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martes, 1 de octubre de 2019

VILLASECA DE LA SAGRA (TOLEDO). LUNES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2019. NOVILLADA CON PICADORES. XX CERTAMEN ALFARERO DE ORO - FIESTAS PATRONALES EN HONOR A NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS


LA TARDE DE ISIEGAS Y “LABRADOR”


El novillero zaragozano Jorge Isiegas que entró en el cartel sustituyendo al anunciado Tomás Rufo firmó la mejor actuación del cuarto festejo del XX Certamen “Alfarero de Oro” de la localidad toledana de Villaseca de la Sagra. Un festejo en el que se lidió un encastado encierro de la divisa gaditana de Cebada Gago cuyo tercer ejemplar, de nombre “Labrador”, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Este ejemplar correspondió en suerte al azteca Héctor Gutiérrez quien dejó escapar un importante triunfo. Completó la terna el granadino Aquilino Girón quien no tuvo la suerte de cara.

Cuarto festejo del XX Certamen “Alfarero de Oro” de la localidad toledana de Villaseca de la Sagra. Cartel de interés compuesto por el toledano Tomás Rufo, el granadino Aquilino Girón y el mexicano Héctor Gutiérrez quienes harían el paseíllo para lidiar un encierro de la ganadería de Cebada Gago. Sin embargo, Rufo presentó parte médico facultativo debido a una lesión en el hombro que viene arrastrando y de la que se resintió unos días antes en la plaza francesa de Bayona. Así, la organización debió recomponer el cartel para sustituir al anunciado novillero toledano y optó por el zaragozano Jorge Isiegas quien el año anterior firmase una destacada actuación en el coso villasequero. Y no defraudó el Zaragoza, pues de sus manos surgieron los momentos más notables de la tarde.

Ya en lo que se refiere al desarrollo del festejo, la ganadería de Cebada Gago envió al coso villasequero seis utreros que tuvieron una desigual presentación y que ofrecieron un dispar comportamiento, aunque con el denominador común de la casta. Mención especial merece el hecho de que todos entraron dos veces al caballo. Excepto, el tercero, que llegó a entrar en tres ocasiones. Este ejemplar respondía al nombre de “Labrador” y estaba herrado con el número 75. Mostró un bravo comportamiento, fundamentalmente, en el último tercio de la lidia por lo que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

El ganadero Salvador García pendiente de las evoluciones de sus astados.
"Labrador" fue el nombre del gran Cebada Gago
que fue premiado con la vuelta al ruedo.
Abrió plaza el zaragozano Jorge Isiegas quien, en primer lugar, tuvo que lidiar un ejemplar bien presentado que resultó manejable, pero que llegó al último tercio un tanto reservón y agarrado al piso. Se lo pensó el de Cebadga, pero cuando embestía lo hacía con nobleza y calidad. Antes, le pegaron fuerte en un primer puyazo para cuidarle en el segundo encuentro al que acudió desde la distancia. Con él se lució Isiegas lanceando con el capote por verónicas. Y con la muleta, instrumentó un meritorio trasteo por ambos pitones en el que tuvo que tirar mucho del novillo y en el que consiguió muletazos de largo trazo y bella factura. Anduvo raudo con la espada y el respetable solicitó con fuerza la concesión del trofeo. Trofeo que no fue concedido por el palco por lo que el zaragozano dio dos vueltas al ruedo, aunque la segunda fue recriminada por algunos sectores de la plaza. Más cuajado y hondo fue el cuarto, novillo que tomó dos puyazos en los que no lució y que, tras la capea en la que se convirtió el tercio de banderillas, llegó a la muleta con cierta nobleza, aunque siempre reservón y haciendo algún amago de rajarse. No pudo lucir ahora Isiegas con el capote. Y con la muleta, llevó a cabo una desigual faena en la que sobraron el inicio y el final. Pues lo bueno estuvo en el núcleo de trasteo en dos series al natural y otra más con la mano diestra. Una estocada y dos descabellos no obstaron para que el público volviese a solicitar con fuerza el trofeo para Isiegas que ahora sí fue concedido por el palco.

Natural de Jorge Isiegas al cuarto de la tarde.
El siguiente en actuar fue el granadino Aquilino Girón quien no tuvo su tarde. Con el segundo de la tarde, ejemplar bien presentado que resultó incierto y complicado, no pudo pasar de porfión. Y con el quinto, un animal avacado y de feas hechuras que tuvo un comportamiento desigual durante la lidia, pero que llegó con transmisión a la muleta, aunque se terminó rajando, no acabaría de estar a gusto y siempre se mostraría precavido y a la defensiva. Tras una estocada de la que salió prendido que precedió a un descabello, saludaría una ovación después de recibir un recado presidencial. Hay que destacar el tercio de banderillas llevado a cabo por “Ecijano II” quien tuvo que saludar montera en mano.

