Mostrando entradas con la etiqueta Fernando Guzmán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fernando Guzmán. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de enero de 2022

DOS RODRIGO, COBO Y CID, LAS NUEVAS ESPERANZAS TAURINAS DE TORRELAGUNA

DOS RODRIGO, COBO Y CID, LAS NUEVAS ESPERANZAS TAURINAS DE TORRELAGUNA


El año 2022 acaba de comenzar. Un año que, a pesar de la incertidumbre que provoca la dichosa pandemia que nos sigue acechando todavía hoy, tiene que ser de esperanza para dos jóvenes aprendices de torero de Torrelaguna que están empezando a dar sus primeros pasos en esta dura, pero bonita profesión. Estos no son otros que Rodrigo Cobo y Rodrigo Cid.

El primero, Cobo, es alumno de la Escuela Taurina "Miguel Cancela" de Colmenar Viejo. Como alumno de este centro, el de Torrelaguna hizo su debut en público el pasado 5 de septiembre en una clase práctica celebrada en la plaza de toros de la mentada localidad madrileña ante un añojo de la ganadería de Fernando Guzmán, ganadería que tiene una especial y añeja vinculación con nuestra localidad. El torrelagunense compartió la lidia de este becerro con sus compañeros de escuela Víctor Rivero e Irene, aunque fue Cobo el encargado de llevar el peso de la lidia y ejecutar la suprema suerte final. No podría resultar mejor esta actuación para nuestro paisano pues, tras ella, sería premiado con el doble apéndice auricular del "guzmán" lo que le valdría para salir en hombros por la puerta grande del coso colmenareño a la finalización del festejo.


Esta no es la primera actuación en público de Cobo pues, unos días antes, ya participó en unos tentaderos públicos celebrados también el ruedo colmenareño. Aunque sí, desde luego, esta fecha del 5 de septiembre de 2021 quedará marcada en la particular biografía taurina de Cobo al ser la primera vez que se veía anunciado en los carteles para lidiar y estoquear un becerro.

Por su parte, Cid, es alumno de la Escuela de Tauromaquia "José Cubero Yiyo" de la Comunidad de Madrid, escuela que nació tras la desaparición de la "Marcial Lalanda". Cid hizo su primer paseíllo en público como cabeza de cartel para estoquear un becerro en la localidad madrileña de Canencia de la Sierra en la clase práctica que tuvo lugar el pasado 10 de octubre. Sorteó, Cid, un añojo de la ganadería de "Cerro Longo", antes anunciada como Hdras. de Juan Julián Sanz Colmenarejo, otra ganadería muy vinculada con nuestra localidad. Y su actuación, en la que estuvo acompañado por su compañera de centro Candela Aparicio "La Piyaya", tras la ejecución de la suerte suprema por parte del de Torrelaguna, también sería premiada con las dos orejas lo que le permitió a Cid salir en hombros del coso canenciano.



No era la primera vez que Cid pisaba el coso canenciano. Ya en 2019, actuaría en el mismo en otra clase práctica para hacer un quite a un becerro de sus compañeros. No guardará con buen recuerdo esta actuación pues recibió una fuerte voltereta que le impidió llevar a cabo su intervención. Las de Valdetorres de Jarama, Valdeolmos, Alalpardo o Lozoya son algunas de las plazas en las que ya ha intervenido Cid para realizar algún quite o como ayudante de sus compañeros de centro.

Estos dos jóvenes torrelagunenses ya actuaron juntos el pasado 18 de septiembre en la finca "Los Cotos", ubicada en la localidad guadalajareña de Driebes y que es propiedad del torero a caballo torrelagunense Manuel Vidrié. Fue durante la celebración de una fiesta campera organizada por la Peña Taurina "Manuel Vidrié" de nuestra localidad con la esta celebraba el cuarenta aniversario de su fundación. Los socios y simpatizantes asistentes a la misma pudieron disfrutar de las buenas maneras de estos jóvenes aprendices de torero de nuestro municipio que ofrecieron una entretenida tarde de toros ante sendos añojos, regalados por la festeja entidad anteriormente citada, de la ganadería que Vidrié anuncia a nombre de su esposa, Isabel Reyna Tartiere, y que también es una ganadería habitual en la cartelería taurina de nuestra localidad.




