor de la XV Chimenea de Oro al Mejor Novillero por su triunfo en la novillada inaugural del ciclo en la que cortó tres orejas a astados de la ganadería de Hato Blanco.

Asimismo, el jurado ha querido tener una Mención Especial para el picador Juan Francisco Peña, perteneciente a la cuadrilla de Manuel Escribano, por la suerte de varas realizada ante el premiado “Reinasolo”.

En esta edición, el jurado de estos premios ha estado compuesto por Jorge Fajardo, Presidente de la Federación Taurina de Madrid, Félix Bravo Villena y Justo Martín Ayuso.

Los galardones, obra del escultor Alfonso Leal, serán entregados el próximo jueves 28 de febrero a las 20 horas en un acto público que se celebrará en el Auditorio de la Casa de la Cultura Giralt Laporta de Valdemorillo.


Fuente: www.aytovaldemorillo.org
Manuel Escribano con "Reinasolo".
Rafael González, novillero triunfador.
El picador Juan Francisco Peña en un momento del tercio de varas de "Reinasolo".


VALDEMORILLO (MADRID). DOMINGO, 10 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. CORRIDA DE TOROS



TRIUNFO PARA MANUEL ESCRIBANO Y CORNADA PARA PEPE MORAL
CON UN INTERESANTE ENCIERRO DE MIURA

Manuel Escribano se alzó como el triunfador de la corrida de toros que ponía punto final al ciclo valdemorillense de 2019 en honor a San Blas. Un festejo en el que actuó mano a mano con Pepe Moral que resultaría herido ante toros de la mítica vacada sevillana de Miura.

La Feria Taurina de San Blas 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo programó para su broche un cartel de máxima expectación. En él se anunciaba el debut en esta feria madrileña de la mítica ganadería sevillana de Miura que sería estoqueada mano a mano por los diestros Manuel Escribano y Pepe Moral. El mismo cartel de toros y toreros vivido en la Maestranza hispalense el pasado 22 de abril y que, curiosamente, también servía para poner punto final al sevillano ciclo abrileño. Fue tanta la expectación que el público llenó el coso valdemorillense en las tres cuartas partes de su aforo. Y, sin duda, que el público no salió defraudado pues el festejo respondió a la expectación creada.

La de Miura fue una corrida bien presentada y de variado pelaje. Incluso algunos ejemplares fueron ovacionados de salida. Y, en general, aunque con matices, resultó manejable. Sin duda, fue un encierro que no defraudó a nadie. De este conjunto, destacó el ejemplar corrido en quinto lugar que fue ovacionado en el arrastre.

Con este material, el triunfador del festejo fue Manuel Escribano quien saldría por la puerta grande tras cortar una oreja a los toros tercero y quinto. También se le pediría el trofeo en el primero del festejo, pero tuvo que conformarse con saludar una ovación desde el tercio tras no atender el palco la petición. Y otra ovación también escucharía tras la muerte del sexto, astado que tuvo que estoquear por el percance sufrido por su compañero de cartel.

En primer lugar, Escribano sorteó un animal que se dejó, no sin complicaciones, por el pitón izquierdo. Con él, no se pudo gustar en los lances de recibo, aunque sí lo hizo en el quite por chicuelinas. Intervino en banderillas calentando los tendidos con tres vibrantes pares. Y, tras brindar al respetable, anduvo porfión y aguantando mucho hasta que consiguió hilvanar algún natural en un largo trasteo muletero que fue avisado antes de entrar a matar. Al tercero, burel que permitió el lucimiento hasta que se sintió podido y salió huyendo, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, gustarse en unos airosos lances de recibo. También intervino en banderillas en este turno, aunque, ahora, de forma poco brillante. Y con la muleta firmó buenos momentos con ambas manos hasta que se dejó el miura. Una estocada trasera de rápido efecto llevó la primera oreja al esportón de Escribano. Con la puerta grande entreabierta, se fue el torero de Gerena a portagayola a recibir al quinto, el mejor ejemplar del encierro. Tras la larga cambiada de rodillas, volvió a gustarse Escribano en el recibo con el percal. Ya en varas, lució al astado dejando al de Miura en el mismo centro del ruedo para un segundo encuentro con el picador. Y desde allí, se arrancó con prontitud y alegría al jaco. Apretó el de la divisa de Lora del Río en los dos puyazos que tomó provocando la ovación del respetable, ovación que también se extendió al piquero de turno que no era otro que Juan Francisco Peña. El de Miura fue pronto en el segundo tercio donde, ahora sí, se lució Escribano en la vibrante colocación de los rehiletes. Ya con la franela, volvió a gustarse el rubio torero sevillano en pasajes por ambas manos en un trasteo al que el de Miura llegó con nobleza, pero algo parado y casi sin recorrido. Cerró la faena Escribano con un ramillete de manoletinas que precedieron a una estocada caída que no fue óbice para que se le premiase con una oreja y se le abriese de par en par a Escribano la puerta grande del coso de “La Candelaria”. Con la puerta grande asegurada, no volvió la cara Manuel ante el toro que cerró plaza y que tuvo que estoquear por el percance sufrido por Pepe Moral. Fue este un animal incierto y complicado con el que, como queda dicho, Escribano dio la cara: lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, andar muy animoso con el capote; también intervino en banderillas consiguiendo, posiblemente, el mejor tercio de toda la tarde; e hizo un enorme esfuerzo con la muleta intentando sacar faena ante un astado de nulas condiciones.

