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martes, 12 de febrero de 2019

TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE SAN BLAS DE 2019 DE VALDEMORILLO (MADRID)


MANUEL ESCRIBANO, MIURA Y RAFAEL GONZÁLEZ
DECLARADOS TRIUNFADORES DE LA FERIA TAURINA DE
VALDEMORILLO DE 2019

Además, de se aprueba un mención especial para el picador Juan Francisco Peña.

Una vez terminada la Feria Taurina de San Blas de 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo, el Ayuntamiento de esta localidad ha hecho pública la nómina de triunfadores.

El matador de toros Manuel Escribano ha sido distinguido con la X Chimenea de Platino al Mejor Matador de Toros por su actuación en la corrida de toros que puso el broche al ciclo en la que consiguió salir por la puerta grande del coso de “La Candelaria”.

El toro “Reinasolo”, herrado con el número 91, del guarismo 4, de 600 kilos y perteneciente a la ganadería de Miura que fue lidiado en quinto lugar en la corrida de toros que cerró el ciclo valdemorillense por Manuel Escribano ha sido premiado con el IX Trofeo La Candelaria al Mejor Astado. Trofeo que el jurado hace extensible al resto del encierro enviado por la mítica divisa sevillana.

Y el novillero Rafael González se ha hecho acreedor de la XV Chimenea de Oro al Mejor Novillero por su triunfo en la novillada inaugural del ciclo en la que cortó tres orejas a astados de la ganadería de Hato Blanco.

Asimismo, el jurado ha querido tener una Mención Especial para el picador Juan Francisco Peña, perteneciente a la cuadrilla de Manuel Escribano, por la suerte de varas realizada ante el premiado “Reinasolo”.

En esta edición, el jurado de estos premios ha estado compuesto por Jorge Fajardo, Presidente de la Federación Taurina de Madrid, Félix Bravo Villena y Justo Martín Ayuso.

Los galardones, obra del escultor Alfonso Leal, serán entregados el próximo jueves 28 de febrero a las 20 horas en un acto público que se celebrará en el Auditorio de la Casa de la Cultura Giralt Laporta de Valdemorillo.


Fuente: www.aytovaldemorillo.org
Manuel Escribano con "Reinasolo".
Rafael González, novillero triunfador.
El picador Juan Francisco Peña en un momento del tercio de varas de "Reinasolo".


VALDEMORILLO (MADRID). DOMINGO, 10 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. CORRIDA DE TOROS



TRIUNFO PARA MANUEL ESCRIBANO Y CORNADA PARA PEPE MORAL
CON UN INTERESANTE ENCIERRO DE MIURA

Manuel Escribano se alzó como el triunfador de la corrida de toros que ponía punto final al ciclo valdemorillense de 2019 en honor a San Blas. Un festejo en el que actuó mano a mano con Pepe Moral que resultaría herido ante toros de la mítica vacada sevillana de Miura.

La Feria Taurina de San Blas 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo programó para su broche un cartel de máxima expectación. En él se anunciaba el debut en esta feria madrileña de la mítica ganadería sevillana de Miura que sería estoqueada mano a mano por los diestros Manuel Escribano y Pepe Moral. El mismo cartel de toros y toreros vivido en la Maestranza hispalense el pasado 22 de abril y que, curiosamente, también servía para poner punto final al sevillano ciclo abrileño. Fue tanta la expectación que el público llenó el coso valdemorillense en las tres cuartas partes de su aforo. Y, sin duda, que el público no salió defraudado pues el festejo respondió a la expectación creada.

La de Miura fue una corrida bien presentada y de variado pelaje. Incluso algunos ejemplares fueron ovacionados de salida. Y, en general, aunque con matices, resultó manejable. Sin duda, fue un encierro que no defraudó a nadie. De este conjunto, destacó el ejemplar corrido en quinto lugar que fue ovacionado en el arrastre.

Con este material, el triunfador del festejo fue Manuel Escribano quien saldría por la puerta grande tras cortar una oreja a los toros tercero y quinto. También se le pediría el trofeo en el primero del festejo, pero tuvo que conformarse con saludar una ovación desde el tercio tras no atender el palco la petición. Y otra ovación también escucharía tras la muerte del sexto, astado que tuvo que estoquear por el percance sufrido por su compañero de cartel.