Es pronto para vislumbrar cuál será el futuro de estos dos jóvenes aprendices de torero en este duro, pero bonito y apasionante mundo del toro en el que se encuentran dando sus primeros pasos siguiendo así el camino iniciado por varios de nuestros vecinos a lo largo de la historia y cuyos máximos exponentes serían Valentín Martín Lorenzo, único matador de toros de alternativa nacido en nuestro municipio, y, por supuesto, el ya mentado Manuel Vidrié. Lo que es seguro es que si fuese por su desmedida afición, ilusión, constancia y perseverancia que, desde luego, nos les faltan, conseguirán llegar a lo más alto. Pero, en este mundo del toro, dos más dos no son cuatro y, como dice el refrán, "el hombre propone, Dios dispone y llega el toro (y lo que no es el toro) y lo descompone". Tiempo habrá para verlo.



Desde "De celeste y plata" queremos desearles la mayor de las suertes y, ojalá, pronto los podamos ver haciendo el paseíllo en nuestra localidad.



jueves, 29 de agosto de 2019

SANTA CRUZ DEL RETAMAR (TOLEDO). SÁBADO, 24 DE AGOSTO DE 2019. NOVILLADA CON PICADORES DESAFÍO GANADERO. FERIA TAURINA DEL STMO. CRISTO DEL AMPARO


LOS UTREROS DE FERNANDO GUZMÁN DESTACARON
EN EL DESAFÍO GANADERO DE SANTA CRUZ DEL RETAMAR

Aspecto del ruedo de la plaza de toros de Santa Cruz del Retamar
minutos antes de comenzar el festejo.
La ganadería santacolomeña se enfrentaba a la de El Retamar de procedencia Núñez.
Los novilleros actuantes Juan Carlos Carballo e Ignacio Olmos cortaron una oreja cada uno.

El pasado sábado 24 de agosto, la localidad toledana de Santa Cruz del Retamar celebró una novillada con picadores desafío de ganaderías. La organización de este festejo, enmarcado dentro de la programación taurina de la citada localidad con motivo de sus Fiestas Patronales del Stmo. Cristo del Amparo, cuidó hasta el más mínimo detalle: se pintaron los hierros y las divisas de las ganaderías enfrentadas; se delimitó el espacio en el que se debía desarrollar la suerte de varas algo que, sin embargo, debido a las reducidas dimensiones del ruedo, no resultó todo lo lucido que debiese; y en las entradas de la plaza, se repartieron folletos con los datos de los novillos y ganaderías a lidiar, de las cuadrillas actuantes y de las normas por las que se regiría el acontecimiento. Una organización de diez por la que sin duda hay que felicitar a la comisión organizadora integrada, entre otros, por miembros de la Peña Taurina “Churriega”.

Hecha esta pequeña introducción toca hablar del cartel. En lo que a los cornúpetas se refiere, se escogieron utreros pertenecientes a dos ganaderías de distinta procedencia. La de El Retamar, de origen Núñez, y la de Fernando Guzmán, de encaste Santa Coloma. Ganaderías estas que se encuentran ubicadas en la sierra madrileña. Y en lo referente a los toreros, el dúo de novilleros actuantes lo integraron el cacereño Juan Carlos Carballo y el toledano Ignacio Olmos. Cartel, sin duda, de mucho interés.

El coso churriego casi se llenó en su totalidad cuando el reloj marcaba las siete de la tarde, hora fijada para el inicio del espectáculo. En ese momento, se iniciaba el paseíllo de este festejo que, a priori, tenía todos los alicientes para resultar exitoso. Sin embargo, el resultado final del mismo no respondió a las expectativas creadas. Y no por culpa de los astados, pues estos, en mayor o menor medida, resultaron manejables. Entre ellos, destacaron, los santacolomeños de Guzmán. Más bien fueron los de luces los que no cumplieron con esas expectativas generadas. Estos parecieron no enterarse de donde se encontraban. O quizá sí estuviesen enterados, pero no quisieron darse por aludidos y demostraron falta de actitud.