Por su parte, Pepe Moral, prácticamente, quedó inédito debido al percance sufrido en los primeros compases de la lidia del segundo de la tarde, pero dejó patente las ganas y la decisión con las que venía a esta importante cita. Al toro que le hirió, segundo del festejo y primero de su lote, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Ya enhiesto, cuando se disponía a lancearlo con el capote, sobrevino el percance. El sevillano recibió un fuerte pitonazo en su pierna izquierda que, aparentemente –posteriormente, se vería que sí–, no le causó cornada, pero sí una fuerte y ostensible cojera que hacía, prácticamente, inviable que Moral pudiese continuar con la lidia. Tras un pequeño impasse, volvió Pepe Moral a la cara del burel visiblemente mermado de facultades y aun así consiguió lucirse en un quite chicuelinas. Ya con la muleta lo intentó, pero sin llegar a conseguir momento lucido ante un ejemplar que metía bien la cara en los engaños pero que, sin embargo, salía desentendido de ellos. Quizá acusase el fuerte castigo en varas y el desconcierto del tercio de banderillas. Tras la muerte de este toro, pasó Pepe Moral a la enfermería de donde saldría infiltrado y con dos aparatosos vendajes, uno en la pierna izquierda y otro en el brazo derecho, para estoquear al cuarto de la tarde. Pronto se vería que el sevillano no estaba en condiciones de continuar la lidia, pero su pundonor y sus ganas hicieron que llegase hasta el final. Su labor, prácticamente, quedó inédita puesto que el sevillano no podía con sus facultades muy mermadas. Por si esto fuera poco, protagonizó un auténtico esperpento manejando los aceros y a punto estuvo de ver cómo le echaban el toro al corral. Una vez que dio muerte a su oponente, salió Moral al tercio pidiendo disculpas al respetable por el lamentable espectáculo que acababa de protagonizar y, ayudado por los componentes de su cuadrilla, pasó a la enfermería de donde ya no volvería a salir y donde le intervinieron de una cornada interna de 10 cm. por encima de la rodilla izquierda y de una posible lesión de ligamentos del codo derecho. A pesar de todo, siempre habrá que agradecer al sevillano sus ganas, su decisión, su pundonor y su coraje para no volver la cara a tan importante compromiso.

Y así, terminó este interesante festejo en el que los toros de Miura respondieron a las expectativas creadas y en el que quedaron perfectamente plasmadas las dos caras de la moneda en las figuras de los diestros actuantes: la cara en el triunfo Manuel Escribano y la cruz en la cornada en Pepe Moral.



Manuel Escribano se gustó manejando el capote ante el primero
en un quite por chicuelinas.
Un instante del percance sufrido por Pepe Moral.
Aun mermado de facultades, se lució en el quite por chicuelinas.
Terminada la lidia de este toro, Pepe Moral pasó a la enfermería.
Natural de Escribano al tercero.
Su labor fue premiada con una oreja.
Visiblemente mermado de facultades y, prácticamente, incapacitado,
Pepe Moral abandonó la enfermería para estoquear al cuarto.
Tras pasaportar a este ejemplar, Pepe Moral salió al tercio para pedir disculpas
al público y retirarse a la enfermería.
Momento con la mano diestra de Manuel Escribano con el quinto.
Fue premiado con una oreja lo que le hacía acreedor de la puerta grande.
Como en todos los astados que tuvo que lidiar, Escribano participó
en el tercio de banderillas. Ante el sexto, toro que estoqueó por el percance de Pepe Moral,
protagonizó, quizá el mejor de todos los tercios.
Actuó como sobresaliente Salvador Ruano que intervino en quites
ante el último del festejo.
Manuel Escribano saliendo por la puerta grande.

domingo, 10 de febrero de 2019

VALDEMORILLO (MADRID). SÁBADO, 9 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. CORRIDA DE TOROS



NI FU NI FA

Juan del Álamo cortó la única oreja en el segundo festejo de la Feria Taurina de San Blas del presente año de la localidad madrileña de Valdemorillo. Un festejo que resultó anodino, tanto por la condición de los astados, como por lo realizado por la terna actuante.