Momento de la faena de Aquilino Girón ante el segundo.
Y cerró la terna el azteca Héctor Gutiérrez quien perdió una gran oportunidad de triunfo frente al premiado “Labrador”. No se pudo lucir Gutiérrez con el percal. Pero sí quiso lucir a “Labrador” en el caballo. El de Cebada se arrancó tres veces al caballo. Se le midió en el primer encuentro. Se le puso en la distancia en el segundo, pero el novillo se marchó. Sí acudió, sin embargo, puesto más cerca, donde volvió a ser medido por Israel de Pedro. Sacado de este segundo encuentro, se le volvió a poner en suerte, nuevamente, en la distancia y ahora sí se arrancó con alegría al caballo donde De Pedro se limitó a marcar el puyazo. Buen tercio de varas del piquero que abandonó el ruedo entre ovaciones. Ya en banderillas, el burel fue presto y permitió el lucimiento de Jesús Delgado quien hubo de saludar montera en mano tras dos buenos pares. Con bravura y transmisión llegó “Labrador” a la faena de muleta donde Gutiérrez firmó una labor de muchos altibajos con ambas manos en la que convivieron muletazos buenos con pases amontonados y embarullados. Gutiérrez quiso enmendar la situación y se dispuso a cerrar la faena con una serie por naturales de frente, sin embargo, esta resultó poco lucida. Una estocada cobrada al encuentro puso en las manos de Gutiérrez una exigua oreja de este gran “Labrador”. El “cebada” que cerró plaza fue un animal con mucho volumen y feo de cara. Que llegó a derribar en el primer encuentro con el picador y que llegó con un buen pitón derecho a la faena de muleta. Más incierto resultaría por el izquierdo. Con él, ahora sí pudo lucirse, el azteca, manejando el percal. Sin embargo, en la faena de muleta, le faltó firmeza y decisión en un trasteo en el que hubo estimables pasajes aislados con la mano diestra. Tras finiquitar su labor de una estocada baja que provocó derrame, dio una vuelta al ruedo.


Natural de Héctor Gutiérrez al premiado "Labrador".
Israel de Pedro fue ovacionado tras el tercio de varas ante "Labrador".
Jesús Aguado tuvo que saludar tras el tercio de banderillas
ante el premiado Cebada Gago.
"Ecijano II" también tuvo que saludar tras parear al quinto.

domingo, 29 de septiembre de 2019

CERCEDILLA (MADRID). SÁBADO, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2019. NOVILLADA CON PICADORES. FIESTAS PATRONALES DE LA NATIVIDAD DE NTRA. SRA.


MONTALVO TOREA Y GUTIÉRREZ Y SAN ROMÁN SALEN POR LA PUERTA GRANDE CON UNA BUENA NOVILLADA DE MONTEALTO


Los novilleros mexicanos Héctor Gutiérrez y Diego San Román salieron en hombros de la plaza de toros de Cercedilla tras cortar tres orejas cada uno a una buena novillada de Montealto que vio como dos de sus astados fueron premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre. Completó la terna el novillero local Javier Montalvo quien firmó una buena actuación que, sin embargo, emborronó con su mal uso de los aceros lo que le privó de acompañar a sus compañeros de terna en la salida a hombros.

La localidad madrileña de Cercedilla celebró sus Fiestas de la Natividad de Nuestra Señora con una novillada picada en la que se anunciaron el novillero local Javier Montalvo y dos de los novilleros que más ambiente están despertando en la presente temporada como son los mexicanos Héctor Gutiérrez y Diego San Román. Una terna interesante que se las vería ante un encierro de la divisa madrileña de Montealto, divisa asidua en los últimos años en el coso parrao.

El festejo comenzó con un sentido recuerdo para una de sus vecinas más ilustres como era la esquiadora Blanca Fernández Ochoa fallecida pocas fechas atrás y cuyos restos mortales se velaban ese mismo día en esta localidad de la sierra madrileña. Se pintó un lazo negro en la misma boca de riego y, a la finalización del paseíllo, se guardó un sentido minuto de silencio en honor de tan señera medallista olímpica madrileña.