En primer lugar, Escribano sorteó un animal que se dejó, no sin complicaciones, por el pitón izquierdo. Con él, no se pudo gustar en los lances de recibo, aunque sí lo hizo en el quite por chicuelinas. Intervino en banderillas calentando los tendidos con tres vibrantes pares. Y, tras brindar al respetable, anduvo porfión y aguantando mucho hasta que consiguió hilvanar algún natural en un largo trasteo muletero que fue avisado antes de entrar a matar. Al tercero, burel que permitió el lucimiento hasta que se sintió podido y salió huyendo, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, gustarse en unos airosos lances de recibo. También intervino en banderillas en este turno, aunque, ahora, de forma poco brillante. Y con la muleta firmó buenos momentos con ambas manos hasta que se dejó el miura. Una estocada trasera de rápido efecto llevó la primera oreja al esportón de Escribano. Con la puerta grande entreabierta, se fue el torero de Gerena a portagayola a recibir al quinto, el mejor ejemplar del encierro. Tras la larga cambiada de rodillas, volvió a gustarse Escribano en el recibo con el percal. Ya en varas, lució al astado dejando al de Miura en el mismo centro del ruedo para un segundo encuentro con el picador. Y desde allí, se arrancó con prontitud y alegría al jaco. Apretó el de la divisa de Lora del Río en los dos puyazos que tomó provocando la ovación del respetable, ovación que también se extendió al piquero de turno que no era otro que Juan Francisco Peña. El de Miura fue pronto en el segundo tercio donde, ahora sí, se lució Escribano en la vibrante colocación de los rehiletes. Ya con la franela, volvió a gustarse el rubio torero sevillano en pasajes por ambas manos en un trasteo al que el de Miura llegó con nobleza, pero algo parado y casi sin recorrido. Cerró la faena Escribano con un ramillete de manoletinas que precedieron a una estocada caída que no fue óbice para que se le premiase con una oreja y se le abriese de par en par a Escribano la puerta grande del coso de “La Candelaria”. Con la puerta grande asegurada, no volvió la cara Manuel ante el toro que cerró plaza y que tuvo que estoquear por el percance sufrido por Pepe Moral. Fue este un animal incierto y complicado con el que, como queda dicho, Escribano dio la cara: lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, andar muy animoso con el capote; también intervino en banderillas consiguiendo, posiblemente, el mejor tercio de toda la tarde; e hizo un enorme esfuerzo con la muleta intentando sacar faena ante un astado de nulas condiciones.

Por su parte, Pepe Moral, prácticamente, quedó inédito debido al percance sufrido en los primeros compases de la lidia del segundo de la tarde, pero dejó patente las ganas y la decisión con las que venía a esta importante cita. Al toro que le hirió, segundo del festejo y primero de su lote, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Ya enhiesto, cuando se disponía a lancearlo con el capote, sobrevino el percance. El sevillano recibió un fuerte pitonazo en su pierna izquierda que, aparentemente –posteriormente, se vería que sí–, no le causó cornada, pero sí una fuerte y ostensible cojera que hacía, prácticamente, inviable que Moral pudiese continuar con la lidia. Tras un pequeño impasse, volvió Pepe Moral a la cara del burel visiblemente mermado de facultades y aun así consiguió lucirse en un quite chicuelinas. Ya con la muleta lo intentó, pero sin llegar a conseguir momento lucido ante un ejemplar que metía bien la cara en los engaños pero que, sin embargo, salía desentendido de ellos. Quizá acusase el fuerte castigo en varas y el desconcierto del tercio de banderillas. Tras la muerte de este toro, pasó Pepe Moral a la enfermería de donde saldría infiltrado y con dos aparatosos vendajes, uno en la pierna izquierda y otro en el brazo derecho, para estoquear al cuarto de la tarde. Pronto se vería que el sevillano no estaba en condiciones de continuar la lidia, pero su pundonor y sus ganas hicieron que llegase hasta el final. Su labor, prácticamente, quedó inédita puesto que el sevillano no podía con sus facultades muy mermadas. Por si esto fuera poco, protagonizó un auténtico esperpento manejando los aceros y a punto estuvo de ver cómo le echaban el toro al corral. Una vez que dio muerte a su oponente, salió Moral al tercio pidiendo disculpas al respetable por el lamentable espectáculo que acababa de protagonizar y, ayudado por los componentes de su cuadrilla, pasó a la enfermería de donde ya no volvería a salir y donde le intervinieron de una cornada interna de 10 cm. por encima de la rodilla izquierda y de una posible lesión de ligamentos del codo derecho. A pesar de todo, siempre habrá que agradecer al sevillano sus ganas, su decisión, su pundonor y su coraje para no volver la cara a tan importante compromiso.