Abrió plaza un ejemplar de El Retamar con cuajo y de cómoda encornadura. Resultó un tanto descompuesto en el capote no permitiendo el lucimiento de Carballo. No se pudo ver en varas, pues el cacereño lo puso  de aquella manera en suerte en las cercanías y el piquero de turno invadió los terrenos del burel para recetar un picotazo a modo de puyazo. Para justificarse, Carballo hizo ver que ponía en suerte al novillo una segunda vez, ahora en la distancia. Fue un espejismo, pues el piquero no hizo ademán de citarlo y Carballo, en seguida, pidió el cambio de tercio. Tuvo el nuñez un buen comportamiento en banderillas y llegó a la muleta con manejabilidad, aunque con un punto de sosería. La misma sosería que evidenció el novillero cacereño al que le faltó compromiso en una faena ayuna de argumento.

Primero de la tarde. "Serranito". Nº: 22. Ganadería El Retamar.
El segundo ejemplar lució el hierro de Fernando Guzmán. Estuvo bien presentado y fue astifino como la madre que lo parió. No pudo lucirse con él Olmos en los lances de recibo. Aunque sí intentó lucirlo en el caballo, sobre todo, en una segunda vara en la que le puso en suerte en la distancia. Sin embargo, el “guzmán” no acudió a la cita y Olmo hubo de acercarlo. Ahora sí acudió el novillo y, como en el primer encuentro, empujó con fuerza en un fuerte puyazo. Tuvo un buen comportamiento en el segundo tercio y llegó con nobleza al tercio final, aunque con el defecto de abrirse al final de los muletazos buscando la huida. Olmos, anduvo aseado con él en un trasteo en el que faltó firmeza, decisión y ambición. Terminada la labor, se ovacionó en el arrastre al de Guzmán y se silenció la actuación del toledano.

Segundo de la tarde. "Naranjero". Nº: 55. Ganadería Fernando Guzmán.
El tercero de la tarde también lució el hierro de Fernando Guzmán. Otro ejemplar bien presentado. Muy serio e igual de astifino que su hermano. Embistió a arreones de inicio en el capote de Carballo hasta que este, poco a poco, fue domeñando su embestida. Lo intentó lucir, Carballo, en el primer tercio. Y, como su hermano, también tomó dos fuertes puyazos en los que, una vez puesto en suerte, amagó con irse suelto, sin embargo, la labor del picador moviendo el caballo en dirección a la marcada por el de Guzmán hizo que este terminase acudiendo a la reunión. Empujó en el primer encuentro y se dejó en el segundo. Tras un buen comportamiento en banderillas, llegó a la muleta con nobleza, una condición que no terminó de ser aprovechada por el novillero cacereño en una labor que, es cierto, resultó entonada con pasajes con ambas manos, pero en la que nunca terminó de bajar la mano y en la que los remates resultaron muy enganchados. Una eficaz estocada hizo que Carballo pasease el anillo con una oreja tras el ovacionado arrastre del de Guzmán.

Tercero de la tarde. "Conde". Nº: 57. Ganadería Fernando Guzmán.
Con este ejemplar, Carballo consiguió firmar los mejores momentos de su actuación.
Cerró plaza el otro novillo de El Retamar, astado bien presentado, con kilos, pero cómodo de cara. Fue este un burel incierto. No acabó de embestir con claridad en el capote de Olmos. Como su hermano, también tomó un solo puyazo. Y tampoco terminó de ser claro en banderillas. Ya en la muleta, puso en bastantes apuros al novillero toledano en varias coladas por ambos pitones. Solo cuando Olmos se puso en su sitio y dejó la muleta muy puesta en la cara del “retmar”, este embistió con claridad a la franela ofrecida por el toledano. Faena de menos a más rubricada con una estocada eficaz que fue premiada con un apéndice auricular.


Cuarto de la tarde. "Panadero". Nº: 34. Ganadería El Retamar.
Me menos a más fue la faena de Ignacio Olmos a "Panadero".
El festejo fue amenizado de forma brillante por la charanga "Los Imparables".

domingo, 21 de julio de 2019

EL BOALO (MADRID). DOMINGO, 7 DE JULIO DE 2019. NOVILLADA SIN PICADORES. FIESTAS DE VERANO


PUERTA GRANDE PARA RAFAEL CAMINO Y EMILIANO ROBLEDO
CON UNA ENCASTADA Y EXIGENTE NOVILLADA DE FERNANDO GUZMÁN


Leandro Gutiérrez firmó los mejores pasajes de la tarde ante un novillo manso y descompuesto. Perdió los trofeos por el mal uso de los aceros. Jaime Díaz paseó un trofeo tras ser herido durante la faena de muleta.