Segundo festejo de la valdemorillense Feria Taurina de San Blas de 2019. Primera de sus corridas de toros. En el cartel, Curro Díaz, Juan del Álamo y Román quienes se las verían ante un encierro de la vacada gaditana de La Palmosilla. Un cartel interesante que, finalmente, no respondió a las expectativas creadas.

El encierro de la divisa gaditana tuvo volumen y cuajo y, en general, resultó manejable, aunque no estuvo sobrado de raza y, además, le faltó fuerza.

Abrió plaza el jiennense Curro Díaz quien ante el primero de la tarde, astado noble, pero justo de fuerza, solo apuntó detalles manejando el percal, tanto en el recibo, como en el intento de quite. Ya con la franela, anduvo muy torero en el inicio del trasteo al que siguieron dos series con la mano diestra con gusto y torería. Sin embargo, a partir de aquí, el trasteo careció de poso y temple y, por momentos, resultó amontonado y embarullado, sobre todo, en los pasajes llevados a cabo con la zurda. Una estocada baja de efecto fulminante precedió a una petición de oreja que quedó reducida a una ovación con saludos. Ante el cuarto, ejemplar manejable, aunque con un punto de sosería, le faltó compromiso al linarense. Otra estocada defectuosa de raudos efectos motivó que el público valdemorillense sacase a saludar al torero de Linares.

Juan del Álamo fue el único que consiguió cortar una oreja. Fue ante el quinto, burel noble, pero al que le faltó chispa. La misma chispa que le faltó a del Álamo. A este ejemplar, lo recibió el de Ciudad Rodrigo con una larga cambiada de rodillas en el tercio para luego no conseguir lucirse con el capote. Ya con la muleta, el salmantino anduvo frío. Solo tras una voltereta, afortunadamente, sin consecuencias pareció calentarse del Álamo y llegó a calar en los tendidos con unos molinetes y un desplante de rodillas que precedieron a una estocada defectuosa de rápido efecto lo que motivó que el público solicitase mayoritariamente el trofeo para el salmantino. Trofeo que, finalmente, fue concedido por el palco presidencial. Por el contrario, Juan del Álamo vería silenciada su porfiona labor ante el primero de su lote, geniudo y complicado ejemplar que, por momentos, pareció hacerse el amo de la situación.

Completó la terna el valenciano Román quien ante el manejable, aunque reservón tercero, se mostró animoso manejando el capote. Ya con la muleta, anduvo decidido y con ganas en una labor en la que consiguió algunos momentos estimables con ambas manos. Unos arrebatadores molinetes que llegaron a los tendidos precedieron a un reiterado fallo con los aceros, especialmente, con el descabello con el que protagonizó un auténtico sainete. Así, su labor fue silenciada tras recibir dos recados presidenciales. El valenciano también vería silenciada y avisada su labor ante el ejemplar que cerró plaza. Fue este un toro que llamó la atención del público por su peculiar pelo: ensabanado, bocinegro y botinero. Ejemplar de preciosa lámina que, además, resultó bravo, con una excepcional fijeza y nobleza que fue masacrado en el tercio de varas en un fortísimo puyazo que cayó trasero lo que hizo que llegase al tercio de muleta, prácticamente, sin recorrido. Tras no poder lucirse con el capote, Román, instrumentó una larga, amontonada y embarullada faena de muleta con pases y más pases que inició con unos ayudados por alto con los pies juntos.

Por su parte, las cuadrillas firmaron lo más destacado de este festejo. Concretamente, los autores de estos pasajes destacados fueron los banderilleros Manuel Rodríguez “Mambrú” e Iván García quienes se tuvieron que desmonterar tras los tercios de banderillas de los toros corridos en segundo y sexto lugar, respectivamente.



Curro Díaz firmó los mejores momentos ante el primero con la mano diestra.
Juan del Álamo andaría aseado manejando el capote ante el segundo.
Animoso andaría Román ante el tercero.
Le faltó compromiso a Curro Díaz ante el cuarto.
Un arrebatado final de faena ante el quinto llevó el trofeo
al esportón de Juan del Álamo.
Juan del Álamo cortó la única oreja del festejo.
Por ayudados por alto a pies juntos inició del Álamo
su largo y amontonado trasteo ante el que cerró plaza.
Manuel Rodríguez "Manbrú" firmó de buenos pares de banderillas
ante el segundo de la tarde. Tuvo que desmonterarse.
También se desmonteró Iván García por su tercio de banderillas
ante el sexto.

jueves, 7 de febrero de 2019

VALDEMORILLO (MADRID). LUNES, 4 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. NOVILLADA CON PICADORES



RAFAEL GONZÁLEZ SABOREA LA MIEL Y LA HIEL

El novillero toledano Rafael González saboreó la miel y la hiel en la novillada inaugural de la Feria Taurina de San Blas de 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo. González se alzó como triunfador numérico del festejo al cortar tres orejas al lote que le correspondió en suerte del encierro enviado por la ganadería de Hato Blanco. Sin embargo, no pudo salir por la puerta grande del coso valdemorillense al resultar cogido por el quinto de la tarde. Por su parte, sus compañeros de cartel, García Navarrete y Marcos tuvieron una suerte desigual. Marcos cortó una oreja, mientras que García Navarrete vio silenciadas sus actuaciones.