Lazo negro pintado en el centro del ruedo de la plaza de toros de Cercedilla
en señal de luto por el fallecimiento de Blanca Fernández Ochoa.
Ya en lo meramente taurino, la novillada de Montealto estuvo bien presentada. Con algunos animales hondos y muy cuajados aptos para ser lidiados en cualquier coso de superior categoría. Y ofreció muy buen juego. Destacaron sobre el conjunto los animales jugados en quinto y sexto lugar que fueron premiados con la vuelta al ruedo póstuma. El resto del encierro fue ovacionado en el arrastre, sobre todo, el que hizo primero.

Abrió plaza el local Javier Montalvo, veterano novillero, sin embargo, poco placeado que tuvo una destacada actuación. Dio una gran impresión a pesar de su escaso rodaje. Firme, asentado, con temple y torería, consiguió pasajes de mucho interés. Solo su fallo con los aceros emborronó sus dos actuaciones y redujo sensiblemente su resultado final. Así, esos fríos silencios que aparecen en la reseña no reflejan lo realizado por Montalvo delante de la cara de los novillos que compusieron su lote. En primer lugar, el novillero parrao sorteó un ejemplar de mucha nobleza. Anduvo aseado, Montalvo, manejando en el capote, tanto en el saludo por verónicas, como en el quite por el mismo palo. Ya con la muleta, dibujó una templada faena sobre la mano diestra, fundamentalmente. Con una verticalidad exquisita, aunque con escaso ceñimiento, todo hay que decirlo, de las manos de Montalvo surgieron derechazos de mucho gusto, por momentos, desmayados y llenos de torería. No anduvo acertado manejando los aceros y vio silenciada su actuación. Como quedó reseñado anteriormente, también vería silenciada, ahora tras aviso, su actuación ante su segundo, otro noble ejemplar, pero con un punto de sosería y más agarrado al piso. No pudo estirarse con el capote, pero con la muleta, anduvo firme y muy asentado en una faena en la que consiguió buenos muletazos con ambas manos. Una muy destacada actuación que volvió a emborronar con el mal manejo de los aceros.

Momento de la faena de Javier Montalvo al novillo que abrió plaza.
Por su parte, Héctor Gutiérrez sorteó en primer lugar un astado manejable, aunque con un punto de brusquedad con el que anduvo muy templado en el saludo capotero y en el quite por saltilleras y gaoneras. Ya con la pañosa, instrumentó una buena faena por ambos pitones. Firmó su labor con una estocada ligeramente desprendida y fue premiado con una oreja. Con el premiado quinto, de nombre “Chocolate”, se gustó por verónicas en el recibo capotero. Y con la muleta, llevó a cabo una labor de menos a más en la que le costó acoplarse con  la embestida de este gran ejemplar. Un acople que solo encontró en la segunda mitad del trasteo donde resultaron los momentos más templados de su actuación. Tras una estocada caída y tendida, Gutiérrez pasearía el anillo parrao con  el benévolo premio de las dos orejas del de Montealto tras el premiado arrastre de este.

Natural de Héctor Gutiérrez al quinto novillo.
Ejemplar que respondió al nombre de "Chocolate"
y que fue premiado con la vuelta al ruedo.
El tercer integrante de la tarde fue Diego San Román a quien, en primer lugar, correspondió un “montealto” de bonitas hechuras, bajo de agujas, hondo, aunque pobre de cara que resultó manejable, aunque con cierto punto de brusquedad. Con este ejemplar, San Román anduvo variado en el saludo capotero por verónicas y chicuelinas, mientras que, con la muleta, realizó un desigual trasteo que comenzó de hinojos. Amontonada y embarullada resultaría para la primera parte de la faena instrumentada, fundamentalmente, con la mano izquierda. Sin embargo, más templada resultaría la segunda mitad en la que hubo una serie estimable con cada mano. Tras cobrar media estocada, sería premiado con una oreja. Y las dos obtendría de “Vanidoso”, el otro ejemplar de la divisa madrileña que fue premiado con la vuelta al ruedo póstuma. San Román se mostró templado con el capote y en un torero inicio de muleta rodilla en tierra. Ya con la planta erguida, instrumentó una desigual faena por ambos pitones que no llegó a coger vuelo. Cobró una estocada en la suerte de recibir y fue premiado de forma generosa con los dos apéndices auriculares del gran “Vanidoso”.

Así inició Diego San Román su faena de muleta ante el sexto de la tarde.
"Vanidoso" se llamó este novillo que también fue premiado con la vuelta al ruedo.
El ganadero Agustín Montes presenciando la novillada desde el tendido.