Una novillada sin picadores fue el plato fuerte de la programación taurina de la localidad madrileña de El Boalo con motivo de sus tradicionales Fiestas de Verano. Un festejo en el que se anunciaron los jóvenes aprendices de torero Rafael Camino, Leandro Gutiérrez, Jaime Díaz y Emiliano Robledo quienes se las verían ante un encierro de la ganadería madrileña de Fernando Guzmán.

El encierro de la santacolomeña divisa madrileña fue un conjunto que tuvo una desigual presentación y que, siempre encastado y exigente, dio un juego desigual. Destacó el primero que tuvo mucha nobleza y clase en las embestidas. El peor fue el segundo que resultó manso y descompuesto. Por su parte, tercero y cuarto, aunque ofrecieron posibilidades para el lucimiento, no perdonaron un error.

El noble y enclasado primero correspondió en suerte a Rafael Camino quien lo recibió con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio. Ya con la planta erguida, se mostraría airoso y variado en el saludo capotero. Con la muleta, inició su trasteo con dos pases cambiados por la espalda para, posteriormente, mostrarse voluntarioso y decidido en una desigual faena que tuvo los mejores momentos con la mano diestra. Una estocada caída precedería a la concesión de las dos orejas de su oponente.

Leandro Gutiérrez, sorteó al manso y descompuesto segundo. Gutiérrez se gustó con el capote en el templado recibo por verónicas. Intervino con acierto en banderillas. Y, con la muleta, tras brindar al cielo, inició su labor con una templados doblones saliéndose a los medios y en los que fue sometiendo al “guzmán”. Posteriormente, desarrollaría una inteligente y templada faena con ambas manos en la que tuvo que tragar mucho y en la que acabó domeñando a su oponente llegando a conseguir lucimiento. Faena importante que, sin embargo, quedó sin premio por su reiterado fallo con los aceros por lo que, incluso, llegó a recibir un recado presidencial.

En tercer lugar intervino Jaime Díaz quien evidenció falta de oficio ante un novillo muy encastado y exigente que permitió el lucimiento, aunque no perdonó ni un solo error y que, además, desarrolló sentido tras hacerle las cosas muy mal durante toda la lidia. Díaz fue prendido por el novillo durante la faena de muleta a pesar de lo cual se mantuvo en el ruedo visiblemente dolorido para dar muerte a su oponente. Gesto por el que pasearía el anillo boaleño con un apéndice antes de pasar a la enfermería.

Cerró el cuarteto de actuantes el mexicano Emiliano Robledo ante un ejemplar que, como el anterior, resultó encastado y exigente que también permitió el lucimiento y que tampoco perdonó un error. Ante este astado, el novillero azteca se mostraría aseado manejando el capote para, ya con la muleta, llevar a cabo una desigual faena en la que, cierto es, dejó buenos momentos con ambas manos. Un pinchazo arriba precedería a una certera estocada que le puso en bandeja el doble premio auricular.

Pase cambiado de Rafael Camino al primero de la tarde.
Leandro Gutiérrez lanceando por verónicas al segundo de la tarde.
Gutiérrez firmó la mejor faena de la tarde. Fue malograda con los aceros.
Jaime Díaz evidenció falta de oficio con el tercero.
Momento con la diestra de la faena de Emiliano Robledo ante
el novillo de Fernando Guzmán que cerró plaza.
La charanga "Los Dikis" de Collado Villalba amenizó
espléndidamente el espectáculo.



viernes, 5 de octubre de 2018

PEDREZUELA (MADRID). SÁBADO, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2018. FIESTAS PATRONALES EN HONOR A SAN MIGUEL Y AL STMO. CRISTO DE LA MISERICORDIA. NOVILLADA SIN PICADORES



TRIUNFO DE DANIEL PÉREZ Y LA GANADERÍA DE FERNANDO GUZMÁN


El novillero toledano Daniel Pérez, alumno de la Escuela Taurina “José Cubero Yiyo” de la Comunidad de Madrid salió en hombros de la novillada sin picadores celebrada en la plaza de toros de Pedrezuela tras cortar tres orejas al lote de la ganadería santacolomeña de Fernando Guzmán que le tocó en suerte. Una oreja cortaría el novillero venezolano José Pirela, alumno de la colmenareña Escuela Taurina “Miguel Cancela”. Se lidió un buen encierro de ya citada ganadería madrileña de Fernando Guzmán cuyo representante también salió en hombros acompañando al novillero toledano.

