PERERA
Y ROCA REY SALVAN LA TARDE
Miguel
Ángel Perera y Roca Rey, con sendas orejas, salvaron la vigésima tarde del
ciclo isidril de 2017. Una tarde de tono gris debido a la mansedumbre, aunque
con matices, mostrada por los astados de la divisa madrileña de Victoriano del
Río. De vacío se fue un incapaz López Simón quien no estuvo a la altura del
mejor lote del encierro.
Vigésimo
festejo del abono del ciclo isidril de 2017. En el cartel, Miguel Ángel Perera,
López Simón y Roca Rey quienes se anunciaban para estoquear astados de
Victoriano del Río. Quizá el cartel estrella del ciclo. Sin embargo, el
resultado final no se corresponde con las expectativas creadas en un principio.
Los motivos, principalmente la mansedumbre exhibida por los toros de la divisa
madrileña. Fue este un encierro dispar de presentación y que resultó manso,
aunque es cierto que hubo ejemplares que se prestaron para el lucimiento, sobre
todo, el lote que correspondió a López Simón, sin embargo, el de Barajas no
anduvo a la altura. Solo Miguel Ángel Perera y Roca Rey, con sendas orejas,
estuvieron a la altura de las circunstancias.
El
peruano Roca Rey cortó la primera oreja del festejo al jugado en tercer lugar,
un toro manso de libro que acabó en el refugio de toriles. Roca Rey tuvo que
aguantar y exponer mucho en esos terrenos y consiguió muletazos buenos con
ambas manos destacando los interpretados con la mano zurda. Cerró su actuación
el peruano con dos circulares invertidos con mando y temple antes de cobrar una
estocada lo que hizo que los tendidos solicitasen el trofeo concedido.
Con
el sexto, ejemplar manso, de escasa fuerza que embestía sin clase y algo
rebrincado, no pudo pasar de dispuesto.
La
otra oreja del festejo la cortaría Miguel Ángel Perera tras su actuación ante
el cuarto, un animal manso que se dejó en la muleta hasta que acabó rajándose. Inició
su trasteo muletero el extremeño con un pase cambiado por la espalda para
seguir toreando con la mano diestra en dos series en las que hubo muletazos de
bella factura. En este momento, el burel se rajó y la faena perdió la emoción y
la intensidad del principio. Faena, por tanto, de más a menos que Perera remató
de manera certera con el acero.
Con
el manso y desclasado que abrió plaza, solo pudo lucirse, Perera, con el capote,
tanto en los lances de recibo, como en el quite por chicuelinas.
Por
su parte, López Simón sorteó el mejor lote del encierro de la divisa de
Guadalix de la Sierra. El primero del lote fue un astado con poca fuerza que
fue muy protestado por esta razón en los primeros tercios. Llegó este animal
con nobleza a la faena de muleta, aunque se apagó en seguida. Y el que hizo
quinto, sin duda, el mejor del encierro, fue un animal con mucha fijeza, que se
empleó mucho en varas y que llegó con
calidad a la muleta, aunque acabó rajándose. Sin embargo, el de Barajas no
estuvo a la altura de sus oponentes y sus dos actuaciones fueron una amalgama
de pases sin eco. Solo un ramillete de derechazos ante el segundo de la tarde
tuvo cierta estimación, aunque sin mucho ceñimiento.
Miguel Ángel Perera en el quite por chicuelinas ante el primero de la tarde |
López Simón con la mano diestra ante el segundo del festejo. |
Así toreó Roca Rey al natural al manso tercero que acabó en toriles. |
Tuvo que exponer mucho el peruano en esta faena. |
Roca Rey paseando la oreja obtenida. |
Perera aprovechó con la mano diestra al cuarto de la tarde hasta que éste se rajó. |
Su faena fue premiada con una oreja. |
El Rey Emérito presenció el festejo desde la meseta de toriles. |
Morante de la Puebla presenció el festejo desde el tendido 7. |
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