Y así, terminó este interesante festejo en el que los toros de Miura respondieron a las expectativas creadas y en el que quedaron perfectamente plasmadas las dos caras de la moneda en las figuras de los diestros actuantes: la cara en el triunfo Manuel Escribano y la cruz en la cornada en Pepe Moral.



Manuel Escribano se gustó manejando el capote ante el primero
en un quite por chicuelinas.
Un instante del percance sufrido por Pepe Moral.
Aun mermado de facultades, se lució en el quite por chicuelinas.
Terminada la lidia de este toro, Pepe Moral pasó a la enfermería.
Natural de Escribano al tercero.
Su labor fue premiada con una oreja.
Visiblemente mermado de facultades y, prácticamente, incapacitado,
Pepe Moral abandonó la enfermería para estoquear al cuarto.
Tras pasaportar a este ejemplar, Pepe Moral salió al tercio para pedir disculpas
al público y retirarse a la enfermería.
Momento con la mano diestra de Manuel Escribano con el quinto.
Fue premiado con una oreja lo que le hacía acreedor de la puerta grande.
Como en todos los astados que tuvo que lidiar, Escribano participó
en el tercio de banderillas. Ante el sexto, toro que estoqueó por el percance de Pepe Moral,
protagonizó, quizá el mejor de todos los tercios.
Actuó como sobresaliente Salvador Ruano que intervino en quites
ante el último del festejo.
Manuel Escribano saliendo por la puerta grande.

jueves, 7 de febrero de 2019

VALDEMORILLO (MADRID). LUNES, 4 DE FEBRERO DE 2019. FERIA TAURINA DE SAN BLAS. NOVILLADA CON PICADORES



RAFAEL GONZÁLEZ SABOREA LA MIEL Y LA HIEL

El novillero toledano Rafael González saboreó la miel y la hiel en la novillada inaugural de la Feria Taurina de San Blas de 2019 de la localidad madrileña de Valdemorillo. González se alzó como triunfador numérico del festejo al cortar tres orejas al lote que le correspondió en suerte del encierro enviado por la ganadería de Hato Blanco. Sin embargo, no pudo salir por la puerta grande del coso valdemorillense al resultar cogido por el quinto de la tarde. Por su parte, sus compañeros de cartel, García Navarrete y Marcos tuvieron una suerte desigual. Marcos cortó una oreja, mientras que García Navarrete vio silenciadas sus actuaciones.

Una novillada con picadores abría la Feria Taurina de San Blas del presente año de la localidad madrileña de Valdemorillo. Para tal ocasión, se eligió una terna con algunos de los novilleros punteros del escalafón. García Navarrete, Rafael González y Marcos fueron los escogidos para la conformación de esta terna. Un terna que se las tendría que ver con un encierro perteneciente a la ganadería de Hato Blanco.

El encierro de la divisa sevillana, sin ser exagerado, estuvo bien presentado y ofreció un juego desigual. De este conjunto, destacaron los ejemplares corridos en segundo y tercer lugar que fueron ovacionados en el arrastre. Los restantes, en general, resultaron mansos y evidenciaron más genio que casta.