Una novillada con picadores abría la Feria Taurina de San Blas del presente año de la localidad madrileña de Valdemorillo. Para tal ocasión, se eligió una terna con algunos de los novilleros punteros del escalafón. García Navarrete, Rafael González y Marcos fueron los escogidos para la conformación de esta terna. Un terna que se las tendría que ver con un encierro perteneciente a la ganadería de Hato Blanco.

El encierro de la divisa sevillana, sin ser exagerado, estuvo bien presentado y ofreció un juego desigual. De este conjunto, destacaron los ejemplares corridos en segundo y tercer lugar que fueron ovacionados en el arrastre. Los restantes, en general, resultaron mansos y evidenciaron más genio que casta.

El triunfador numérico de este festejo fue el novillero toledano Rafael González quien saboreó las mieles del triunfo al cortar tres orejas al lote que le correspondió en suerte, pero que, a la vez, también saboreó las hieles de la cornada, pues si se escapó de esta ante su primer oponente, no lo hizo ante el quinto de la tarde, novillo que le hirió en la pierna izquierda durante la faena de muleta. González ya presentó sus credenciales con un quite por gaoneras ante el novillo que abrió plaza. Ya en su turno, recibió a su primer ejemplar, novillo manso que llegó a la muleta con una encastada nobleza, con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, andar animoso y variado en los lances de recibo. Ya con la pañosa, inició su trasteo muletero de hinojos en el tercio con pases cambiados por la espalda incluidos. Momento vibrante, sin duda, que metió al público de lleno en la faena del toledano. Ya con la planta erguida y tras dos entonadas series con la diestra, la faena empezó a resultar amontonada y embarullada por momentos por lo que la labor de González perdió cierta intensidad. Una intensidad que volvió a recobrar con las manoletinas con las que cerró el trasteo y en las que González resultó volteado por el de Hato Blanco. Una estocada de rápido efecto hizo que las dos orejas de este novillo fuesen a parar al esportón del toledano. Otra oreja más se llevaría González del quinto de la tarde, ejemplar que resultó algo incierto y descompuesto. González se mostró firme con él, sobre todo, después de la cornada que le infirió el burel en los primeros compases del trasteo muletero. González no se arrugó y volvió a la cara del de Hato Blanco con un torniquete para continuar con el trasteo. Anduvo raudo a la hora de la suerte suprema y se le pidió con fuerza el doble trofeo, una petición que la presidencia atendió en su primera mitad.

Por su parte, Marcos cortó una oreja del tercero de la tarde, astado noble, aunque con la raza justa. Se mostró airoso, Marcos, en el saludo capotero. Ya con la muleta, el fuenlabreño se fue de a los medios para iniciar la faena de rodillas con un pase cambiado por la espalda. Momento en el que resultó volteado, afortunadamente, sin consecuencias. Se levantó el fuenlabreño y, ya enhiesto, volvió a interpretar otro pase cambiado por la espalda, ahora con mayor fortuna. A partir de aquí, el trasteo del madrileño resultó desigual, aunque hubo algún pasaje estimable sobre la mano diestra. Con el incierto y descompuesto animal que cerró plaza poco pudo hacer Marcos. Lo más destacado de su labor fue la larga cambiada de rodillas en el tercio con la que recibió al astado.

Y completó la terna el jiennense García Navarrete quien, sin duda, sorteó el peor lote. Poco pudo hacer con el incierto y distraído novillo que abrió plaza. Y abrevió con el manso y reservón cuarto.



Nada pudo hacer García Navarrete con el manso primero.
De rodillas en el tercio inicio su trasteo muletero Rafael González
ante el segundo.
Pase cambiado por la espalda de rodillas en los medios con el que
Marcos recibió al tercero.
García Navarrete abrevió con el manso y reservón cuarto.
Rafael González resultó herido en los primeros compases de su faena
de muleta ante el quinto. No se arrugó y volvió a la cara del burel con un torniquete.
Anduvo firme el toledano con este incierto ejemplar.
Lo más destacado de Marcos ante el sexto fue la larga cambiada
de rodillas en el tercio con la que le recibió.