La programación taurina organizada por el Consistorio de la localidad madrileña de Pedrezuela con motivo de sus Fiestas Patronales en honor a San Miguel y el Stmo. Cristo de la Misericordia tuvo como plato fuerte una novillada sin picadores celebrada el día del Santo Patrón en la que se anunciaron los novilleros José Pirela y Daniel Pérez, quienes se las vieron ante un encierro de la ganadería madrileña de Fernando Guzmán. Un festejo que resultó entretenido, fundamentalmente, por el juego ofrecido por los novillos santacolomeños de la divisa madrileña y por la actuación del novel toledano Daniel Pérez, alumno de la Escuela Taurina “José Cubero Yiyo” de la Comunidad de Madrid.

Los novillos de Fernando Guzmán estuvieron bien presentados y resultaron encastados y de buen juego. Sobre todo, el corrido en cuarto lugar que debió ser premiado con la vuelta al ruedo póstuma, pero que, sin embargo, obtuvo el premio menor de la ovación en el arrastre. Este ejemplar correspondió en suerte a Daniel Pérez. Se gustó el mentridano manejando el capote en los lances de recibo. Junto al sobresaliente Javier Adán, protagonizó un desigual tercio de banderillas. Ya con la pañosa, anduvo muy firme y torero acariciando la encastada y enclasada embestida del animal con buenos muletazos con ambas manos. Especial belleza tuvieron los naturales que tuvieron gusto y torería. A pesar de una estocada defectuosa que precedió a un certero golpe de verduguillo, Daniel paseó las dos orejas tras el ovacionado arrastre del de Guzmán. Con el primero de su lote, novillo que tuvo un buen pitón izquierdo, no pudo lucirse con el capote. Tras un quite por chicuelinas de su compañero de cartel, interpretó un buen tercio de banderillas también compartido con Adán. Ya con la muleta, volvió a mostrase muy firme en una faena en la que se gustó dibujando naturales de bello trazo. No anduvo fino con los aceros a pesar de lo cual fue premiado con un apéndice.

Por su parte, el venezolano José Pirela, alumno de la Escuela Taurina “Miguel Cancela” de Colmenar Viejo, intentó lucirse con el capote ante el novillo que abrió que plaza antes que este se acalambrase por lo que llegó a protestarse de forma ostensible. De forma acertada, fue mantenido el ruedo y llegó al tercio final con una encastada nobleza, sobre todo, por el pitón izquierdo. Sin embargo, Pirela no pasó de voluntarioso. Incierto en los primeros tercios resultó el tercero. Se aquerenció en tablas de salida. Fue reservón, aunque cuando arrancaba a embestir, lo hacía con ímpetu. Y esperó en banderillas. Sin embargo, se mostró noble por el pitón izquierdo en la muleta. Tardó en verlo en joven novillero venezolano quien anduvo dubitativo. Sólo al final del trasteo, se relajó Pirela y fue entonces cuando consiguió enjaretar un ramillete de pases con la mano izquierda. A pesar de no andar fino con los aceros, fue premiado con una oreja.

Terminó el festejo con la salida en hombros de Daniel Pérez y Fernando Guzmán hijo y con la mirada puesta en el quirófano móvil instalado al lado de la plaza de toros donde se atendía al banderillero Gonzalo Seco, integrante de la cuadrilla del novillero toledano, prendido mientras bregaba al último novillo del festejo tras caer al suelo por un traspié.


Se intentó lucir José Pirela con el capote con el novillo que abrió plaza.
Buen tercio de banderillas interpretó Daniel Pérez en el segundo de la tarde
acompañado por el sobresaliente Javier Adán.
Se gustó por naturales en la faena de muleta.
Unos pases con la zurda en el final del trasteo fueron lo más destacado
de José Pirela ante el tercero.
Buenas series por ambas manos, especialmente con la zurda,
dibujó Pérez ante el novillo que cerró el festejo.
El sobresaliente Javier Adán intervino en quites en los novillos primero y cuarto
y en los tercio de banderillas de los novillos segundo y cuarto.
Un momento del percance del banderillero Gonzalo Seco.
La familia Guzmán observando las evoluciones de sus novillos.

martes, 11 de septiembre de 2018

GUADALIX DE LA SIERRA (MADRID). SÁBADO, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2018. FERIA TAURINA DE LA VIRGEN DEL ESPINAR. NOVILLADA PICADA CONCURSO DE GANADERÍAS