El triunfador numérico de este festejo fue el novillero toledano Rafael González quien saboreó las mieles del triunfo al cortar tres orejas al lote que le correspondió en suerte, pero que, a la vez, también saboreó las hieles de la cornada, pues si se escapó de esta ante su primer oponente, no lo hizo ante el quinto de la tarde, novillo que le hirió en la pierna izquierda durante la faena de muleta. González ya presentó sus credenciales con un quite por gaoneras ante el novillo que abrió plaza. Ya en su turno, recibió a su primer ejemplar, novillo manso que llegó a la muleta con una encastada nobleza, con una larga cambiada de rodillas en el tercio para, posteriormente, andar animoso y variado en los lances de recibo. Ya con la pañosa, inició su trasteo muletero de hinojos en el tercio con pases cambiados por la espalda incluidos. Momento vibrante, sin duda, que metió al público de lleno en la faena del toledano. Ya con la planta erguida y tras dos entonadas series con la diestra, la faena empezó a resultar amontonada y embarullada por momentos por lo que la labor de González perdió cierta intensidad. Una intensidad que volvió a recobrar con las manoletinas con las que cerró el trasteo y en las que González resultó volteado por el de Hato Blanco. Una estocada de rápido efecto hizo que las dos orejas de este novillo fuesen a parar al esportón del toledano. Otra oreja más se llevaría González del quinto de la tarde, ejemplar que resultó algo incierto y descompuesto. González se mostró firme con él, sobre todo, después de la cornada que le infirió el burel en los primeros compases del trasteo muletero. González no se arrugó y volvió a la cara del de Hato Blanco con un torniquete para continuar con el trasteo. Anduvo raudo a la hora de la suerte suprema y se le pidió con fuerza el doble trofeo, una petición que la presidencia atendió en su primera mitad.

Por su parte, Marcos cortó una oreja del tercero de la tarde, astado noble, aunque con la raza justa. Se mostró airoso, Marcos, en el saludo capotero. Ya con la muleta, el fuenlabreño se fue de a los medios para iniciar la faena de rodillas con un pase cambiado por la espalda. Momento en el que resultó volteado, afortunadamente, sin consecuencias. Se levantó el fuenlabreño y, ya enhiesto, volvió a interpretar otro pase cambiado por la espalda, ahora con mayor fortuna. A partir de aquí, el trasteo del madrileño resultó desigual, aunque hubo algún pasaje estimable sobre la mano diestra. Con el incierto y descompuesto animal que cerró plaza poco pudo hacer Marcos. Lo más destacado de su labor fue la larga cambiada de rodillas en el tercio con la que recibió al astado.

Y completó la terna el jiennense García Navarrete quien, sin duda, sorteó el peor lote. Poco pudo hacer con el incierto y distraído novillo que abrió plaza. Y abrevió con el manso y reservón cuarto.



Nada pudo hacer García Navarrete con el manso primero.
De rodillas en el tercio inicio su trasteo muletero Rafael González
ante el segundo.
Pase cambiado por la espalda de rodillas en los medios con el que
Marcos recibió al tercero.
García Navarrete abrevió con el manso y reservón cuarto.
Rafael González resultó herido en los primeros compases de su faena
de muleta ante el quinto. No se arrugó y volvió a la cara del burel con un torniquete.
Anduvo firme el toledano con este incierto ejemplar.
Lo más destacado de Marcos ante el sexto fue la larga cambiada
de rodillas en el tercio con la que le recibió.




lunes, 12 de febrero de 2018

VALDEMORILLO (MADRID). DOMINGO, 11 DE FEBRERO DE 2018. CORRIDA DE TOROS. FERIA TAURINA DE SAN BLAS



EL NOVEL JUAN MIGUEL POR LA PUERTA GRANDE


El nuevo matador de toros Juan Miguel abrió la puerta grande de la plaza de toros de Valdemorillo tras cortar una oreja a cada uno de sus oponentes. En esta salida a hombros, estuvo a punto de acompañarle Miguel de Pablo, sin embargo, el mal uso de los aceros redujo el premio a su actuación a una oreja. Sin opciones quedó Alberto Lamelas. Se corrió un desigual encierro de “Guadalmena”.