CRISTÓBAL REYES, “LOS LASTRONES” Y CARLOS MIGUEL BENITO “BISBAL”
SE LLEVAN LOS PREMIOS DE LA NOVILLADA CONCURSO
DE GUADALIX DE LA SIERRA


Los novilleros Cristóbal Reyes, que cortó las dos orejas a un buen ejemplar de la ganadería de “Los Lastrones” que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, y Pablo Mora, que hizo lo propio con otro buen ejemplar de Zacarías Moreno, salieron a hombros a la finalización de la novillada concurso celebrada en la localidad madrileña de Guadalix de la Sierra. Tanto el novillero jerezano, como el madrileño no tuvieron opciones ante el nulo juego ofrecido por los novillos de Adolfo Rodríguez Montesinos y Fernando Guzmán que completaron sus respetivos lotes. Entre los de a caballo, destacó la labor de Carlos Miguel Benito “Bisbal” ante el novillo de “Los Lastrones”.

Segundo festejo de abono de la Feria Taurina de la Virgen del Espinar de Guadalix de la Sierra. En este caso, una novillada con picadores concurso de ganaderías. Sin duda, el plato fuerte de la feria. Para ello, se habían seleccionado utreros de ganaderías pertenecientes a dos encastes distintos lo que, además, también supondría un desafío de encastes. Las ganaderías seleccionadas fueron Fernando Guzmán, ganadería triunfadora de la edición de 2017, y Adolfo Rodríguez Montesinos, representantes del encaste Santa Coloma, y “Los Lastrones” y Zacarías Moreno, como representantes del de Domecq. Y para la lidia de estos ejemplares se contó con la presencia del novillero triunfador del pasado año, Pablo Mora, y de uno de los novilleros que está dejando una grata impresión en la presente temporada como es Cristóbal Reyes. Sin duda, un festejo con muchos alicientes a priori que, una vez finalizado, no defraudó a las expectativas generadas.

Abrió plaza un utrero bien presentado de Fernando Guzmán que resultó deslucido. Acudió tres veces al caballo el de Guzmán de menos a más distancia, aunque acortando el viaje en segunda y tercera. Y, aunque empujó en el jaco, siempre lo hizo con la cara arriba. Fue pronto en banderillas, donde se dolió al sentir los arpones. Y llegó a la muleta muy agarrado al piso y sin ninguna gracia. Correspondió su lidia a Pablo Mora quien se mostró un tanto frío con él, aunque, todo hay que decirlo, intentó lucirlo en el tercio de varas.

En segundo lugar, saltó al ruedo el ejemplar de “Los Lastrones”. Otro mozo bien presentado que también acudió tres veces al caballo. La primera vez, puesto en suerte en la media distancia. Y la segunda y la tercera, con un alegre galope desde el mismo centro del anillo lo que levantó la ovación del respetable. Empujó el de “Los Lastrones” en el primer encuentro en el que a punto estuvo de dejar sin pica al del castoreño y se dejó pegar en los dos siguientes encuentros, recibiendo solamente un leve picotazo en el encuentro final. Terminado el tercio de varas, el tendido ovacionó el juego del novillo en el caballo y la labor de Carlos Miguel Benito “Bisbal” picador encargado de interpretar este tercio de varas que no solo se lució sujetando al novillo sino que, además, se gustó toreando con la montura para llamar la atención del burel por lo que, además, tuvo que saludar castoreño en mano. Tuvo el de la divisa abulense un buen comportamiento en banderillas y llegó con nobleza a la muleta, aunque sin acabar de entregarse en la embestida. Correspondió la lidia de este ejemplar al novillero jerezano Cristóbal Reyes quien se mostró aseado en los lances de recibo antes de lucir al novillo en el tercio de varas poniéndolo en suerte en la larga distancia. Tras el tercio de banderillas, brindó al público su trasteo muletero. Un trasteo que resultó desigual, pero en el que, sin embargo, se mostró muy voluntarioso y decidido y en el que se llegó a gustar, por momentos, manejando ambas manos. Una faena que sin llegar a ser maciza sí estuvo repleta de muchos detalles y torería. Una eficaz estocada, aunque defectuosa por trasera y caída sirvió para que Cristóbal pasease el anillo con las dos orejas de este ejemplar de “Los Lastrones”, “Bananero” de nombre y herrado con el número 83 que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

El turno siguiente fue para el novillo de Zacarías Moreno. Otro buen mozo, como el resto del encierro. También tomó tres varas en las que empujó con fijeza, sobre todo, en la segunda y en la tercera. Incluso, estuvo a punto de derribar a Borja “Perucho”, picador de turno, en el segundo encuentro. Sin embargo, tuvo los defectos de resultar un poco tardo, aunque cuando se arrancó, lo hizo con alegría, y de salir suelto en los tres encuentros con el del castoreño quien también resultaría ovacionado, al igual que el de Zacarías, al término del tercio de varas. Buen comportamiento tendría en banderillas y llegó a la muleta con mucha nobleza, fijeza y codicia por las telas. Correspondió en suerte el de Zacarías al madrileño Pablo Mora quien no pudo estirarse con el capote y, además, tampoco terminó de exhibir al burel en varas. Sin embargo, en la muleta instrumentó una faena muy bien estructurada en la resultaron muletazos con ambas manos de bello trazo, especialmente, los naturales. Llegada la hora de la suerte suprema, se tiró a matar de verdad y resultó trompicado por el burel de muy fea manera mientras cobraba una estocada caída suficiente para ser premiado con el doble apéndice auricular, premio que paseó tras el ovacionado arrastre del novillo de Zacarías Moreno.

Cerró plaza un ejemplar de Adolfo Rodríguez Montesinos, también bien presentado, aunque un punto por debajo del resto del encierro. También llegó a tomar tres varas este ejemplar, en las que únicamente, se dejó pegar. Fue este un novillo manso y descompuesto que amagó siempre con irse suelto. Además desarrolló sentido en banderillas, tercio que se cambió con cuatro palos, y llegó incierto y con peligro a la muleta. Correspondió su lidia y muerte a Cristóbal Reyes quien se la jugó en una labor en la que siempre anduvo firme, voluntarioso y dispuesto. Incluso tras la fea voltereta que sufrió mediada la faena de muleta.

Y así transcurrió este festejo que no dejó impasible a nadie, sobre todo por el juego ofrecido por los astados de las ganaderías de “Los Lastrones” y Zacarías Moreno, las dos ganaderías de encaste Domecq que se impusieron en este desafío a las dos representantes del encaste Santa Coloma y por la labor de los novilleros Cristóbal Reyes y Pablo Mora quienes abandonaron en hombros el coso guadaliseño.

Así las cosas y una vez valoradas todas las actuaciones, la Peña Taurina “Guadalix de la Sierra” hizo público la lista de los triunfadores de este festejo. El VIII Trofeo al Mejor Novillero recayó en Cristóbal Reyes; el VII Trofeo al Mejor Novillo fue a parar al jugado en segundo lugar, de nombre “Bananero”, herrado con el número 83 y perteneciente a la divisa de “Los Lastrones”; y el VI Trofeo al Mejor Picador fue para Carlos Miguel Benito “Bisbal” por el tercio de varas protagonizado ante el segundo novillo de la tarde.


El de Guzmán peleando en el caballo con la cara arriba.
Resultó deslucido. Pablo Mora anduvo frío con él.
Con alegría desde esta distancia se arrancó el de "Los Lastrones"
al caballo de Carlos Miguel Benito "Bisbal" en el segundo y tercer puyazo.
Buen puyazo de "Bisbal" al de "Los Lastrones" que se dejó pegar.
Buenos momentos con ambas manos conseguiría Cristóbal Reyes en la faena de muleta
ante este noble ejemplar que, sin embargo, no acabó de rematar.
La vuelta al ruedo para el de "Los Lastrones".
Y las dos orejas para Cristóbal Reyes.
El de Zacarías Moreno fijo en el caballo. Se lo pensó en sus tres encuentros.
A punto estuvo de derribar en la segunda vara.
Y así embistió en la muleta de Pablo Mora quien realizó una bien estructurada faena
con ambas manos en la que destacaron los muletazos al natural.
Pablo Mora paseó el anillo con las dos orejas tras el ovacionado arrastre
del novillo de Zacarías Moreno.
Manso resultó el de Adolfo Rodríguez Montesinos.
Llegó incierto a la muleta de Cristóbal Reyes quien anduvo muy firme y decidido.