Último festejo de la Feria Taurina de San Blas 2018 de la localidad madrileña de Valdemorillo. En este caso, otra corrida de toros en la que se anunciaban los espadas Alberto Lamelas, Miguel de Pablo y Juan Miguel, que tomaría la alternativa, para lidiar un encierro de la ganadería de “Guadalmena”. Un lote que tuvo una desigual presentación y que ofreció un dispar juego, aunque todos sus componentes tuvieron el denominador común de la falta de casta. El mejor de todos resultó ser el toro de la alternativa, un astado de armónicas hechuras que fue muy protestado por su justeza de fuerza, sin embargo, se vino arriba el de “Guadalmena” y desarrolló una gran nobleza en el tercio final. Lo aprovechó Juan Miguel en una templada faena de muleta compuesta por series cortas interpretadas con ambas manos en las que no llegó a obligar al burel lo que hizo que este se afianzara y se viniera arriba. Cobró una estocada tras un pinchazo y su labor fue premiada con una oreja. Más deslucido, aunque manejable, resultó el que cerró plaza con el que el de Colmenar de Oreja se mostró muy voluntarioso y decidido en un desigual trasteo en el que llegó a conseguir algún pasaje aislado de cierta estimación que fue muy jaleado por los tendidos. Anduvo habilidoso en la suerte suprema y fue premiado con la oreja que le hacía falta para abrir la puerta grande del coso de “La Candelaria”.

No fue malo, tampoco, el astado jugado en tercer lugar. Otro noble ejemplar, tampoco sobrado de fuerza, que posibilitó el triunfo del colmenareño de Colmenar Viejo Miguel de Pablo. Sin embargo, el feo y bajo “metisaca” con el que rubricó su labor redujo el premio a su actuación a una ovación con saludos. A este ejemplar, lo recibió De Pablo con una larga cambiada de pie en el tercio para, posteriormente, seguir lanceando con garbosas verónicas, primero a pies juntos, y luego con el compás abierto. Se mostró decidido en el galleo por chicuelinas con el que puso en suerte al toro en el tercio de varas y en el quite por el mismo palo. Tras un buen tercio de banderillas de José Antonio Carretero y la buena lidia de Roberto Martín “Jarocho”, inició de forma muy torera su trasteo muletero. Un trasteo en el que Miguel de Pablo se gustó en templadas series por ambos pitones entre las que destacaron las interpretadas sobre el pitón derecho. Faena de premio que, sin embargo, el colmenareño emborronó con el anteriormente citado fallo a espadas. Sí cortaría una oreja De Pablo del quinto, un manejable, aunque soso, “guadalmena” al que recibió de forma airosa con el capote y con el que anduvo dispuesto y voluntarioso en el trasteo muletero. La estocada que cobró tras un pinchazo puso en sus manos el apéndice auricular del de “Guadalmena”.

Los astados que compusieron el lote del jiennense Alberto Lamelas resultaron ser los más deslucidos de este desigual encierro. El jugado como segundo fue manso y falto de fuerza. Se aquerenció en tablas en los primeros tercios y se paró en el tercio de muleta. Y el que hizo cuarto resultó deslucido e incierto que iba y venía, pero sin celo ni clase. Con este material poco más que dispuesto pudo mostrarse Lamelas. Prueba de ello fueron la portagayola y las largas cambiadas de rodillas en el tercio con las que recibió al primero de su lote.


Ceremonia de alternativa.
Juan Miguel realizó una templada faena al toro de la alternativa.
A portagayola recibió Lamelas al primero de su lote.
Se gustó y anduvo muy templado Miguel de Pablo ante el tercero de la tarde.
Voluntarioso, como con el primero de su lote, se mostró Alberto Lamelas
ante el incierto cuarto.
Se gustó Miguel de Pablo en el saludo por verónicas al quinto del festejo.
Muy voluntarioso y decidido anduvo Juan Miguel con el que cerró plaza.
Entre la cuadrillas destacaron Roberto Martín "Jarocho", lidiando al tercero,
y José Antonio Carretero banderilleando al mismo astado. Tuvo que saludar
montera en mano.